20 de Diciembre de 2013

Los 30 del Ártico reciben con gusto la amnistía rusa, pero se niegan a pedir perdón

Dimitri-willcox

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En medio de la crítica internacional por no respetar los derechos humanos y ante la inminencia de los Juegos Olímpicos de Invierno 2014, el parlamento ruso aprobó una amnistía general para unos 22.000 detenidos. La medida tiene el objetivo oficial de conmemorar el vigésimo aniversario de la aprobación de la constitución poscomunista. Entre las decenas de miles de personas que se prevé liberar están los 30 del Ártico, los miembros de Greenpeace que fueron detenidos en el mes de septiembre cuando trataban de impedir la perforación para la extracción de petróleo en el Ártico. “Estamos contentos de que esto ocurra, pero nos preguntamos por qué tenemos que ser amnistiados por algo que no hicimos”; afirma Peter Willcox, capitán del barco Artic Sunrise que trabaja para Greenpeace hace décadas. “De acuerdo a tribunales internacionales, nos detuvieron ilegalmente en alta mar, fuimos llevados a Rusia ilegalmente y fuimos detenidos ilegalmente”. Desde San Petersburgo, Rusia, Willcox se comunica con nosotros junto con Dimitri Litvinov, un ciudadano estadounidense y sueco nacido en Rusia que trabaja con Greenpeace desde 1989.

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