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Un cambio en el que los grandes donantes pueden confiar

22 de octubre de 2008 — El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar. Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, están llenos.

Por Amy Goodman

El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar.

Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, se están llenando de más y más fajos de dinero, lo que asegura que los políticos quedarán en deuda con los intereses especiales y los donantes adinerados. No esperen que las cadenas de televisión planteen grandes discusiones sobre esto, porque precisamente son las cadenas televisivas las que más se benefician de esta coyuntura.

Barack Obama batió un nuevo récord de recaudación de fondos durante el mes de septiembre, según lo indicó su campaña recientemente, que ha superado todas las predicciones, alcanzando los 150 millones de dólares. Dado que Obama decidió no acogerse al sistema público de financiación de campañas, puede gastar libremente todo lo que sus arcas le permitan hasta el día de las elecciones. John McCain aceptó la financiación pública y eso significó para su campaña la imposición de un máximo de 84,1 millones de dólares de dinero público para gastar en las elecciones generales. La campaña de Obama ha gastado en publicidad cuatro veces más que la de McCain.

La campaña de Obama ha “inundado la zona” con publicidad. Tiene un canal llamado “Obama Channel” que emite ininterrumpidamente durante las 24 horas en Dish Network. Anuncios de Obama aparecen en videojuegos como “Guitar Hero”. La campaña compró media hora de tiempo de aire de máxima audiencia en NBC, CBS y Fox para que Obama se dirija a la nación seis días antes de la elección. Fox cambió el horario de inicio de las Series Mundiales para acomodarse al espacio de publicidad vendido a la campaña de Obama.

La campaña de Obama se atribuye haber recibido una cantidad sin precedentes de donaciones pequeñas de parte de sus históricos 3,1 millones de donantes. El director de la campaña, David Plouffe, afirma que la donación media de la campaña es de menos de 100 dólares. Un análisis realizado por el Washington Post de los datos de la Comisión Federal Electoral (FEC, por sus siglas en inglés) demuestra, sin embargo, que solamente la cuarta parte de esa gran cantidad de donantes entra en la categoría de “pequeños” donantes (menos de 200 dólares), lo que supone un porcentaje menor que el conseguido por George Bush en su campaña de 2004.

Según el Center for Responsive Politics, un grupo sin fines de lucro que realiza un seguimiento de las contribuciones económicas aportadas a las campañas, los fondos recaudados por las campañas presidenciales se han incrementado enormemente. La campaña electoral de 1976, la primera que incluyó la financiación pública, registró una recaudación total de 171 millones de dólares (alrededor de 570 millones de dólares, ajustando la cifra de acuerdo a la inflación). La campaña actual ya alcanzó casi los 1.600 millones de dólares, y el Center for Responsive Politics prevé que el total alcance los 2.400 millones de dólares. A pesar de que supuestamente las donaciones a los candidatos no pueden ser mayores de 2.300 dólares por persona para las elecciones generales (se permite otros 2.300 dólares para las elecciones primarias por cada candidato), existen enormes vacíos legales. Los más dignos de mención son los “comités conjuntos de recaudación de fondos”, en los que el candidato a la presidencia se asocia con su partido para formar una organización de recaudación de fondos. El formado por McCain y el Comité Nacional Republicano se llama McCain Victory 2008 (Victoria de Mcain 2008) y puede recibir donaciones de hasta 70.000 dólares, que después son distribuidas entre la campaña presidencial, el partido a nivel nacional y los comités partidarios de los estados clave. Obama y el Comité Nacional Demócrata crearon el Obama Victory Fund (Fondo para la Victoria de Obama), al que los donantes le podían aportar hasta 28.500 dólares. Según informó recientemente el Washington Post, los demócratas encontraron esa suma demasiado restrictiva, así que crearon el Committee for Change (Comité para el Cambio), que permite a los donantes aportar hasta 65.000 dólares. ¡Qué gran cantidad de cambio!

Bill Buzenberg, Director Ejecutivo del Center for Public Integrity, me dijo: “Lo que está mal de todo esto es que, luego de las elecciones, la gente que ha aportado grandes cantidades de dinero va a acudir a la persona que resulte elegida, y querrá tener acceso e influencia sobre él.”

La carrera por la presidencia de 2.000 millones de dólares también garantiza grandes ganancias para los medios de comunicación, las cadenas de televisión nacionales y los canales de televisión locales. Cientos de emisoras de televisión están haciendo uso de las ondas radioeléctricas, que son de todos, y colocándose a sí mismas entre los candidatos y el público.

El acceso al espacio radioeléctrico público debería ser gratuito para los candidatos políticos. Buzenberg continuó: “A todas las emisoras locales de televisión a las que voy les pregunto, ‘¿Qué tal les va en los años de elecciones?’ Me responden, ‘Compramos cámaras nuevas, equipos nuevos’. Supone un beneficio enorme para ellos. Los medios comerciales están ganando este año como nunca, y jamás los vas a escuchar cuestionando al sistema que permite que tanto dinero vaya a parar a ellos”.

¿Ha muerto la financiación pública de las campañas? Hace un año, el senador Obama dijo: “Siempre fui un defensor de la financiación pública de las campañas, en combinación con tiempo gratuito de aire en televisión y radio para los candidatos, como una forma de reducir la influencia de los poderosos grupos de intereses especiales”. Gane quien gane las elecciones, el próximo presidente entrará a la Casa Blanca con una larga lista de donantes a los que agradecer.


Denis Moynihan colaboró en la investigación para esta columna.

Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!” un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y más de 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio “Right Livelihood 2008”, también llamado el “Nobel alternativo”, y recibirá el premio en el parlamento sueco en diciembre.

© 2008 Amy Goodman

Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

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