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EE.UU. enfrenta crisis diplomática tras filtraciones de Wikileaks

Daniel Ellsberg, quien denunció los archivos de Vietnam; Carne Ross, ex diplomático británico; Greg Mitchell, periodista del blog Media Fix, y As’ad Abukhalil, profesor en Ciencias Políticas, analizan el significado de las revelaciones de Wikileaks.

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29 de noviembre de 2010

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Daniel Ellsberg, quien denunció los archivos de Vietnam; Carne Ross, ex diplomático británico; Greg Mitchell, periodista del blog Media Fix, y As’ad Abukhalil, profesor en Ciencias Políticas, analizan el significado de las revelaciones de Wikileaks.

El sitio web especializado en información confidencial WikiLeaks ha comenzado a publicar una cantidad enorme de comunicaciones diplomáticas estadounidenses de tipo confidencial con una tremenda repercusión en todo el mundo diplomático. Algunas de las cosas que se dieron a conocer: los líderes árabes insisten en que Estados Unidos ataque Irán; Washington y Yemen acordaron encubrir el uso de aviones de combate estadounidense para bombardear Yemen; Estados Unidos emplea sus embajadas en todo el mundo como parte de una red mundial de espionaje y pide a sus diplomáticos que obtengan información de inteligencia; y muchas otras informaciones. Presentamos un debate entre Daniel Ellsberg, el informante que hizo públicos los Documentos del Pentágono; Greg Mitchell, autor del blog Media Fix en The Nation; Carne Ross, diplomático británico durante 15 años que renunció antes de la guerra de Irak; y As’ad AbuKhalil, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de California en Stanislaus.

Amy Goodman: Daniel Ellsberg, hablabamos contigo el 20 de Octubre en Democracy Now! cuando ibas a Londres para participar en la conferencia de prensa de WikiLeaks sobre la filtración de unos 400,000 documentos. ¿Cuales son tus comentarios hoy?

Daniel Ellsberg: Bueno, es un proceso que va a seguir día tras día. Hemos visto uno de los miles de cables que Wikileaks está dispuesto a divulgar. De manera que es muy pronto para juzgar los valores o los daños, si hay alguno. En octubre, cuando el portal daba a conocer creo que eran los documentos afganos, todavía eran nuevos en el proceso, y creo que cometieron algunos errores en términos de dar a conocer los nombres que no debían dar en ese momento y fuimos muy criticados por eso. Parece que desde ahora, con los cientos de miles de documentos que Wikileaks divulgó, el Pentágono tuvo que reconocer que ni un solo informante o soldado estuvo en peligro. En realidad, no han sentido la necesidad de proteger o informar que alguno estaba en peligro.

Amy Goodman: Greg Mitchell, antes que nada coméntanos sobre el significado de la divulgación de estos documentos, lo que son; ¿como son los diferentes lugares de donde provienen?

Greg Mitchell: Son de 79 diferentes embajadas del todo el mundo, de manera que son algo sin precedentes. Y como dijo Dan, esto es diferente de los Wikileaks previos, cuando salieron sobre la guerra de Irak y sobre Afganistán, en que aquellos eran básicamente historias de un día. Eran documentos gigantes, recibían cobertura de los medios durante un día y luego se terminaba. Lo de ahora estará saliendo a la luz durante los próximos nueve días, por ejemplo en el New York Times, y Wikileaks dijo en su sitio web que duraría meses. De manera que es muy pronto para decir exactamente cuáles serán los efectos y las revelaciones ya son bastante significativos. Lo que también es distinto sobre esta divulgación es que en las filtraciones previas Wikileaks trabajó muy cerca de las organizaciones de noticias. Pero acá les dieron esos archivos a las organizaciones de noticias muy pronto y estas –por lo menos el New York Times– fueron a la administración, lanzaron nombres en el Departamento de Estado y éste redactó muchos de los documentos, que Wikileaks luego tomó y están entre los más de 200 que subió. De manera que Wikileaks está dejando que los medios ayuden asegurándose que los documentos están a salvo.

Amy Goodman: El almirante Mike Mullen, el jefe del Estado Mayor Conjunto, acusó a Wikileaks de tener sangre en sus manos en el programa GPS de CNN el domingo. Dijo que ponían en peligro no sólo a las tropas estadounidenses, también “a otros individuos a los que hemos comprometido en nuestro esfuerzo, ya sea en Afganistán o en otros países”. ¿Cuál es su opinión, Dan Ellsberg?

Daniel Ellsberg: Antes que nada, tenemos al almirante Mullen ahí, que está en la posición de enviar tropas estadounidenses –hombres y mujeres– a un lugar peligroso. De manera que cuando hablamos de sangre en las manos, tiene mucho a lo cual responder. Al mismo tiempo, hay que pensar que tiene recursos ilimitados de su lado para minimizar el daño de asignar gente para averiguar quién está en peligro en esos documentos.

