March 14, 2013 < Previous Entry | Next Entry >

El pasado del Papa Francisco: Horacio Verbitsky, periodista argentino, habla de sus vínculos con la dictadura militar

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Vea a continuación un extracto de la entrevista y lea el texto completo de este reportaje en español abajo.

Escuche/Vea/Lea (en inglés)

Si bien es elogiado por su trabajo con los pobres, al Cardenal Jorge Mario Bergoglio —ahora Papa Francisco— también lo persiguen desde hace mucho tiempo acusaciones sobre su actuación durante la última dictadura militar argentina. Hablamos con Horacio Verbitsky, un importante periodista argentino que ha revelado la vinculación del Papa Francisco con el secuestro de dos curas jesuitas. Verbitsky es periodista de investigación del diario Página/12 y director del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), un organismo de defensa de los derechos humanos en Argentina.

JUAN GONZÁLEZ: Para ampliar la información sobre el nuevo Papa, vamos a conversar con un importante periodista de investigación argentino, Horacio Verbitsky, que ha producido mucho material acerca de la carrera del Cardenal Bergoglio y su actuación durante la dictadura militar que gobernó en Argentina desde 1976 hasta 1983. Durante este período, fueron secuestradas y asesinadas 30.000 personas. En el año 2005 se presentó una demanda judicial en la que se acusaba a Jorge Bergoglio de estar conectado con el secuestro de dos sacerdotes jesuitas, Orlando Yorio y Francisco Jalics en 1976. Dicha demanda se efectuó luego de la publicación del libro de Horacio Verbitsky “El silencio: De Paulo VI a Bergoglio. Las relaciones secretas de la Iglesia con la E.S.M.A”. La sigla "ESMA" se refiere a la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, que fue utilizada como centro clandestino de detención y tortura por el gobierno militar. El nuevo Papa ha negado las acusaciones. Dos veces invocó el derecho que otorga la ley argentina de negarse a testimoniar ante un tribunal, en un juicio oral y público, para declarar sobre los hechos denunciados. Cuando finalmente declaró, en el año 2010, sus respuestas fueron consideradas evasivas por los organismos de derechos humanos.

AMY GOODMAN: Horacio Verbitsky nos acompaña ahora en comunicación telefónica desde su casa en Buenos Aires. Es un periodista de investigación del diario Página/12. También es director del Centro de Estudios Legales y Sociales, un organismo de defensa de los derechos humanos en Argentina.

Bienvenido a Democracy Now! Para comenzar, me gustaría que nos explique qué es lo que le parece importante entender sobre el nuevo Papa, Francisco.

HORACIO VERBITSKY: Lo principal que hay que entender sobre Francisco I, es que es un populista conservador, del mismo estilo que Juan Pablo II. Es un hombre de posturas fuertemente conservadoras en cuestiones de doctrina, pero con un toque popular. Predica en las estaciones de trenes, en las calles. Va a los barrios, a rezar en los barrios pobres de la ciudad. No espera a que la gente vaya a la iglesia, él va y los busca. Pero su mensaje es absolutamente conservador. Se opone al aborto, a la ley de matrimonio igualitario. Lanzó una cruzada contra el mal cuando el Congreso estaba por aprobar dicha ley, todo esto sigue la línea de Juan Pablo II. Esto es lo que yo considero como principal característica del nuevo Papa.

JUAN GONZÁLEZ: Bueno, Horacio Verbitsky, esas son las características de muchos de los cardenales nombrados durante el período de Juan Pablo II, y también de Benedicto XVI, este conservadurismo de base. Sin embargo, en el caso de Bergoglio, también está este asunto —como usted y varios periodistas argentinos más han documentado- de la actuación de él, o las acusaciones acerca de su participación durante el terrorismo de Estado en Argentina. ¿Podría hablarnos sobre eso? Porque usted ha realizado investigaciones periodísticas importantes para exponer las relaciones entre la Iglesia y el gobierno durante la dictadura militar.

