27 de Diciembre de 2010 < Entrada Previa | Próxima Entrada >

Mientras el ex dictator argentino, Jorge Videla, es sentenciado a cadena perpetua, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, hace recuento de la lucha por la justicia en las últimos décadas

Jorge Videla, el ex dictador argentino, ha sido sentenciado a cadena perpetua. Hablamos con Hebe de Bonafini, una de las
fundadoras de la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo, la organización argentina de madres cuyos hijos e hijas desaparecieron durante las guerras sucias de las décadas 70s y 80s.

Amy Goodman: Que se presente por favor, su nombre, la organización, ¿qué es lo que las Madres están tratando de hacer aquí en Argentina?

Hebe de Bonafini: Soy Hebe Bonafini, Presidenta de la Asociación de las Madres de Plaza de Mayo, lo que estamos haciendo en la Argentina además de los juicios que los siguen nuestros abogados, es construir la patria que soñaron nuestros hijos, por lo cual estamos tratando de hacer habitables los barrios marginales, construyendo viviendas y escuelas, dándole trabajo a los excluídos, dos o tres generaciones que nunca trabajaron, que vendian cartones o vivían del robo, nosotros vamos a las villas, los capacitamos y ellos mismos hacen sus viviendas, pero además tienen la obligación de capacitarse de terminar su escuela primaria y secundaria. Hacemos comedores y jardines maternales para sus hijos, hacemos pequeños hospitales y los lugares donde vivían en basurales, en ese basural les construimos las viviendas dignas, más lindas de las que yo tengo, y se las entregamos equipadas.

Amy Goodman: Su historia personal verdad, cómo es que usted llegó a ser la fundadora de las Madres de la Plaza de Mayo.

Hebe de Bonafini: La verdad es que la historia personal nosotros no la contamos así específicamente porque sería como muy injusto, que yo cuente mi historia porque me animé a hablar más y de la demás madres no hay historia, son muy parecidas las historias, algunas nos falta un hijo o dos o tres, a mi me faltan tres hijos, fueron secuestrados uno en la calle, otro en su casa y otro en una reunión del sindicato, esos eran los lugares o en la Universidad, son los lugares que elejían para los secuestros.

Amy Goodman: Eran hijos o hijas de usted.

Hebe de Bonafini: Dos hijos y una hija, una esposa de uno mis hijos que era hija para mi porque vivía en mi casa, y desde el mismo momento que me llevaron mi primer hijo, porque no se los llevaron juntos en año y medio los tres, en el 77, en el 77 dos y uno en el 78 en el mundial, de futbol. En el mismo momento en que se llevaron a mi primer hijo nunca paré. Todavía no existían las madres y ya salíamos por las calles a buscar a buscar. Las Madres nacimos el 30 de abril de 1977 y desde ese momento nunca ni un sólo día faltamos a la Plaza.

Amy Goodman: Desde ese momento ¿ha encontrado información sobre qué le pasó a sus hijos?

Hebe de Bonafini: Bueno, algunas madres hemos tenido información, por la gente que ha salido de los campos de concentación y porque algunas fuimos más insistentes en la búsqueda, y hablábamos con toda la gente que salía de los campos que sabíamos, a veces venían y decían salió una persona de un campo y vive en la ciudad de Ensenada y ahí ibámos a recorrer o (palabra inaudible), ahí recorríamos hasta que encontrabamos a veces a la persona que salía aterrorizada del campo, la persona salía aterrorizada del campo a veces no querían hablar. Entonces yo supe que mi hijo mayor primero fue llevado a la Comisaría Quinta, yo me enteré enseguida que estaba siendo torturado hace 20 días todos los días casi estaba muerto, me enteré por una persona que salió de ahí de la Comisaría, intenté ir a la Comisaría a pedir por él, entré gritando que quería a mi hijo y me pegaron mucho y me tiraron a la calle.

Amy Goodman: ¿Cómo su nombre, el hijo?

Hebe de Bonafini: Jorge, mi hijo fue llevado a diferentes campos de concentración como siempre hacían ellos los cambiaban. A mi hijo menor lo llevaron a un campo de concentración muy grande que hubo que se llama La Cacha, por la Cacha Bacha, y había muchos chicos en ese lugar, él fue llevado de una reunión de un sindicato donde había un montón de gente, se llevaron a todos, y a la esposa de mi hijo mayor, la llevaron de una confitería.

Amy Goodman: ¿Cuál era su nombre?

