14 de Septiembre de 2011

Después de la caída de Gadafi, una Libia revitalizada enfrenta la militarización, la reconciliación y la presencia de la OTAN

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Mientras los ex rebeldes libios empiezan a gobernar el país tras el derrocamiento del coronel Muammar Gaddafi, prestamos atención a los que vienen. La corresponsal de Democracy Now! Anjali Kamat acaba de viajar durante 10 días alrededor de Libia, y ha entrevistado a combatientes, ex presos políticos, periodistas y asesores del nuevo gobierno. "A pesar de que el paradero de Gadafi sigue siendo desconocido y de que el paradero de sus hijos sigue siendo desconocido, en un sentido, la impresión que queda es que para la mayoría de las personas con las que hablamos en Libia Gadafi ya es cosa del pasado", dice Kamat. "Hay una sensación real de renacimiento, la sensación de que sus vidas están comenzando de nuevo." Aún así, persisten los desafíos. Según afirma Kamat, el Consejo Nacional de Transición debe determinar "la manera de controlar la proliferación de armas y definir qué hacer con la proliferación de los grupos rebeldes, las brigadas armadas que se han formado en todo el país para ayudar a defender cada ciudad y cada pueblo libio". Otra cuestión pendiente es la reconciliación nacional y el resurgimiento de la comunidad musulmana del país. Un punto está claro, concluye Kamat: "Nadie quiere tropas extranjeras en el territorio. Nadie quiere bases. Y nadie quiere contratistas militares privados, tampoco".