Rashid Khalidi y Noam Chomsky: Para que haya paz, EE.UU. debe poner fin al legado expansionista de Sharon

Reportaje13 de enero de 2014

Tras la muerte del ex primer ministro israelí Ariel Sharon, analizamos cómo ha impactado en el proceso de paz en Medio Oriente su iniciativa de separar Gaza de Cisjordania y de construir un “muro de separación” para aislar los asentamientos israelíes. Hablamos con Noam Chomsky, intelectual crítico de renombre mundial, lingüista, escritor y profesor emérito del Instituto de Tecnología de Massachusetts; Rashid Khalidi, profesor “Edward Said de Estudios Árabes” de la Universidad de Columbia; y Avi Shlaim, profesor emérito de Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford, considerado por muchos como uno de los principales especialistas del mundo en el conflicto árabe-israelí. “Lo que el Secretario de Estado John Kerry debe hacer es insistir en la implementación de lo que pide el consenso internacional, que es muy amplio, casi universal, que reclama un acuerdo de dos Estados de acuerdo a las fronteras internacionalmente reconocidas”, dice Chomsky. “Esto es apoyado por todo el mundo pero ha sido bloqueada por Estados Unidos durante 35 años. Debemos cambiar esa política, acercarnos al resto del mundo y llevar a cabo medidas que puedan aportar a lograr una paz semi-decente”.

Transcripción
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AMY GOODMAN: Profesor Avi Shlaim, ¿porqué Ariel Sharon tiene un lugar especial en los anales de la historia de Israel?

AVI SHLAIM: Noam Chomsky nos recordó que uno no debe hablar mal de los que acaban de morir, entonces me gustaría decir algo positivo sobre Ariel Sharon, lo cual explica ambas cosas, su popularidad entre un segmento de la población y las injurias que recibe de parte de otro segmento de la población israelí. El motivo es que durante sus últimos años de vida activa, Sharon por fin entendió los límites de la fuerza militar. Él siempre fue un defensor del Gran Israel, pero entendió que la democracia trabajaba en contra de Israel, entonces, él no abandonó el sueño del Gran Israel, pero lo redujo hasta donde pensó que era realista para mantenerlo a la largo plazo.

Él tenía una estrategia para redefinir unilateralmente las fronteras del Gran Israel. La primera etapa fue construir el muro en Cisjordania, y la segunda la retirada unilateral de Gaza en agosto de 2005. Ahora, la retirada de Gaza no fue parte de ninguna negociación de paz global con las autoridades Palestinas. Fue un movimiento unilateral emprendido en interés de Israel. Entonces, Sharon se retiró de Gaza, pero quería consolidar la presencia de Israel en Cisjordania. Esto lo metió en problemas con la derecha de su propio partido, el Partido Likud, y con la comunidad de colonos. Entonces abandonó el Likud, e inició un nuevo partido, Kadima. Pero Kadima no sobrevivió la desaparición política de Sharon. Hoy  Kadima tiene dos asientos en un parlamento de 120 miembros.

Entonces, el esfuerzo de última hora de Sharon para reorientar las políticas de Israel fue un total fracaso. Su perdurable legado en la historia de Israel es que él capacitó y alentó algunas de los elementos más xenófobos, agresivos, racistas, expansionistas e intransigentes de la disfuncional política de Israel.

AMY GOODMAN: ¿Profesor Khalidi?

RASHID KHALIDI: Otra cosa que debe ser mencionada sobre Gaza es que hay un gran debate en Israel acerca de que si la retirada fue algo bueno o malo. La retirada no cambió la situación en Gaza respecto a cuando estaba bajo completo control de Israel, lo que continúa hasta hoy día. Israel retiró a sus colonos y a sus tropas de Gaza, pero controla la región desde fuera. Es la prisión al aire libre más grande del mundo. Sharon también tuvo un notorio período como comandante del Comando Sur, en el cual participó en la salvaje represión a la resistencia dentro de Gaza, matando a cientos de miles de militantes palestinos, destruyendo miles de casas, como parte de una inmensa represión a la resistencia.

AMY GOODMAN: Noam Chomsky, Dov Weissglass, un alto asesor de Ariel Sharon, describió la retirada de Gaza diciendo: “El significado de nuestro plan de retirada es congelar el proceso de paz. Suministrar el formaldehído necesario para que no haya proceso político con los palestinos”. Explique lo que quiso decir y cómo se traduce eso hoy en día en el llamado proceso de paz que está teniendo lugar.

