31 de Julio de 2012

Arrestos, censura y vínculos con grandes empresas contradicen el ideal de buena voluntad de los JJ.OO.

Bike_protest

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Mientras la cadena de televisión NBC hace una amplia cobertura de los Juegos Olímpicos de Londres, hay poca información de qué ocurre detrás de las escenas y justo frente el Parque Olímpico, donde muchas organizaciones se movilizan para llamar la atención en torno a varios temas. El viernes la policía de Londres arrestó a 182 personas por participar en el evento ciclista denominado “Critical Mass” durante la ceremonia de apertura de los JJ.OO. Mientras tanto, aumentan los reclamos del público, después de que a miles de seguidores se les dijo que las entradas estaban agotadas, pero los mejores asientos —que estaban reservados en gran medida para las federaciones deportivas y las grandes empresas patrocinadoras— permanecieron vacíos. Si bien muchos residentes [de Londres] no pueden pagar la entrada a los JJ.OO., se estima que los juegos de este año les costaron a los contribuyentes británicos la sorprendente cifra de 17 mil millones de dólares. Los residentes están sujetos a leyes de censura generalizada que fueron promulgadas por el gobierno a instancias del Comité Olímpico Internacional. Mientras tanto, los activistas están indignados de que la larga lista de patrocinadores de los Juegos Olímpicos incluya a las empresas Dow Chemical y British Petroleum, cuyos antecedentes en derechos humanos —de acuerdo a los analistas— no se condicen con los ideales olímpicos de paz y buena voluntad mundial que sostienen los JJ.OO. Desde Londres se comunica con nosotros el especialista y ex miembro del equipo de fútbol de EE.UU., Jules Boykoff, que ha estado en Inglaterra desde abril haciendo un trabajo de investigación que servirá de base para un libro sobre la disidencia y los Juegos Olímpicos. "Los Juegos Olímpicos ofrecen una oportunidad real para los activistas. A menudo decimos [en las protestas] que el mundo entero está observando, el mundo entero está mirando. Y, de hecho, en los Juegos Olímpicos, es casi así", dice Boykoff. "Esta es una oportunidad real para que los activistas expresen sus ideas frente a personas que de otro modo no podrían o no estarían dispuestas a escucharlos".

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