3 de Diciembre de 2008 < Entrada Previa | Próxima Entrada >

Alice Walker, escritora y ganadora del Premio Pulitzer, habla sobre la primera visita de Obama a la Casa Blanca como presidente electo

Un día después de la primera visita de Barack Obama a la Casa Blanca como presidente electo, hablamos con la novelista ganadora del Premio Pulitzer Alice Walker.

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“La verdad es que usted no tiene idea de lo profundo que es este momento para nosotros, las personas negras de los estados del sur de los Estados Unidos. Usted cree que sabe, porque usted es considerado y porque ha estudiado nuestra historia. Pero verlo entregar la antorcha que tantos otros han llevado, solamente para ser derribado antes de poder prender la llama de la justicia y de la ley, es más de lo que el corazón puede soportar. Y, sin embargo, este comentario no tiene la intención de preocuparlo, porque usted pertenece a una época diferente y porque, verdaderamente, es gracias a todos los corredores de relevos que lo precedieron que vivimos en una América diferente. Solamente quiero decir: Bien hecho. Hemos sabido por generaciones que usted estaba con nosotros, en nosotros, lo mejor del espíritu de África y de las Américas. El saber esto, que usted aparecería un día, ha sido parte de nuestra fortaleza. El verlo tomar su lugar legítimo, el que ha alcanzado solamente con su sabiduría, con su energía y con su carácter, es un bálsamo para los cansados guerreros de la esperanza, que hasta ese momento, era algo que solamente habían oído en canciones.

“Le aconsejo que recuerde que usted no creó el desastre que está experimentando el mundo y que usted no es la única persona responsable por recobrar el equilibrio del mundo. Usted tiene, eso sí, una responsabilidad primaria que es la de cultivar la felicidad en su propia vida. Debe crear un horario que le dé suficiente tiempo para descansar y jugar con su hermosa esposa y con sus hijas adorables. Tampoco debe olvidar a su valiente y querida abuela, quien, como todos sabemos, ha pasado a otra existencia. Estamos acostumbrados a ver que, en poco tiempo, los hombres de la Casa Blanca se vuelven disecados y el cabello se les vuelve tan blanco como ese edificio; notamos que las esposas y los niños se ven tensos y estresados. Dentro de poco exhiben sonrisas con tanta falta de alegría que nos recuerdan a tijeras. Esta no es una buena manera de gobernar. Y su familia no merece este destino. Una manera útil de pensar en todo esto es esta: la situación está tan mala en este momento que no hay ninguna excusa para no relajarse. Desde un estado relajado y feliz, usted puede demostrar lo que significa el verdadero éxito, que es simplemente lo que tanta gente en el mundo desea. Claro, es verdad que compran automóviles, casas, pieles y se apoderan de toda la atención y del espacio que pueden acaparar, o a penas pueden acaparar, pero esto se debe a que no se han dado cuenta de que el éxito es en realidad un trabajo interior. Que está al alcance de todos.

“También le aconsejo que no adopte a los enemigos de otras personas. La mayor parte del daño que nos hacen otras personas se debe al temor, a la humillación y al dolor. Esos sentimientos están presentes en todos nosotros, no solamente en aquellos que profesan una cierta devoción religiosa o racial. Debemos, todos nosotros, aprender a no tener enemigos, sino solamente adversarios confundidos que son nosotros mismos bajo un disfraz. Comprendemos que usted es el comandante en jefe de los Estados Unidos y que ha jurado proteger a nuestro amado país; esto lo comprendemos perfectamente. O sea, usted será pronto el comandante en jefe. Sin embargo, como decía mi madre, citando la Biblia con la que peleé a menudo, “odia el pecado, pero ama al pecador.” No debe haber más destrucción de comunidades enteras, no debe haber más tortura, no debe haber más deshumanización para dominar el espíritu de una nación. Esto ya les ha ocurrido a las personas de color, a los pobres, a las mujeres y a los niños. Hemos visto a dónde nos lleva, a dónde nos ha llevado.

“Un buen ejemplo de cómo ‘trabajar con el enemigo’ internamente lo presenta el Dalai Lama, en el cuidado incesante de su alma al enfrentarse con el gobierno de China que invadió el Tíbet. Porque, finalmente, es el alma la que debe preservarse, para poder seguir siendo un líder confiable. Todo lo demás se puede perder; pero cuando muere el alma, la conexión con la tierra, con la gente, con los animales, con los ríos, con las cordilleras púrpuras y majestuosas también muere. Y su sonrisa, con la que lo hemos observado en cortés batalla contra las acusaciones, distorsiones y mentiras injustas, es la expresión de una autoestima sana de espíritu y de alma, que, si se conserva feliz, libre y relajada, puede encontrar una sonrisa de respuesta en todos nosotros, iluminando nuestro camino y alumbrando al mundo.

“Nosotros somos – nosotros somos los que nos hemos estado esperando.”

Translated by Regina Gallero

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