Amy Goodman: Carne Ross, usted fue un diplomático británico durante quince años, y renunció antes de la guerra de Irak, y ahora ha fundado una grupo diplomático asesor sin fines de lucro llamado Independent Diplomat. Estos son cables diplomáticos. ¿Por qué no nos habla de lo que significan, el hecho de que hayan estado expuestos y qué es lo que encuentra más interesante?

Carne Ross: Creo que esto es un hecho extraordinario y colosal que tendrá un profundo efecto en el discurso y la práctica de la diplomacia. Probablemente habrá buenos efectos y malos efectos cuando se le mande al público la información que hasta ahora era confidencial. Esto tendrá consecuencias políticas y quizá de seguridad. Lo que significa, creo que será muy difícil para los diplomáticos estadounidenses de aquí en más practicar la diplomacia. El hecho de que esos cables hayan sido divulgados significará que a otros diplomáticos les resultará más difícil compartir confidencias con sus pares estadounidenses. Tendrán, por supuesto, efectos negativos para la efectividad operacional del gobiernos de Estados Unidos, y quizá también para los Wikileads e historiadores que en el futuro quieran saber realmente qué hacían o pensaban el gobierno de Estados Unidos y sus diplomáticos. De manera que creo que es muy significativo a largo plazo. Se ramificará en todo tipo de formas.

Amy Goodman: En Estados Unidos, los medios se preguntan básicamente sobre las formas en que esto dañará a Estados Unidos, y sin embargo usted dice que puede ser beneficioso. ¿Por qué?

Carne Ross: Bueno, yo renuncié a la Cancillería por la guerra de Irak. A la gente no se le decían los verdaderos motivos por los que íbamos a la guerra contra el gobierno de Saddam Hussein. Yo fui el experto en Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU durante muchos años. Personalmente creo que demasiada diplomacia es mantenida en secreto.

Amy Goodman: Hablemos, ya que usted trabajó en el Consejo de Seguridad de la ONU, hablemos sobre los cables. Desde Condoleezza Rice, anterior secretaria de Estado, a Hillary Clinton...

Carne Ross: de Clinton a Rice, en realidad. De la secretaria de Estado Clinton a la embajadora Rice en la ONU. Hay telegramas estándar de instrucciones de Washington al USG (gobierno de Estados Unidos), todos firmados “Clinton”. Esto no debe considerarse un tipo de mensaje personal de Hillary Clinton –todos los telegramas de instrucciones de Washington estarán firmados por el secretario de Estado–, de manera que no tiene mayor importancia. Lo que este telegrama establece es una larga lista de pedidos de inteligencia para Estados Unidos en la ONU, que francamente es una lista muy exhaustiva, hasta las actividades de ONG para prevenir el sida o afectar las políticas de la ONU. El hecho de que Estados Unidos está tratando de reunir información de inteligencia en la ONU no es francamente un gran revelación. Todos espían a todos en la ONU, incluyendo al secretario general, general Ban Ki-Moon. La secretaria de Desarrollo británica, Claire Short, quien también renunció por la guerra de Irak, ha dicho públicamente que las autoridades del Reino Unido estaban interviniendo los teléfonos de Kofi Annan cuando él era secretario general. De manera que no creo que esto resulte una gran revelación para la gente de la ONU. Sin embargo será embarazosa para los diplomáticos de Estados Unidos que actualmente están practicando en la ONU.

Amy Goodman: Las directivas que parecen borrar las líneas entre la diplomacia y el espionaje fueron emitidas a los diplomáticos estadounidenses bajo el nombre de Hillary Clinton en julio de 2009 pidiendo detallada información biométrica de funcionarios claves de la ONU...

Carne Ross: Tal es la naturaleza de las reuniones de inteligencia moderna. Pero el hecho de que Estados Unidos tuviera esta lista de requisitos de inteligencia de la ONU no creo que sea un gran sorpresa. Hasta los estados se espían unos a otros.

Amy Goodman: Quiero traer a la conversación a As’ad Abukhalil, autor del libro La Batalla de Arabia Saudita. ¿Qué opina sobre los cables que dan cuenta de que Arabia Saudita pidió atacar a Irán?

As’ad Abukhalil: Muchos de los cables sobre Arabia Saudita muestran un alto grado de control del gobierno de Estados Unidos sobre las decisiones políticas tomadas en Arabia Saudita. En un punto, hay un específico pedido estadounidense, emitiendo lo que parece una orden, pidiéndole al gobierno saudita que vaya a China y que se haga cargo de un cierta misión en nombre de Estados Unidos vis-à-vis de la situación en Irán. Creo que el grado en que el gobierno saudita y todos los gobiernos árabes en el Golfo están avergonzados por estas filtraciones es evidente por las medidas drásticas que tomaron los medios árabes controlados por Arabia Saudita. Y hasta la llamada “independiente” Al Jazeera, la cadena de noticias más seria en Yemen, también está tratando de cubrir las incómodas revelaciones sobre la forma en que los gobiernos árabes operan vis-à-vis de Estados Unidos.

Traducción al español: Celita Doyhambéhère de Página 12

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