La solidaridad artística de Wallace Shawn: como Glenn Greenwald no puede volver a EE.UU., le llevé mi obra

Reportaje31 de enero de 2014

El reconocido dramaturgo y actor Wallace “Wally” Shawn acaba de regresar de Brasil, donde presentó su pieza teatral “The Designated Mourner” (El deudo designado) en una función especial para Glenn Greenwald, el periodista que dio a conocer la noticia sobre el denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad Edward Snowden. El año pasado, esta pieza se presentó en el Teatro Público de la ciudad de Nueva York, pero Greenwald no pudo asistir por temor a ser llevado a los tribunales si regresaba a EE.UU. Esta semana, el director de Inteligencia Nacional James Clapper sugirió que los periodistas podrían ser cómplices de Snowden. A través de tres personajes, la obra de Shawn presenta la claustrofobia de un paisaje político que se reduce en una tierra originalmente liberal. Shawn escribió numerosas piezas teatrales, entre ellas “The Fever” (La fiebre), “Aunt Dan and Lemon” (La tía Dan y Lemon) y “Grasses of a Thousand colors” (Hierbas de mil colores). Shawn tuvo además destacadas actuaciones en varias películas, entre ellas “The Princess Bride” (La princesa prometida), “Toy Story” y la película de culto de 1981 “My Dinner with Andre”(Mi cena con Andre), de la que además fue coautor.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Estamos en DemocracyNow!, democracynow.org, el informe de guerra y paz. Somos Amy Goodman y Juan González.

JUAN GONZÁLEZ: El reconocido dramaturgo y actor, Wallace Shawn acaba de regresar de Brasil, donde ofreció una presentación especial de su obra de teatro “The Designated Mourner” (El Doliente Designado) para el periodista Glenn Greenwald, quien publicó los primeros artículos sobre el denunciante de la NSA, Edward Snowden. A través de sus tres personajes, la obra de Shawn presenta la claustrofobia de un paisaje político que se reduce en una tierra originalmente liberal. El año pasado, la obra se presentó en el Public Theater de Nueva York, pero Greenwald no pudo asistir por miedo a ser procesado si regresa a Estados Unidos.

AMY GOODMAN: Esta semana, justamente, el director de la Inteligencia Nacional, James Clapper, sugirió que ciertos periodistas podrían ser considerados cómplices de Edward Snowden. El conductor de televisión David Gregory planteó esta cuestión al entrevistar a Glenn Greenwald en su programa Meet the Press el verano pasado.

DAVID GREGORY: Considerando que has asistido e instigado a Snowden, incluso en sus movimientos actuales, ¿por qué no deberían acusarte a tí de un crímen, señor Greenwald?

GLENN GREENWALD: Me parece algo bastante extraordinario que alguien que se autodenominaría periodista reflexione públicamente acerca de si otros periodistas deberían ser acusados de cometer delitos de este tipo. Asumir esa postura significa sostener que cualquier periodista de investigación en Estados Unidos es un criminal por trabajar con sus fuentes y recibir información confidencial. Y, precisamente, estas posturas y este clima que generan han llegado a ser muy amenazantes en Estados Unidos.

AMY GOODMAN: Escuchábamos a Glenn Greenwald en el programa “Meet the Press” de la NBC, conducido por David Gregory. Como Greenwald no pudo ver la obra de Wally Shawn, “The Designated Mourner”, en Nueva York, entonces Wally le llevó la obra hasta Brasil.

Para conocer más acerca de este acto de solidaridad artística, nos acompaña Wally Shawn. Reconocido actor de cine y teatro, y pilar de la escena teatral de Nueva York, Shawn ha escrito numerosas obras de teatro además de “The Designated Moruner” (El Doliente designado), incluyendo “The Fever” (La Fiebre), “Aunt Dan and Lemon” (Tía Dan y Lemon) y “Grasses of a Thousand Colors” (Hierbas de Mil Colores). Wally Shawn también ha tenido papeles célebres en varias películas, entre ellas, “The Princess Bride” (La princesa prometida), “Toy Story” y la película de culto de 1981 “My Dinner with Andre”(Mi cena con Andre) de la que además fue coautor. También tuvo una participación en “Gossip Girl”. Escribió un libro no ficcional, titulado “Essays” (Ensayos) que salió en 2009.