HORACIO VERBITSKY: Por supuesto. Dos sacerdotes Jesuitas lo han acusado de haberlos entregado al ejército. Bergoglio tenía un grupo de Jesuitas bajo su dirección. Él era el superior provincial de la orden jesuita en Argentina, cuando era muy, muy joven. Fue el provincial más joven de la historia; a los 36 años ocupó ese cargo. Hubo un período de gran actividad política en la compañía de los Jesuitas y él estimuló la labor social que llevaban a cabo. Pero cuando el golpe militar derrocó al gobierno de Isabel Perón, él estaba en contacto con los militares golpistas y pidió a los jesuitas que interrumpieran su labor social. Y cuando los curas se negaron a hacerlo, él dejó de protegerlos y les hizo saber a los militares que ellos ya no estaban bajo la protección de la orden Jesuita. Y fueron secuestrados. Y ellos lo acusan a él por eso. Él lo niega. A mí me ha dicho que trató de liberarlos, que habló con el ex dictador Videla y con el ex dictador Masera para que fueran liberados.

Durante mucho tiempo escuché las dos versiones: la versión de dos sacerdotes secuestrados, que fueron liberados después de seis meses de tortura y cautiverio, y la versión de Bergoglio. Fue una cuestión que dividía a la organización de derechos humanos a la que pertenezco, porque el presidente fundador del CELS, Centro de Estudios Legales y Sociales, Emilio Mignone, decía que Bergoglio era cómplice del gobierno militar, y una de las abogadas del CELS, Alicia Oliveira, que era amiga de Bergoglio, cuenta la otra versión de la historia, que Bergoglio ayudó a estos curas. Esas eran las dos versiones.

Sin embargo, mientras investigaba para uno de mis libros, encontré documentos en el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina que, a mi entender, ponen fin al debate y muestran el doble discurso de Bergoglio. El primer documento es una carta en la que Bergoglio pedía al ministerio la renovación del pasaporte de uno de estos dos sacerdotes jesuitas, que luego de ser liberado se había ido a vivir a Alemania. En la nota pedía que se le renueve el pasaporte sin que fuera necesario que el sacerdote volviera a la Argentina. El segundo documento es una carta del funcionario que recibió la petición, recomendando a su superior, el ministro, que rechace la renovación del pasaporte. Y el tercer documento es una carta de ese mismo funcionario que dice que este sacerdote tenía vínculos con la subversión —que era el nombre con que los militares se referían a toda persona que se opusiera al gobierno militar, ya fuera oposición política o armada— y que había estado detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada. Y se especificaba en la carta que esta información había sido suministrada por el Padre Jorge Mario Bergoglio, superior provincial de la compañía Jesuita. Esto significa, a mi entender, un doble discurso. Bergoglio solicitó en una carta formal con su firma que se renueve el pasaporte del cura, pero por debajo de la mesa dijo lo contrario, repitiendo las acusaciones que habían llevado al secuestro de estos sacerdotes.

AMY GOODMAN: ¿Y estos sacerdotes —puede explicarnos, Horacio, qué paso con estos dos sacerdotes, Orlando Yorio y Francisco Jalics?

HORACIO VERBITSKY: Sí. Orlando, luego de ser liberado se fue a Roma.

AMY GOODMAN: ¿Cómo fueron encontrados?

HORACIO VERBITSKY: ¿Disculpe?

AMY GOODMAN: ¿Cómo aparecieron? ¿En qué condiciones estaban? ¿Qué les sucedió?

HORACIO VERBITSKY: Bueno, él fue liberado. Los dos fueron liberados, estaban drogados, confundidos, fueron llevados en helicóptero hasta las afueras de Buenos Aires, los dejaron abandonados, adormecidos por las drogas, en muy malas condiciones. Habían sido torturados, interrogados. Uno de los interrogadores tenía conocimientos especializados sobre cuestiones teológicas, lo que llevó a Orlando Yorio a pensar que su propio superior provincial, Bergoglio, había estado involucrado en ese interrogatorio.