Hebe de Bonafini: María Elena, cuando ella la llevan a lo que se llamó al campo de concentración que se llamó Puente Doce, porque estaba cerca de Iseiza del Puente 12, era muy bonita, muy bella, la quisieron obligar a que sirva lo que le daban de comer a los desaparecidos que estaban ahí, que ellos hacían eso siempre para hacer diferencias, entonces ella se negó, dijo que no y ahí la fusilaron. A todos los chicos, los jovenes que estuvieron en la Cacha, a esos los dejaron morir de hambre, no les llevaron más comida ni más agua y murieron todos los que estaban ahí, por eso no quedo nadie para contar ni testigos para contar de ese lugar. Por eso hay campos donde hay muchos juicios porque hay muchos testigos, hay muchos testigos, como la Esma, en la Esma hay muchos testigos, en otros lugares no hay testigos, exterminaron a todos. Y bueno nosotros tuvimos secuestro de nuestras compañeras, tres madres, las tres mejores, las que más sabían, a fines del 77 las secuestraron a ellas, Azucena, Mari y Esther. Azucena Villaflor era una mujer de familia peronista muy combativa que sabía mucho. Mari Ponce era una mujer que trabajaba con la iglesia del Tercer Mundo, y Esther Ballestrino de Cariaga era una paraguaya, una bioquímica revolucionara, que venía huyendo de la dictatura de Stroessner, la secuentraron entre el 8 y 10 de diciembre del 77, cuando ya las Madres eramos casi 200, y tuvimos que volver a empezar, nadie quería volver a la Plaza, entonces nos juntamos dos o tres y dijimos bueno vamos a la casa de todas a decirles ahora tenemos los hijos y las madres desaparecidas, tenemos que seguir, y ahí empezó martirio. Un martirio porque nos hicieron de todo, pero conseguimos volver a reunir a las Madres y hemos crecido muchísimo porque tenemos de todo hemos hecho de todo.
Porque tenemos una posición muy radicalizada, las Madres socializamos la maternidad, porque no están todas las madres de todos los hijos y nos parecía muy injusto que por unos se pidiera y por otros no, entonces decidimos pedir por todos. Nuestro pañuelos no tienen el nombre de ningún hijo, y después rechazamos todo lo que tenga que ver con la lucha individual, no aceptamos la reparación económica porque lo que hay que reparar con justicia no se puede reparar con dinero, no aceptamos la exhumación de cadáveres, primero porque un revolucionario nunca es un muerto, ni una bolsa de huesos y después que nadie se hizo cargo de lo que pasó, nadie dijo yo los maté. Porqué lo vamos a aceptar nosotros.

Amy Goodman: ¿Qué le dio a usted la fortaleza para seguir adelante cuando las otras Madres no querían?

Hebe de Bonafini: Una gran responsabilidad porque nosotros habíamos empezado este grupo juntas a trabajar, ya con el planteo de no abandonar nunca a los hijos, primero buscarlos vivos, después buscar la justicia, y después seguir su camino, hacer lo que ellos querían por lo cual dieron la vida.

Amy Goodman: Puede hablar sobre el proyecto que tiene que ver con la cuestión forence, o sea con ADN.

Hebe de Bonafini: No, porque eso es una cuestión que hacen las Abuelas nosotros no, las Abuelas no van a la Plaza ellas tienen otro trabajo, trabajo de buscar a los nietos, los huesos y los cuerpos. Nosotras no, nosotras no, por eso mismo que dijimos porque todos no van a aparecer, yo no me imagino nunca que mis hijos son un montón de huesos es muy, muy grande lo que ellos quisieron, por lo cual que dieron la vida. No nos podemos parar o detener a una gota de sangre o a esta cosa occidental y cristiana del entierro. Para nosotros no tiene importancia.

Amy Goodman: Puede hablar sobre el pañuelo como el símbolo que las Madres usan.

Hebe de Bonafini: Sofi, traeme el pañuelo, el pañuelo de la cartera…Nosotros cuando todavía estabamos todas las Madres, cuando estabamos todas las Madres que ya eramos 200, empezamos 14, 15 madres, en el mes de octubre del 77 que es el día de la virgen aca se hace una manisfestación a pie a un santuario, que van muchísimos jovenes, entonces las Madres decidimos ir también, pero en esa época todavía no nos conocíamos, había tanto miedo que todas nos nombrabamos por la Beba, Chola, Pipa, no sabíamos ni los nombres.