Es bueno tenerte de vuelta, Wally. Cuéntanos de Brasil. ¿Por qué te fuiste hasta allá?

WALLACE SHAWN: En un principio, fue sólo una reacción emocional ante el hecho de que yo había invitado especialmente a este escritor, a quien admiro profundamente, a ver a mi obra. Y ya sabes, a quienes estamos en el mundo del espectáculo nos gusta mucho mostrarnos, somos fanfarrones, y yo quería que él viera la obra. Y él seguía sin aparecer. Y en un momento me di cuenta de que, por haber recibido los documentos de la NSA, él no podía regresar a Estados Unidos.

Así que en un impulso dije: “Bueno, vamos a llevarle la obra a él”. Y mis colegas, bueno, hablé con Deborah Eisenberg y Larry Pino, los dos actores en la obra además de mi, con el diseñador de sonido, Bruce Odland, y con el director, Andre Gregory; y todos ellos dijeron, antes de que yo acabara la frase –es que todos son viejos rebeldes de los años 60, se podría decir- y de inmediato dijeron: “¡Qué gran idea!”

Así que nos llevamos la obra a Brasil y la representamos para Glenn y algunas personas que él invitó. Alquilamos un teatro, y nosotros, nuestra iluminadora Jennifer Tipton, habló con gente en Brasil, e hicimos la versión completa de la obra, porque, bueno, no se puede enviar una obra de teatro por correo electrónico. Una obra de teatro no es el guión. O sea, si le quieres mostrar a alguien una obra, no puedes enviarla por correo, tienes que hacerla. Así que fue un gesto de respeto hacia lo que él hizo, que es lo que todo deberíamos hacer. Él arriesgó su pellejo. Arriesgó su integridad física y su libertad.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Y los motivos para elegir esta obra, Designated Mourner? ¿su relevancia para los tiempos que corren? Porque es una obra que está en ecena hace más de una década, ¿verdad?

WALLACE SHAWN: Sí. Bueno, se trata de una obra que de alguna manera aborda el tema de pronunciarse públicamente sobre algo, animarse a hablar. O sea, uno escribe a partir de un impulso artístico personal que no necesariamente responde a una planificación, pero resulta que esta obra trata sobre un escritor, interpretado por Larry Pine, que hace un tiempo escribió unos ensayos considerados ofensivos por el régimen dominante, una especie de gobierno de derecha de un país inventado. Y este escritor y su hija, muy leal a él, interpretada por Deborah Eisenberg, no es que estén armándose como parte de un grupo rebelde, sino que simplemente son personas que simpatizan con la gente pobre de su país y han escrito estos ensayos.

Entonces, aunque en realidad no hicieron nada, están en un país donde el espacio político se reduce cada vez más y el régimen se vuelve más represivo, por lo que las personas que plantean alternativas se ven amenazadas, porque la libertad artística, la libertad de pensamiento artístico, es una libertad de pensamiento peligrosa, al igual que la libertad de pensamiento político. Si la gente está por ahí pensando por su cuenta, eso representa un peligro para los gobiernos, si son gobiernos de mentalidad represiva. De modo que, para el yerno, que es mi personaje, se vuelve peligroso vivir con estas personas, que son bastante peligrosas, o más bien moderadamente peligrosas, porque están pensando libremente. Entonces mi personaje se va de la casa, yo interpreto a un sobreviviente que es, básicamente, un cobarde.

AMY GOODMAN: Así que esto es lo que presentaste en Brasil para Glenn Greenwald y algunas otras personas, sus amigos más cercanos. ¿Podrías interpretar un fragmento de la obra para nosotros ahora, un fragmento de “The Designated Mourner”?