NOAM CHOMSKY: Bueno, Dov Weissglass entendió muy bien la situación. Los Acuerdos de Oslo de 1993 determinaron que la Franja de Gaza y Cisjordania son una sola entidad territorial que no puede ser dividida. Inmediatamente, Estados Unidos e Israel emprendieron un plan para separar a los dos territorios y asegurarse de que no se unieran. Y esto es extremadamente importante, no sólo para las personas en Gaza, sino para la expectativa de cualquier entidad palestina viable. Cisjordania está encarcelada. Su único acceso al mundo sería por Gaza, acceso por el mar… o por el aire, si hubiera un aeropuerto. Al separar a Gaza de Cisjordania, se socava cualquier posibilidad que pueda haber de una autodeterminación significativa de Palestina.

Lo que quiso decir Dov Weissglas , de hecho, lo que dijo, es que Israel va mantener a los habitantes de Gaza a dieta. No los dejaremos morir de hambre; eso no se vería bien entre la comunidad internacional. Les daremos lo suficiente para que puedan sobrevivir en esta prisión al aire libre, como Rashid khalidi la describió correctamente, y estarán separados de Cisjordania. Mientras tanto, el muro de separación —en realidad un muro de anexión— que Sharon inició, y otros proyectos de asentamientos, incluyendo el del Valle de Jordán, va a dividir lo que quede de la administración palestina, y a rodearla. Esa es otra clase de prisión, completamente rodeada por Israel y su aliado jordano. En realidad, el profesor Shlaim dijo algo muy importante en su primer comentario. Todo esto puede pasar por lo que él llamó irónicamente, el pequeño amigo de Israel. Porque Estados Unidos autoriza, apoya y provee el requisito diplomático, económico, militar, y también ideológico necesario, concretamente mediante el proceso de remodelar y falsear lo que está teniendo lugar.

Esto es algo evocador; esto no es novela, desafortunadamente. Si revisas la historia de Sudáfrica, ocurrió algo muy parecido. En 1960 los sudafricanos sabían que se estaban convirtiendo en un estado “pariah”. El ministro de Asuntos Exteriores de Sudáfrica llamó al embajador de Estados Unidos y le dijo: “Mira, sabemos que todos van a votar en contra nuestra en Naciones Unidas. Vamos a afrontar todo tipo de problemas. Pero mientras ustedes nos apoyen, eso no supone ninguna diferencia”. Ese es el principio que tuvieron ahí. Hasta el final de la administración de Reagan, en 1988, EE. UU., junto a Gran Bretaña, seguía vetando y bloqueando las resoluciones que reclamaban cualquier tipo de sanciones, y apoyando las atrocidades y los crímenes en Sudáfrica. Esto es como una repetición de eso. Mientras Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, continúe jugando su crucial rol de apoyo, desafortunadamente, estos sucesos continuarán.

Y esto tiene mucha importancia para personas como nosotros, los ciudadanos estadounidenses. Es nuestra responsabilidad. Quiero decir, Sharon pudo haber tenido, como la comisión Kahan afirmó tratando encubrirle, una responsabilidad indirecta en Sabra y Shatila -en realidad tuvo una responsabilidad directa. Pero nosotros tenemos una responsabilidad directa por el hecho de que nuestro gobierno está facilitando de forma crucial todo esto.

AMY GOODMAN: ¿Qué podría hacer Kerry ahora?

NOAM CHOMSKY: ¿Qué podríamos hacer?

AMY GOODMAN: ¿Qué piensa que debería hacer John Kerry?

NOAM CHOMSKY: Lo que John Kerry debería de hacer es insistir en implementar un amplio consenso internacional, virtualmente universal, pidiendo un acuerdo entre los dos estados bajo las fronteras reconocidas internacionalmente, que son, como se dijo anteriormente, las de la línea de alto al fuego de 1949, posiblemente con algunos mutuos ajustes menores, que era la política de EE. UU…

AMY GOODMAN: Tenemos 5 segundos.

NOAM CHOMSKY: Si. Esto que está apoyado por el mundo entero, ha estado bloqueado por Estados Unidos durante 35 años. Deberíamos cambiar esa política, unirnos al mundo, y llevar a cabo las medidas que posiblemente puedan traer una paz semidecente.

AMY GOODMAN: Tenemos que terminar aquí. Quiero agradecer su presencia al profesor Noam Chomsky en Massachussetts; a Avi Shlaim, historiador israelí en Oxford; a Rashid Khalidi, profesor palestino; y a Edward Said, profesor de Estudios Árabes en la Universidad de Columbia.

Traducido por Linda Artola, editado por Igor Moreno & Democracy Now! en Español Subtítulos por Tania Mota.

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