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Una causa mayor que cualquier escándalo

12 de Marzo de 2008 — Las mujeres de Nueva York tenían un campeón en la figura del gobernador, Eliot Spitzer. Después que el presenta su renuncia, la buena noticia es de que el que lo reemplaza, David Paterson, seguirá con la misma lucha.

Por Amy Goodman

El lunes fue un día extraño en Albany. El gobernador de Nueva York Eliot Spitzer tenía previsto dar un importante discurso ante unas 1.000 personas, la mayor parte de ellas mujeres o adolescentes. Se reunieron allí para apoyar e impulsar los derechos reproductivos en el extraño e icónico edificio conocido como El Huevo (The Egg), en Empire State Plaza. Se dice que es el proyecto de ley más progresista de ese tipo introducido por un gobernador, garantizándole a una mujer el derecho al aborto, entre otras protecciones.

Nueva York fue uno de solamente tres estados en legalizar el aborto antes del dictamen judicial del caso Roe contra Wade. JoAnn Smith, presidenta del grupo Partidarios de la Planificación Familiar (Family Planning Advocates) del estado de Nueva York, organizó el evento del lunes. Habló sobre los días previos al caso Roe: “Las mujeres estaban muriendo — los médicos lo veían en los hospitales, los sacerdotes lo veían en las familias a las que servían, en las vidas de las personas reales. Así que realmente fueron los sacerdotes y los médicos quienes hicieron el trabajo preliminar. Hicieron que Nueva York fuera seguro para las mujeres que tomaban sus propia decisiones en materia de salud reproductiva”. De hecho, la primera clínica abortiva fue administrada por el clero en la ciudad de Nueva York, y se llamaba Servicio Clerical de Consulta (Clergy Consultation Service). Hoy, casi 40 años más tarde, con un Tribunal Supremo de EE.UU. cada vez más cercano a revocar el dictamen de Roe contra Wade, Spitzer estaba trabajando con activistas pro derechos de la mujer para actualizar la ley del estado de Nueva York.

La Asamblea del estado de Nueva York también tenía programada el lunes una votación sobre la Ley de Adolescentes Sanos. El rabino Dennis Ross, que se hallaba en Albany para impulsar el proyecto de ley, declaró: “La Ley de Adolescentes Sanos... proporcionaría a los y las adolescentes información sobre el sexo que sería comprensible, médicamente exacta, apropiada para su edad y cien por ciento verdadera. Creemos en el conocimiento. Creemos en que la gente sepa sobre ellos mismos y sobre el mundo. Y la Ley de Adolescentes Sanos proporcionaría a los y las adolescentes la información y la capacidad que necesitan urgentemente”. Urgentemente, no hay duda: Los centros para el control de enfermedades y la prevención de EE.UU. acaban de publicar un informe que revela que una de cada cuadro mujeres de 14 a 19 años de edad tiene una enfermedad de transmisión sexual. Una de cada cuatro.

Spitzer rechazó 2,6 millones de dólares de fondos federales para la educación condicionados a difundir únicamente la práctica de la abstinencia, decidiendo en lugar de eso suministrar información genuina para los jóvenes que les permita tomar sus decisiones. Había, sin embargo, una cantidad igual de dinero a nivel estatal que podría financiar la Ley de Adolescentes Sanos. La Asamblea, controlada por los demócratas, tenía previsto aprobar el proyecto de ley ese mismo día. El Senado, bajo control republicano, la estaba reteniendo, de modo que los adolescentes que habían viajado a Albany planeaban marchar con pancartas.

Había llegado gente de todo el estado. Cierto número de jóvenes, consejeros adolescentes, habían venido desde Buffalo, a horas de distancia, una localidad en la que 10 años atrás el Dr. Barnett Slepian, un ginecólogo-obstetra que realizaba abortos fue asesinado en la puerta de su casa, delante de su mujer e hijos. El asesino, James Charles Kopp, que fue apresado en 2001, estaba afiliado al grupo antiabortista Lambs of Christ (Corderos de Cristo).

De vuelta a los eventos del lunes, entre globos rojos, blancos y azules que llenaban las mesas, que la gente dejaría atrás para presionar a sus legisladores, se anunció que Spitzer había cancelado su asistencia entre rumores de que estaba enfermo. El teniente de gobernador David Paterson tomó el podio. En su típico estilo desenfadado y campechano — no lee de un teleprompter, ya que es legalmente ciego — alabó a los activistas, especialmente los jóvenes,
por venir a la capital de su estado para tomar un papel activo en su gobierno. Tras su discurso, celebró una rueda de prensa improvisada. El afiliado de Fox TV local estaba acosando a Paterson, preguntándole cómo respondería a los críticos con el proyecto de ley que aseguraban
que obligaría a los hospitales católicos y a los profesionales que trabajan en la sanación a realizar abortos contra su voluntad. No titubeó, respondiendo de inmediato: “Eso no es cierto. Hay una previsión para la objeción de conciencia”.

Cuando se le preguntó si como católico había discutido este proyecto de ley de los derechos reproductivos con su cardenal, respondió que lo había hablado varias veces. Paterson dijo que le explicó al cardenal: “Estoy a favor de la libertad de elección. Me voy a la cama y me despierto por la mañana con la conciencia limpia”. Habló con la misma contundencia que traslada a otros asuntos como los derechos de los gays y la brutalidad policial. Hace nueve años, en Marzo de 1999, después de que el inmigrante africano Amadou Diallo muriera en una lluvia de 41 balas, el entonces senador Paterson fue arrestado en el cuartel general de la policía de Nueva York mientras se manifestaba contra la brutalidad policial.

Dio por terminada la conferencia de prensa del lunes justo antes del mediodía. El teniente de gobernador de Nueva York David Paterson, progresista, ciego, católico y afroamericano, podría no haberlo sabido entonces, pero estaba a minutos de recibir la llamada que le informaría de que iba a hacerse público el presunto uso de prostitutas por parte de Spitzer.

Rápidamente el escándalo sexual de Spitzer envolvió a Albany. Los adolescentes no salieron a enseñar sus pancartas en apoyo de la Ley de Adolescentes Sanos, y la Asamblea del estado no aprobó la ley como estaba previsto. Esos 1.000 ciudadanos que vinieron a presionar descubrieron que sus legisladores no estaban disponibles, desbordados con las noticias. El cóctel de recepción ofrecido por los partidarios de la planificación familiar tuvo bastante afluencia, pero solamente porque sirvió como una forma de terapia de grupo.

El gobernador ha dimitido, ha decepcionado a su mujer y sus hijas, acarreará consecuencias desconocidas para las prostitutas a las que contrató, y ha decepcionado a millones de habitantes del estado de Nueva York cuyas causas defendió. Pero no se trata de un líder, o un cuerpo, sino del "corpus" político. Se trata de los movimientos de base, la única manera segura de proteger los derechos de las mujeres y niñas.


Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman

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traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

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