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EXCLUSIVA: el presidente hondureño depuesto, Manuel Zelaya, habla desde la frontera nicaragüense sobre quién está detrás del golpe, los intentos por regresar a su país, el papel de Estados Unidos y otros temas

En una emisión exclusiva de Democracy Now! en la televisión estadounidense, el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, nos brinda una entrevista en profundidad desde la frontera entre Nicaragua y Honduras en la que habla sobre sus intentos de volver a su país, quién está detrás del golpe de Estado, el papel desempeñado por EE.UU. y mucho mas.

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30 de Julio, 2009

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En una emisión exclusiva de Democracy Now! en la televisión estadounidense, el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, nos brinda una entrevista en profundidad desde la frontera entre Nicaragua y Honduras en la que habla sobre sus intentos de volver a su país, quién está detrás del golpe de Estado, el papel desempeñado por Estados Unidos y muchos otros temas. “Yo creo que Estados Unidos va a perder mucho su influencia en Latinoamérica, si no revierte el golpe de Estado”, afirma Zelaya. “No va a poder dominar con su idea de democracia, no va a ser creíble ante nadie". Como mensaje al pueblo hondureño, Zelaya dice que deberían “mantener su resistencia ante aquellos que quieren privarlos de sus derechos… para que nadie pueda faltarles el respeto, que es precisamente lo que el régimen golpista está haciendo hoy”.

AMY GOODMAN: ¿Tiene alguna noticia de última hora, en este momento?

MANUEL ZELAYA: Están reunidos los presidentes de Centro América en Costa Rica y están también preparando una condena al golpe y creo que se van a tomar mas medidas en contra de los golpistas por parte de América Latina.

AMY GOODMAN: ¿Usted piensa reunirse con ellos en Costa Rica?

MANUEL ZELAYA: Yo envié a mi representante que es el Vicepresidente, Arístides Mejía. Él va estar allí en representación mía, y también reconociendo el esfuerzo que está haciendo el presidente Obama. Cancelar las visas a los golpistas es una buena señal para declarar enemigos de la humanidad a los golpistas.

AMY GOODMAN: Se reconoce ampliamente que el golpe no procedería sin el apoyo de Estados Unidos. ¿Qué más piensa que Estados Unidos debería hacer ahora?

MANUEL ZELAYA: Yo reconozco que el Presidente Barack Obama y el Departamento de Estado no estuvieron involucrados en el golpe. Pero sí algunos sectores muy conservadores de Estados Unidos. Sectores del ala derecha muy reaccionarios y conservadores que tienen doble moral: hablan de democracia adentro y para fuera hablan de dictadura.

AMY GOODMAN: Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, dijo que su cruce por la frontera fue irresponsable. ¿Cuál es su respuesta?

MANUEL ZELAYA: Bueno, ella no tiene toda la información necesaria, la información que yo tengo sobre la represión interna que está sufriendo el pueblo. Yo tengo que acercarme al pueblo para darle apoyo y respaldo moral.

AMY GOODMAN: ¿Usted piensa cruzar de nuevo la frontera?

MANUEL ZELAYA: Si pudiera hacerlo, hoy mismo lo haría. Pero los militares están amenazando con asesinarme, con intentar capturarme forzosamente. A mi no se me ha hecho nunca un juicio, nunca se me ha condenado. Todo es un régimen de facto y un régimen nulo.

AMY GOODMAN: ¿Qué es de su familia, que está tratando de reunirse con usted en Nicaragua? ¿Cuál es su situación?

MANUEL ZELAYA: Mi familia va poder pasar los retenes militares y romper el estado de sitio hasta que le den la seguridad de su vida para salir y para entrar.

AMY GOODMAN: ¿No le han asegurado eso todavía, Presidente?

MANUEL ZELAYA: De ninguna manera. Más bien, el día de ayer en una comunidad que queda a 60 kilómetros de la frontera, el Paraíso, a doce kilómetros del Paraíso, a doce kilómetros, el día de anoche fueron a ametrallar el hotel, a gritarles con altoparlantes; los grupos de golpistas apoyados por policías fueron a amedrantar y atemorizar a mi familia.

AMY GOODMAN: El Presidente Obama denominó al principio su expulsión como un golpe pero el Departamento de Estado se niega ahora a utilizar el término golpe. ¿Cuál es su respuesta?

MANUEL ZELAYA: Toda la humanidad entera, gobiernos, organismos internacionales, todos los abogados y jueces del mundo han calificado el hecho de capturar un presidente a las cinco de la mañana sin hacerle ningún juicio, capturarlo a balazos, como un golpe de estado. Nadie duda de que eso es un golpe de Estado.