AMY GOODMAN: ¿Dijo que el mismo Bergoglio había formado parte de su interrogatorio, eso dijo el sacerdote Jesuita?

HORACIO VERBITSKY: Me dijo que había tenido la impresión de que su propio Provincial, Bergoglio, había estado presente durante el interrogatorio, en el cual uno de los interrogadores tenía conocimientos especializados sobre cuestiones teológicas. Y cuando lo liberaron, se fue a Roma. Vivió allí siete años, y luego regresó a la Argentina. Una vez de vuelta en Argentina, se ordenó en la diócesis de Quilmes, en el Gran Buenos Aires, donde el obispo era uno de los líderes de la rama progresista de la iglesia argentina, opuesta a Bergoglio. Y Orlando Yorio denunció a Bergoglio. Recibí su testimonio cuando Bergoglio fue elegido como arzobispo de Buenos Aires. También entrevisté a Bergoglio y él negó las acusaciones, me dijo que había defendido a estos curas.

Además, Orlando Yorio me contactó con Francisco Jalics, que estaba viviendo en Alemania. Hablé con él y me confirmó la historia, pero no quiso que lo mencionara en el artículo que estaba escribiendo. Me dijo que prefería no recordar esa parte tan triste de su vida, y perdonar. Que él estaba a favor del olvido y perdón. También me dijo que durante muchos años había estado muy resentido con Bergoglio, pero que había decidido olvidar y perdonar. Y cuando publiqué el libro con esta historia, un periodista argentino que trabajaba para una agencia nacional [inaudible], quien había sido discípulo de Jalics, habló con él y le preguntó por lo sucedido. Jalics le dijo que no afirmaría ni negaría la historia relatada en mi libro.

JUAN GONZÁLEZ: Horacio, Horacio Verbitsky, me gustaría preguntarle acerca de otro sacerdote que participó en las guerras sucias, Christian von Wernich, que era capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires y también fue declarado culpable de haber participado…

HORACIO VERBITSKY: Fue declarado culpable, fue condenado y está en la cárcel, en una cárcel común. Pero la Iglesia argentina, durante el mandato de Bergoglio, no lo ha castigado, en términos canónicos. Fue condenado por la justicia humana, pero para las normas de la Iglesia él sigue siendo un sacerdote. Y esto dice algo sobre Bergoglio y sobre la Iglesia argentina también.

JUAN GONZÁLEZ: Y Von Wernich tuvo participación en asesinatos, torturas y secuestros. ¿Podría detallarnos algunos de los delitos por los que fue condenado?

HORACIO VERBITSKY: ¿Si Bergoglio estuvo involucrado en delitos que cometió von Wernich?

JUAN GONZÁLEZ: No, no, von Wernich. Dije Von Wernich.

HORACIO VERBITSKY: Ah, Von Wernich tuvo una participación activa en torturas y asesinatos, y fue condenado, no como cómplice sino como partícipe en los crímenes. Von Wernich estaba presente durante las sesiones de tortura. Y no es solo él, el único capellán, sino que hay otros que también están siendo juzgados en este momento. El capellán Regueiro está bajo arresto domiciliario, debido a su edad avanzada. También el capellán Zitelli de la provincia de Santa Fe está acusado por estar presente durante sesiones de tortura. O sea que muchos de ellos fueron parte de la represión durante la dictadura.

AMY GOODMAN: Quisiera leer, Horacio, un fragmento de un cable del Departamento de Estado de Estados Unidos, dado a conocer por Wikileaks, que hace referencia al sacerdote católico Christian von Wernich, de quien hablaban recién, condenado en 2007 por su participación en varios casos de asesinatos, torturas y detenciones ilegales en Argentina durante la dictadura militar. El cable señala que la condena llega, cito: “en un momento en que algunos observadores consideran al Cardenal Católico Bergoglio como un líder de la oposición al gobierno de Kirchner, por sus comentarios sobre asuntos sociales. El caso Von Wernich, podría también tener el efecto, creen algunos, de socavar la autoridad moral de la Iglesia (y por extensión, del Cardenal Bergoglio) o su capacidad para opinar sobre cuestiones políticas, sociales o económicas”, fin de la cita. Ese fue un cable del Departamento de Estado dado a conocer por WikiLeaks. Horacio ¿cuál es su reflexión sobre esto?

