24 de Septiembre de 2013

La corrosión de la democracia: Canadá silencia a los científicos y persigue a los ecologistas

Tarsands2

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Este mes se cumplen cinco año desde que la empresa TransCanada presentara un pedido de permiso para construir el oleoducto Keystone XL, que transportaría arenas alquitranadas desde Canadá hasta refinerías ubicadas en la costa del golfo de México. El proyecto desató una de las batallas ecologistas más polémicas del país en décadas. El gobierno de Obama en principio se mostró dispuesto a aprobar Keystone XL, pero una ola de activismo sin precedentes de sectores ecologistas y de residentes de los estados que serían atravesados por el oleoducto provocó varias demoras. Entre los que presionan a Obama para que apruebe Keystone XL está el gobierno canadiense, que hace poco se comprometió a reducir más las emisiones de carbono si se construye el oleoducto. Nos acompaña Tzeporah Berman, una de las principales ecologistas canadienses. Desde hace dos décadas, Berman hace campañas a favor de la energía no contaminante y es codirectora del departamento de Cambio climático de la organización Greenpeace International. En la actualidad, se ocupa de detener la extracción de arenas alquitranadas, como miembro del comité de dirección de la organización Tar Sands Solutions Network. Berman también es cofundadora de la organización ForestEthics y autora del libro “This Crazy Time: Living Our Environmental Challenge” (Esta época loca: viviendo nuestro desafío ambiental). Berman analiza cómo el gobierno canadiense está amordazando a los científicos que hablan del calentamiento global y está cambiando rápidamente las leyes ambientales; además se refiere a por qué cree que el impulso a favor de la extracción de arenas alquitranadas desató una “tormenta perfecta” de activismo de base que reunió a ambientalistas, comunidades indígenas y propietarios rurales.

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