Entonces nosotros decidimos identificarnos con algo, para encontrarnos en la noche porque son 70 kilómetros que se caminan, entonces una Madre dijo porqué no nos ponemos un pañal de nuestros hijos, que antes no eran descartables, así que el primer pañuelo fue un pañal, después le pusimos el nombre, cuando socializamos la maternidad pusimos para todos, y esto es lo que nos identifica en el mundo, es como el abrazo de los hijos, es un pañuelo por la vida no por la muerte, no queremos que nos identifiquen con la muerte, sólo con la vida, tanto que en la ESMA, nosotros tenemos un lugar pero no es un museo es una escuela de arte, y nosotros le pusimos ECUNE, Espacio Cultural Nuestros Hijos, y ahora se esta desarrollando un encuentro de teatro que es maravilloso y ahí va gente de la tercera edad, niños, todos, y es un lugar maravilloso donde había muerte pusimos vida. Yo le había pedido a Nestor Krishner que quería tener el Liceo Naval Militar, que es donde se enseño a matar y torturar, y nosotros ahora enseñamos a vivir y a ser felices, en el mismo lugar.

Amy Goodman: Y las fotos que ustedes llevaban y siguen llevando en la Plaza de Mayo.

Hebe de Bonafini: No, nosotros no llevamos más fotos en la Plaza de Mayo, hace muchísimos años, que por acá está la foto, hicimos las fotos de todos y las pusimos en la pirámide, tapamos la pirámide de Mayo con las fotos sin nombre, y ahora las llevamos todas al Espacio Cultural Nuestros Hijos y armamos lo que se llama la Galería de los Rostros Revolucionarios, es muy impresionante y muy fuerte y están ahí.

Amy Goodman: ¿Por qué escogieron tener sus marchas,vigilias en la Plaza de Mayo?

Hebe de Bonafini: Porque es la Plaza frente a la casa del gobierno, que era un desafío porque no se podía ir, era como ir a la Casa Blanca, y fue un desafío siempre.

Amy Goodman: Puede hablar Hebe sobre lo que significan estas demandas, los juicios que tienen con los derechos humanos ahora.

Hebe de Bonafini: Nosotros estamos participando en todos los juicios donde tenemos pruebas, que son juicios a veces por campos de concetración, y entonces nuestros abogados que son muchos trabajan en los juicios. Pero nosotros ya hace como 10, 8 años más o menos que nos planteamos cómo queríamos que nos recuerden, porque las madres somos muy viejas ya, tenemos entre 80 y 96 años, entonces empezamos a decirnos, y yo les digo Madres qué quieren que nos recuerden como mujeres que siempre estuvimos corriendo a los militares para ponerlos presos, o queremos que nos recuerden como mujeres que ayudamos a construir la patria como querían nuestros hijos. A esta altura de la vida, qué es más importante, poner un militar preso, o que un niño coma, tenga vivienda estudie y sea felíz, todas elegimos que un niño sea felíz y por eso creamos la misión Sueños Compartidos y la construcción de viviendas con un sistema nuevo y hacemos unas casas hermosas esto que contaba antes es erradicación de la villa de emergencia. No sabes la emoción que es ver un basural que la gente viva arriba del basural y uno va a los tres meses ya están todos trabajando hombres y mujeres, construyendo su vivienda sintiendo que se les considera personas, ciudadanos de este país, nosotros para darles trabajos no les preguntamos en qué vivian antes, y la oportunidad de trabajar les cambia la vida, dejan el alcohol, dejan la droga, es impresionante, es una transformación maravillosa.

Amy Goodman: Por la gente que dice porqué estan mirando hacia atrás eso era la historia.

Hebe de Bonafini: No se puede construir un país si uno no tiene una historia, nosotros no miramos para atrás y nos quedamos paradas es solo memoria, nosotros decimos que debe de ser una memoria fértil que construya, por eso decidimos construir luchar para que la gente tenga lo que le corresponda, y lo pudimos hacer porque el Presidente Krishner aceptó el proyecto, nosotros dinero no tenemos, si queres tenemos prestigio, porque somos serias nadie va a robar porque al contrario vamos a poner todo nuestro esfuerzo, y para fin de este año ya vamos a tener 10 mil viviendas, hemos construido 10 mil viviendas, eso es un montón, para nosotros es un montón.

Amy Goodman: Cuando mira el periodo antes del 1976, qué señales tiene ahora que no podía ver en ese momento que puede enseñarnos.

Hebe de Bonafini: Uno en ese momento lo que quería era encontrar a los hijos.

Amy Goodman: En ese momento querían encontrar a los hijos, no pero desde antes del 76.

Hebe de Bonafini: Antes del 76 ya había mucha muerte ya porque estaba instalado en el gobierno peronista una mafia, la Triple A, Alianza Anticomunista Argentina, y ya se mataba a muchos jovenes y había muchísima persecución, y ya nuestros hijos que eran militantes corrían siempre peligro, pero uno no pensaba que iba a ser tan grave, para nada, para nada. Entonces yo vivía trabajando en mi casa con mis hijos, ellos estudiaban trabajan, una familia normal.

Amy Goodman: Y preguntaron a sus hijos porqué hacen esta militancia.