HORACIO VERBITSKY: Varias partes de ese documento son discutibles. Primero que nada, el Departamento de Estado considera que Bergoglio era el líder de la oposición al gobierno de Kirchner. En eso estoy de acuerdo. El Departamento de Estado dice además que la condena al Padre von Wernich puede estar dirigida a socavar la posición de Bergoglio. A mi juicio, eso no es verdad. La condena del Padre von Wernich es consecuencia de un juicio que comenzó mucho antes de que los Kirchner llegaran al poder, y que sigue su propia lógica judicial y no un cronograma político.

AMY GOODMAN: ¿Horacio está usted en línea todavía?

HORACIO VERBITSKY: ¿Perdón?

AMY GOODMAN: Ah, quiero hacerle una pregunta. Por un momento pensamos que se había cortado la comunicación. Estamos hablando con Horacio Verbitsky, un importante periodista de investigación argentino, reconocido por sus investigaciones sobre derechos humanos. Quisiera preguntarle sobre este asunto del ocultamiento de presos políticos, en ocasión de la llegada de una delegación de derechos humanos a la Argentina. ¿Puede decirnos cuándo sucedió eso, cuáles son las acusaciones al respecto y cuál fue el rol, si es que lo tuvo, de Bergoglio, ahora Papa Francisco?

HORACIO VERBITSKY: No, en este episodio Bergoglio no tuvo ninguna intervención. Quien intervino fue el Cardenal, el que en ese momento era jefe de la iglesia en Buenos Aires, que es el cargo que Bergoglio tiene actualmente. Sin embargo, en aquel momento, él no era arzobispo de Buenos Aires. Cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llegó a la Argentina para investigar las denuncias de violación de derechos humanos, la Armada sacó 60 prisioneros de la E.S.M.A y los trasladó a una finca que el Cardenal Aramburu utilizaba los fines de semana. En esta propiedad de fin de semana también se celebraba cada año la finalización de los estudios de los seminaristas. En esta finca, en las afueras de Buenos Aires, estuvieron los presos durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Entonces cuando la comisión visitó la E.S.M.A no encontró a los presos que se suponía que había, porque estaban…

AMY GOODMAN: La E.S.M.A es el cuartel de la armada donde tantos miles de argentinos estuvieron detenidos. ¿Entonces, dónde estaban?

HORACIO VERBITSKY: Sí, pero Bergoglio no tuvo intervención en esto, en este acontecimiento. De hecho, me ayudó a investigar el caso. Me dio información precisa acerca del tribunal en que se encontraba el documento que demostraba que esa finca era propiedad de la Iglesia.

AMY GOODMAN: ¿Él le dijo que los presos habían sido escondidos en una finca que era propiedad de la Iglesia Católica?

HORACIO VERBITSKY: Sí. Los presos estuvieron detenidos en una casa de fin de semana que era la casa de fin de semana de quien era cardenal y arzobispo de Buenos Aires en aquel momento. Y Bergoglio me dio información precisa acerca del tribunal en el que se encontraban los documentos que confirmaban la relación entre esa propiedad y el arzobispo de Buenos Aires.

AMY GOODMAN: Tenemos que hacer un corte pero volveremos con Horacio Verbitsky, así como con nuestro invitado en el estudio, Ernesto Semán, historiador de la Universidad de Nueva York y ex periodista de dos diarios argentinos, el diario en el que también trabaja Horacio, “Página/12”, y “Clarín”, donde Ernesto Semán escribía sobre política y derechos humanos. También continuaremos hablando sobre el Padre Bergoglio, ahora Papa Francisco. Esto es Democracy Now! Regresamos en un minuto.

Traducido por Alejandra Burgos. Edición: Verónica Gelman y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org.

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