AMY GOODMAN: ¿Tendría algún efecto en este momento si el gobierno de Estados Unidos lo llamara un golpe? ¿Usted quiere que lo llamen un golpe?

MANUEL ZELAYA: Bueno, si ellos consideran el análisis, se debería formar un tribunal internacional para que condene y califique el golpe como magnicidio en contra de la humanidad porque un golpe de Estado le quita el derecho al pueblo de poner presidentes. Un presidente en Honduras sólo lo puede poner el pueblo, en Estados Unidos solo puede ponerlo el pueblo, no lo pueden poner las fuerzas armadas.

AMY GOODMAN: Usted ha aceptado los acuerdos del Presidente Arias. ¿Qué es lo que pretende usted ver para poder volver a su país?

MANUEL ZELAYA: Sí, nosotros aceptamos la propuesta original del presidente Arias de siete puntos. Aceptamos la propuesta de la OEA y la propuesta de las Naciones Unidas. Los golpistas no la han aceptado.

AMY GOODMAN: Hay un artículo en el Wall Street Journal donde Micheletti dice que van a acatar los acuerdos de Arias. ¿Es eso verdad? También dice que quieren llevarle a usted a juicio.

MANUEL ZELAYA: Yo estoy dispuesto a someterme a cualquier juicio siempre. Pero no a la justicia de Micheletti, ni a la justicia militar de los golpistas. Esa no es justicia. Ese es un régimen ilegal y un régimen de facto.

AMY GOODMAN: ¿Usted quiere ver a los golpistas enjuiciados?

MANUEL ZELAYA: Claro que sí. Eso debería ser una norma de todos los países para evitar que haya un golpe de Estado, porque si la derecha reaccionaria de estos países empieza a usar las armas, entonces la izquierda va a tener también otra vez la oportunidad de volver a sublevarse, que aparezcan las guerrillas, que aparezca la insurrección como un método. Nadie va a poder gobernar estos países. Aquí hay sangre caliente.

AMY GOODMAN: Lanny Davis fue abogado del Presidente Clinton y es abogado del capitulo de Honduras de la CEAL (Consejo Empresarial de América Latina). Sus clientes, Camilo Atala y Jorge Canahuati. ¿Quiénes son ellos?

MANUEL ZELAYA: El golpe tiene tres actores. Los que lo financian son ellos. Los actores intelectuales, que son estructuras políticas, y los ejecutores, que son los militares. Estos son los tres actores del golpe.

AMY GOODMAN: ¿Quién está financiando todo eso? ¿Usted dice que es Atala y Canhauati?

MANUEL ZELAYA: Faltan otros más en la lista, son diez grupos económicos.

AMY GOODMAN: Romeo Vázquez Velázquez fue entrenado en la Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia. Hay soldados hondureños allí en este momento entrenándose. ¿Usted cree que este entrenamiento debe parar?

MANUEL ZELAYA: Yo creo que el entrenamiento debe ser sobre valores democráticos no sobre formas de dar golpes de Estado. Hay muchos militares honrados, muchos militares patriotas. Romeo Vázquez ha traicionado a las Fuerzas Armadas y ha traicionado al pueblo.

AMY GOODMAN: ¿Usted cree que Estados Unidos debería cortar la ayuda económica, los 180 millones de dólares, hasta que usted este depuesto?

MANUEL ZELAYA: Yo creo que Estados Unidos va a perder mucha influencia en latinoamérica si no revierte el golpe de Estado, porque no va poder dominar con su idea de democracia, no va ser creíble ante nadie.

AMY GOODMAN: En su opinión, ¿Cuál sería la acción más importante que Estados Unidos debería tomar en este momento?

MANUEL ZELAYA: Estados Unidos está tratando de resolver el golpe a través de la vía pacífica y la vía diplomática y yo estoy de acuerdo con esas vías. Nada más tiene que ser mas enérgico, porque cuando se da un golpe de Estado se está haciendo un acto de terrorismo internacional que afecta la seguridad del hemisferio porque revive el tableteo de las metralletas frente el diálogo democrático y produce violencia. Y eso debe ser detenido con mayor energía.

AMY GOODMAN: Señor Presidente, algunos ven el golpe en Honduras como una nueva estrategia en contra de los gobiernos progresistas independientes de latinoamérica. ¿Puede ponernos el conflicto, el golpe de Honduras, en un contexto más amplio?

MANUEL ZELAYA: Sí, con todo gusto. El golpe de Honduras lo da un grupo de ambiciosos empresarios que quieren sostener sus privilegios asociados con compañías transnacionales y con títeres políticos y corruptos militares para dar el golpe. El querer ponerle una ideología entre izquierda derecha, entre el chavismo y las derechas americanas, esto es querer cambiar el origen del golpe y querer desviar la atención hacia otros temas ideológicos, cuando el problema es de intereses económicos y de privilegios de sectores que quieren mantenerlos.

