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Los justicieros del déficit

22 de julio de 2010–Salir de los números en rojo es la nueva tendencia y los halcones del déficit se han lanzado con todo sobre el presupuesto de Estados Unidos. Esta semana, atacaron a los subsidios de desempleo.

Por Amy Goodman

Publicado el 22 de julio de 2010

Salir de los números en rojo es la nueva tendencia y los halcones del déficit se han lanzado con todo sobre el presupuesto de Estados Unidos. Esta semana, atacaron a los subsidios de desempleo.

En última instancia, van tras el sistema de Seguridad Social y Medicare/Medicaid, los venerables programas de cobertura médica que en un momento fueron considerados intocables en la política estadounidense. Estos programas fueron reemplazados por un nuevo intocable: el presupuesto de defensa. Para realmente lidiar con el déficit anual y el aumento de la deuda nacional, entonces, vamos a tener que recortar el gasto militar.

Necesitamos a los justicieros del déficit.

En primer lugar, llamemos a las cosas por su nombre: estamos hablando del “presupuesto de guerra”. El gobierno creó el Departamento de Guerra en 1789, ministerio que recién en 1949 fue renombrado como Departamento de Defensa. El presupuesto de guerra que el Presidente Barack Obama acaba de enviar al Congreso para el año de ejercicio fiscal 2011 es de 548.900 millones de dólares, con 33 mil millones adicionales, que es el gasto suplementario de 2010 que está siendo actualmente debatido en el Congreso, y 159.300 millones más “para apoyar las actuales operaciones de contingencia en el extranjero, que incluyen fondos para ejecutar la nueva estrategia del Presidente en Afganistán y Pakistán”. Recuerden que “operaciones de contingencia en el extranjero” es el nuevo nombre que el gobierno de Obama le dio a la “guerra global contra el terrorismo”.

Estas cifras incluyen solo el presupuesto para la guerra disponible al público. También hay un “presupuesto en negro” para operaciones clandestinas, mantenido en secreto, que el ex Director de Inteligencia Nacional Dennis Blair reveló es de alrededor 75.000 millones de dólares. Como denunció el Washington Post esta semana, el aparato de seguridad del Estado post 11 de septiembre ha crecido y se ha transformado en una “empresa” gigantesca, inmanejable y ampliamente privatizada.

Más de 2.000 empresas con fines de lucro y más de 85.000 personas con acceso a información secreta están involucrados en actividades militares y de inteligencia, trabajando de manera directa para el gobierno de Estados Unidos, con muy poca o ningún tipo de supervisión.

El congresista Alan Grayson, demócrata de Florida, presentó el proyecto de ley H.R. 5353, denominado “La guerra nos está empobreciendo”. Grayson, con algunos republicanos y un número de co-promotores progresistas demócratas, quiere obligar al Comandante en Jefe Obama a llevar a cabo sus dos guerras con “tan solo” los 548.900 millones de dólares del presupuesto base. Los 159.300 millones de dólares ahorrados serían usados para desarrollar un programa de exenciones impositivas, haciendo que los primeros 35.000 dólares de ingreso personal estén libres de impuestos, y que cualquier sobrante sea destinado al pago de la deuda nacional. El proyecto de ley tiene que ser debatido ahora por el comité correspondiente y podría generar verdadero apoyo de miembros de ambos partidos. Grayson, al momento de presentar el proyecto de ley, destacó un hecho que vale la pena repetir: el presupuesto de guerra de Estados Unidos es mayor que el gasto militar de todas las naciones de la Tierra, tomadas en conjunto.

Mientras tanto, en la Conferencia Nacional por la Paz que se realizará en Albany, Nueva York, este fin de semana, la gente tendrá como blanco al presupuesto militar. Los estudiantes se están organizando en función de la vinculación entre el gasto destinado a la guerra y los recortes en el presupuesto educativo, generando protestas en las universidades de todo el país. Otra iniciativa, denominada “Traigan nuestros dólares aportados a la guerra de regreso al país”, promueve la acción a nivel de los gobiernos municipales y estatales, junto con campañas de base para presionar a los miembros del Congreso a detener el financiamiento para la guerra.

El costo de la guerra de Irak fue estimado por el Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, junto con su colega Linda Bilmes, en 3 billones de dólares. En el cálculo se incluyen no solo los costos directos actuales, sino también el costo que significará para la sociedad asistir a los veteranos de guerra heridos, y los costos a largo plazo de tener tantas familias desestabilizadas por tener que cuidar a los seres queridos que fueron heridos, o por sufrir la pérdida del proveedor del sustento familiar, muerto en la guerra. Y eso solo en Irak. En mayo, el costo mensual de la guerra de Afganistán superó, por primera vez, el costo de la guerra en Irak.

Stiglitz fue uno de los muchos economistas que dijeron que el paquete de estímulo económico de 787.000 millones de dólares–impulsado por el gobierno de Obama en 2009 para reactivar la economía- era demasiado pequeño. Sostiene que el gasto deficitario, si es gastado en forma inteligente, genera ganancias a largo plazo para una economía.

En contraste, escribió recientemente: “Los déficit para financiar guerras o beneficiar al sector financiero...imponen una carga a las generaciones futuras”.

El economista Dean Baker, del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés), dice que la Comisión de Déficit del Presidente Obama, formalmente la Comisión Nacional para la Responsabilidad y la Reforma Fiscales, es una de las principales causas de esta preocupación. Los co-presidentes de la comisión son el ex Senador republicano Alan Simpson y el demócrata Erskine Bowles, que forma parte del directorio de Morgan Stanley, una de las empresas rescatadas de Wall Street. Baker me dijo: “El Presidente Obama escogió a Alan Simpson, ex senador de Wyoming, que hizo su carrera en base a castigar a los ancianos – y cree que eso está bien. No sé si está desvariando o qué, pero habla de como los ancianos manejan sus Lexus en los barrios privados. Quizá sus amigos lo hacen. Pero tenemos la información, y muy pocos están en esa situación. Y luego el co-presidente demócrata Erskine Bowles, que es un hombre de Wall Street, gana 300.000 dólares al año como director de Morgan Stanley, una empresa que debería ser conocida por todos, porque hubiera quebrado sin el apoyo de los contribuyentes. Y él, de la nada, dijo 'Bueno, vamos a tener que recortar la Seguridad Social'. Entonces, las dos principales personas designadas por el Presidente Obama, sus co-presidentes, ambos dicen que quieren recortar la Seguridad Social. Esto debería preocupar mucho a la gente. No es una comisión equilibrada”.

Recortar la Seguridad Social no es la solución, la solución es recortar el gasto de guerra y traer a los soldados de regreso. Esa es la tarea de los justicieros del déficit.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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