WALLACE SHAWN: Claro que sí. Bueno, es difícil escoger qué parte hacer, pero voy a escoger una, ¿tengo un par de minutos para hacerlo?

AMY GOODMAN: Sí.

WALLACE SHAWN: Bueno, está bien. Entonces este es mi personaje, un tipo algo frívolo, algo superficial que, en definitiva, acepta el mal, realmente, y lo acepta cobardemente.

De modo que así llegamos a la cuestión de los enemigos pues. Y este es un asunto que realmente tenemos que enfrentar. O sea, cuando las personas habland del enemigo, nuestros enemigos, se están refiriendo básicamente a lo que alguien alguna vez llamó perros gruñones, agresivos y desbocados, o en otras palabras, aquellos individuos que viven, por así decirlo, del otro lado del cerco, aquellos que están acampando del otro lado del cerco con sus fogatas, sus ollas, sus malvaviscos, o lo que diablos sea que tienen allá.

En otras palabras, pues si miramos el mundo, el mundo en su conjunto, la mayor parte de las personas que lo habitan son, de hecho, quienes podemos nombrar —algo nerviosa y cautelosamente— con algunas de esas palabras terriblemente melodramáticas y casi histéricas, como desventurados, miserables, lamentables, desesperados, impotentes o pobres (palabra muy solidaria esa). En otras palabras, son personas que, dios las bendiga, simplemente no cuentan con ningún tipo de recursos.

Y estas mismas personas —y, bueno, Dios sabrá porqué— pues no nos quieren. No les gustamos. Simplemente no les gustamos. Así que no es difícil darse cuenta de lo que va a pasar, algún día. Ahí está la mayoría —ellos— y aquí la minoría -nosotros. Y lo que ellos sienten por nosotros: una gran aversión. Una gran, gran aversión.

Así que los enemigos no son justamente seres imaginarios. Son muy, muy reales. Pero les diré algo interesante sobre los enemigos. Verán, al menos esto es lo que yo siento al respecto. Seguro conocen ese viejo dicho, un tanto desagradable y que no muy estimulante, que dice que “el enemigo de mis enemigos es mi amigo”. Bueno, según mi forma de ver la vida, considero que es mucho más verdadero decir que el amigo de mis enemigos es sin dudas mi enemigo; aunque, extrañamente, mis enemigos en sí mismos no me molestan tanto. Y en algunos momentos incluso puedo llegar a tener bastante respecto hacia ellos, mirándo la cuestión desde un cierto ángulo. Lo que realmente puede hacerte enfadar mucho, es eso de que las personas que realmente conoces y con quien de hecho vives puedan decidir conscientemente convertirse en amigos de tus enemigos, porque tus enemigos, después de todo, están seriamente intentando matarte, sin importar lo que tú puedas llegar a sentir por ellos.

Y aquí es donde las cosas con mi esposa y mi suegro llegaron a ser realmente tan difíciles, porque ellos habían llegado a horrorizarse tan terriblemente con la gente egoista y rica, de mal gusto, a quienes veían como usurpadores de su existencia plena, que finalmente decidieron que las personas que verdaderamente debían gustarles —sí, así es— eran precisamente aquellos que estaban ahí haciendo planes para arrancarnos las tripas o, en otras palabras, para llevar a cabo eso tan ingeniosamente descripto por los escritores que aman a nuestros enemigos como «el destripamiento de los tripudos».

AMY GOODMAN: Ese era Wally Shawn, interpretando un fragmento de The Desiganted Mourner, obra que presentó para Glenn Greenwald en Brasil. ¿Vas a ir a actuar en Rusia para Edward Snowden?

WALLACE SHAWN: Bueno, a él no lo conozco, ¿sabes? No se… A Glenn sí, lo conozco un poco.

AMY GOODMAN: Bueno, Wally Shawn, muchas gracias por estar aquí, ganador del premio Obie como dramaturgo, destacado actor de teatro y cine, uno de los pilares de la escena teatral de Nueva York.

Traducido por Elia Gran. Edición: Verónica Gelman y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org.

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