AMY GOODMAN: ¿Usted piensa visitar Washington DC otra vez?

MANUEL ZELAYA: Siempre que tenga una invitación voy a ir a Washington, sea de la OEA, de las Naciones Unidas o del Departamento de Estado o del Congreso o del Senado. En este mes he ido cinco veces a Washington para atender estas invitaciones.

AMY GOODMAN: El Gobierno de Obama lo ha invitado en este momento para una nueva visita a Washington?

MANUEL ZELAYA: No. Se me invitó una vez y yo fui hablar con la Secretaria Clinton, pero no se me ha invitado de nuevo.

AMY GOODMAN: ¿Qué es lo que le dijo la señora Clinton y qué le respondió usted?

MANUEL ZELAYA: Bueno, la señora Clinton sugirió la mediación de Arias y yo atendí a esa mediación. Creo que ahora Estados Unidos tiene una gran responsabilidad porque la mediación no dio los resultados esperados y ellos están más comprometidos en resolver el golpe que cualquier otro país.

AMY GOODMAN: ¿Usted cree que el gobierno golpista está tratando de estirar la negociación hasta las elecciones?

MANUEL ZELAYA: No, creo que ellos quieren legitimar las elecciones a través de mi regreso, pero los dos candidatos de los partidos que están participando aprobaron el golpe, apoyaron el golpe, y eso es como legitimar el golpe a través de otras personas. Las elecciones deben de realizarse pero de una forma amplia y democrática, no con el régimen golpista, porque sería como una extorsión para los candidatos.

AMY GOODMAN: ¿Usted ve alguna división en el gobierno de facto?

MANUEL ZELAYA: Claro que sí. Hay división en las Fuerzas Armadas, hay división en la sociedad hondureña. Ellos han instalado un régimen represivo que se mantiene sólo con las armas. Cuando las Fuerzas Armadas le quiten el apoyo al régimen golpista, inmediatamente los próximos cinco minutos ellos tienen que dejar el poder.

AMY GOODMAN: ¿Usted puede hablarnos de la importancia de los Premios Nobel y su rol en el proceso en contra del golpe, Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú y también el Presidente Arias?

MANUEL ZELAYA: Bueno, el Presidente Arias hizo lo que pudo, trató con mano blanca y mano suave a los golpistas. Pero hizo lo que pudo hacer de acuerdo a sus limitaciones y yo le agradezco lo poco que hizo.

AMY GOODMAN: Rigoberta Menchú llegó como a los tres días del golpe para reportar sobre la situación de los derechos humanos.

MANUEL ZELAYA: Sí, ella ha estado condenando el golpe y lo ha hecho muy firmemente. Me parece una buena gestión y habla muy bien de ella.

AMY GOODMAN: ¿Puede hablar del rol de la Iglesia en el golpe, por favor?

MANUEL ZELAYA: La Iglesia está dividida. El cardenal, el único cardenal que hay en Honduras ante el Vaticano, se confabuló con los golpistas, traicionó al pueblo, traicionó a los pobres, se quitó la sotana para ponerse un uniforme militar, y con sus palabras realmente contribuyó a los asesinatos que ha habido en Honduras.

AMY GOODMAN: ¿Qué piensa de los golpes que recibieron Andrés Tamayo y el Padre Fausto Milla, que lideran las protestas contra el golpe?

MANUEL ZELAYA: Todas las organizaciones sociales llevan 32 días de frente al golpe con mucha firmeza y eso ha hablado muy bien de la capacidad de resistir del pueblo, y de no aceptar una dictadura y de no aceptar un golpe de Estado.

AMY GOODMAN: ¿Cuáles son los informes actuales que usted tiene sobre la situación de los derechos humanos en el país? Los asesinatos, los maltratos, la explosión de bombas...

MANUEL ZELAYA: Hay miles de presos detenidos, hay allanamientos de morada sin orden judicial, se han levantado los derechos ciudadanos, hay estados de sitio, no hay libre circulación, no hay libertad de prensa, hay asesinatos de jóvenes, hay torturas. Y generalmente hay un terror como nunca visto en la historia de Honduras; es que esto es un nuevo golpe de estado del siglo XXI.

AMY GOODMAN: ¿Y el rol de Billy Joya, que lideró el Batallón 3-16, conocido por sus abusos de los derechos humanos a principios de los ochenta? ¿Y su rol actual como asesor de seguridad de Micheletti?

MANUEL ZELAYA: Él tiene varios procesos pendientes por violación a los derechos humanos, en tiempo de los desaparecidos. A él se le acusa de haber sido el ejecutor de varios crímenes y ahora es el principal asesor del régimen golpista.