Hebe de Bonafini: Yo los ayudaba un poco porque a veces había que tener un chico en la casa, pero por ahí era una ayuda cómoda, sin riesgo, mi hijo me decía, porqué no venís a una marcha por los presos mamá, y yo le decía, no yo te voy a tejer mantas para cárcel, porque era menos comprometido.

Amy Goodman: Y se acuerda del primer día en qué levantó una de esas mantas y se fue a la marcha.

Hebe de Bonafini: Nunca fuí a las marchas de los presos hasta que no me llevaron a mis hijos, cuando me llevaron mis hijos con un grupo de madres fuimos a la Plaza a llevar esa carta famosa para Videla, cuando pasaron unos meses y ibamos creciendo las madres vino la policía y dijo caminen y así empezamos a marchar, es la primera vez que marché.

Amy Goodman: ¿Cuál es esta foto famosa con Videla, carta, la carta?

Hebe de Bonafini: Es una carta si querés inocente, donde las madres le escribíamos y lo tratabamos, todavía no nos dabamos cuenta que tan asesino, le escribiamos como padre como hombre como presidente, una carta muy ingenua, suplicándole que nos dijera dónde estaban nuestros hijos.

Amy Goodman: ¿Videla contestó a la carta?

Hebe de Bonafini: No, nunca.

Amy Goodman: Y la prensa ¿respondió?

Hebe de Bonafini: No en ese momento la prensa estaba a favor de la dictadura, entonces las madres éramos terroristas porque éramos madres de terroristas para ellos, cada jueves en la Plaza nos llevaban presas todos los jueves, y nos soltaban y el otro jueves estabamos otra vez.

Amy Goodman: ¿Salia algo en el Clarín o en algún otro medio de comunicación?

Hebe de Bonafini: No, no salía nada, todo está bien, en este país no pasa nada, los desaparecidos eran un invento de Europa, de los grupos, mala imagen, hasta que las madres cuando empezamos a salir ahí se empezó a conocer un poco más. La primera vez que sale algo fuerte en la prensa es cuando vino una periodista nortamericana a la Plaza , así, así medio escondida a preguntarnos y entonces la policía enseguida viene, le pide los documentos ella se los da, y nosotros le dijimos no le des los documentos porque no te los devuelven, y entonces entre todas las madres agarramos al policía le empezamos a pegar para que suelte los documentos, y él soltó el documento y nosotros se lo quitamos y se lo dimos a la periodista, y eso sí hizo que saliera en el mundo entero que unas mujeres en la Plaza de Mayo, que buscaban a sus hijos defendieron a una periodista norteamericana, pero así como.

Amy Goodman: ¿Quién era ella, verdad?

Hebe de Bonafini: No, una periodista, una mujer. No me acuerdo, en la historia de las madres tenemos su nombre, muy valiente. Había venido en ese momento Terrance Todman que era un enviado de derechos humanos de Estados Unidos, nosotros queríamos que nos viera y habíamos ido a las 11 de la mañana a la Plaza de Mayo, entonces para que no estuvieramos ahí y ser mala imagen para este delegado que venía de los Estados Unidos, mandaron un delegado de la Casa de Gobierno, de Videla a decir que si nos ibamos a la casa, él nos iba a recibir. Claro eso desarma al grupo, porque algunas madres nos dicen nos vamos porque nos va a recibir, unas cuantas madres se fueron y otras nos quedamos, entonces mandaron un camión con el ejército, y se bajaron con las armas largas del ejército, y entonces ellos decían apunten y nosotros gritábamos fuego, y la periodista por eso se conmovió, esta periodista decía cómo estas mujeres pueden hacer esto, y por eso no pudo hacer el reportaje pero salió lo que había pasado, en realidad los periodistas extranjeros que se animaron a venir fueron muy perseguidos después, no era fácil, no querían que salga nada en ninguna parte.

Amy Goodman: ¿Y qué le dió la valentía a usted?

Hebe de Bonafini: Nada, todos preguntan los mismo es una pregunta que hacen todos, pero cuando uno va a tener un hijo uno no piensa nunca en uno uno piensa que el hijo sea sano que este bién, qué madre piensa qué le va a pasar a ella, nadie, uno piensa en el hijo nada más y eso es igual es como estar pariendo permanentemente uno no puede pensar en uno.

Amy Goodman: Si sus hijos y su hija estuvieran aquí qué dirían de usted.

Hebe de Bonafini: Me dirían mamá, o la gorda, eran formas cariñosas de tratarme.

Amy Goodman: ¿Todos eran sus hijos?

Hebe de Bonafini: Todos son mis hijos, ahora tengo 30 mil hijos.

Amy Gooman: Muchas gracias.


Entrevista transcrita por Guadalupe Lopez Tovares

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