AMY GOODMAN: ¿Cree que se va a revivir el batallón 3-16?

MANUEL ZELAYA: Con otro nombre ya está funcionando. Los crímenes que se están haciendo son de torturas para crear terror y miedo al pueblo y esto lo está dirigiendo el señor Joya.

AMY GOODMAN: Usted hace más de un mes que no ve a su familia. ¿Puede hablar de lo que le causa usted esta separación?

MANUEL ZELAYA: Mucho dolor por el pueblo y por mi familia que está resistiendo con la gente, sufriendo todos los ataques de los medios de comunicación que se han vendido con el golpe de Estado. Ellos están formando su espíritu, están formando su consciencia y es una consciencia muy fuerte la que va surgir del golpe para que nadie más vuelva abusar del pueblo, ni humillar al pueblo.

AMY GOODMAN: Algunas personas hablan de su conversión, de estar aliado a la oligarquía a estar con los movimientos populares. ¿Usted puede hablar de este cambio?

MANUEL ZELAYA: Yo practico el liberalismo como un método ideológico que respeta la propiedad privada, la inversión privada y respeta las libertades públicas. Hice un giro a un liberalismo social, un liberalismo pro-socialista, con el fin de que los resultados de la actividad económica beneficien al pueblo y no sólo a las élites económicas. Eso irritó a las élites económicas y pensaron que era peligroso que yo organizara a los sectores sociales y planificaron el golpe de Estado.

AMY GOODMAN: John Negroponte, fue embajador de Estados Unidos en Honduras durante los años ochenta y trabajó con el Batallón 3-16. ¿Usted ve la mano de él en el golpe o de otros como Otto Reich?

MANUEL ZELAYA: Otto Reich ya salió dando declaraciones; ya no hay ninguna duda. Igual que Ramón Carmona, el exiliado venezolano, que está exiliado a Estados Unidos. Ellos ya sacaron la cara. Otras personas no puedo asegurarle pero yo sé que hay muchos halcones de la vieja guardia conservadora de Estados Unidos y de la Central de Inteligencia (CIA) apoyando la violencia y las armas como un método de solución de los problemas. Yo soy alguien que proceso los métodos pacíficos y la no-violencia, y no apoyo la fuerza para resolver problemas, en vez del diálogo.

AMY GOODMAN: ¿Cuál es su mensaje para el pueblo de Estados Unidos y para el pueblo de Honduras?

MANUEL ZELAYA: El pueblo de Estados Unidos...su seguridad está vinculada a las seguridades del mundo. Si la violencia y la fuerza empiezan a salir en el traspaso de Estados Unidos, que es Centro América, está arriesgando su seguridad. Deben de luchar por la paz, por la democracia y por la no-violencia y no apoyar los golpes de Estado.

AMY GOODMAN: ¿Y para el pueblo de Honduras?

MANUEL ZELAYA: Que mantengan su posición de resistencia en contra de quienes quieren quitarles sus derechos y cercenarles las conquistas sociales que han adquirido. Eso va hacer que el pueblo adquiera la madurez para que nadie vuelva a irrespetarlo y a querer humillarlo como está haciendo en este momento el régimen militar golpista.

AMY GOODMAN: Si usted fuera a volver, si estuviera de nuevo como presidente, ¿Usted llamaría a una asamblea constituyente para cambiar la Constitución?

MANUEL ZELAYA: Yo llamaría a un diálogo nacional. Yo soy cristiano, sé perdonar. Creo que todo ser humano tiene derecho a rectificar y derecho a arrepentirse y derecho a ser perdonado. Creo que quien comete un pecado debe ser llevado a la justicia, a los tribunales para que ellos lo juzguen. Yo no soy juez, yo soy presidente, y mi labor es siempre dialogar para buscar solución a los problemas.

AMY GOODMAN: ¿Usted piensa postularse para presidente de nuevo?

MANUEL ZELAYA: Nunca he tenido estas intenciones. En Honduras no se permite la reelección. En Honduras no hay manera de que, desde los principios legales, dentro del orden constitucional, se puedan hacer reformas. Eso solo se podría hacer en el futuro, y no va a competir ni a mi gobierno ni a mi persona. Y en este momento no puede realizarse legalmente.

AMY GOODMAN: ¿Usted aceptaría un adelanto de la fecha de las elecciones como se discutió en Costa Rica?

MANUEL ZELAYA: Yo no tengo ningún problema. He aceptado el plenario. Los golpistas son los que no lo aceptan.

AMY GOODMAN: ¿Hay algo más que quisiera agregar señor Presidente?

MANUEL ZELAYA: Agradecerle y felicitarle, porque durante treinta días que tengo de estar en el exilio es la mejor entrevista que me han hecho. Muchas gracias.

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