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Historia de dos comisarios

13 de enero de 2011–La masacre de Tucson que dejó un saldo de seis muertos y catorce heridos, entre ellos la diputada Gabrielle Giffords, centró repentinamente la atención pública en la figura del sheriff local Clarence Dupnik.

Publicado el 13 de enero de 2011

Por Amy Goodman

La masacre de Tucson que dejó un saldo de seis muertos y catorce heridos, entre ellos la congresista Gabrielle Giffords, centró repentinamente la atención pública en la figura del sheriff local Clarence Dupnik. Dupnik ha sido el comisario del Condado de Pima que incluye Tucson, la segunda ciudad más grande de Arizona, durante treinta años. Antes de eso, Dupnik fue policía durante veinte años. Se convirtió en el centro de atención esta semana por vincular la matanza de Tucson con el virulento clima político que se vive en Estados Unidos, y en particular en Arizona.

Inmediatamente después de la matanza, el comisario Dupnik realizó una conferencia de prensa: “Cuando se ven personas desequilibradas, cómo responden a la virulencia con que hablan determinadas personas acerca de destruir al gobierno, la furia, el odio y el fanatismo en este país están alcanzando un nivel horroroso. Y lamentablemente creo que Arizona se ha convertido en la capital. Nos hemos convertido en la meca del prejuicio y la intolerancia”.

Arizona es uno de los tres estados del país donde está permitido portar armas ocultas sin permiso. Cuando se le preguntó acerca de la ley, el comisario fue categórico: “Bueno, creo que somos la Lápida de Estados Unidos de América. ...Nunca estuve a favor de que cualquiera pueda portar armas en este estado en cualquier circunstancia que lo desee. Y ya casi estamos en ese punto. La legislatura, en este momento, está proponiendo que estudiantes y profesores puedan portar armas a las escuelas y la universidad. La universidad debe ser administrada por los rectores, no por la legislatura de Arizona. Pero hemos llegado a esta situación absurda.”

El presunto asesino, Jared Loughner de 22 años de edad, claramente sufre de algún tipo de enfermedad mental. Sin embargo, Loughner logró comprar una pistola semiautomática y recámaras de mayor capacidad para alojar más balas y compró las balas la mañana del atentado.

Cuando entrevisté al Comisario Dupnik, describió las leyes de portación de armas de Arizona como “descabelladas” y volvió a mencionar el vínculo entre el discurso político y la matanza: “Creo que hay muchas personas en la industria de la radio especialmente y algunas en la industria de la televisión, que ganan millones de dólares enardeciendo al público, alimentando el odio y la desconfianza hacia el gobierno. Y en algunos casos tenemos a candidatos políticos que dicen, 'Si no podemos resolver estos problemas debemos considerar la Segunda Enmienda como la solución'. O tenemos gente en posiciones de poder que dicen 'Tenemos que tener a personas como Gabrielle Giffords en la mira'. Y a mi juicio, este tipo de declaraciones son totalmente irresponsables y traen consecuencias.”

Una de las personas cuyo discurso ha llamado la atención es Sarah Palin. Palin publicó un mapa de Estados Unidos en el sitio web de su comité de acción política el año pasado, que incluía una lista de veinte bancas del Congreso ocupadas por demócratas a los que, según ella, “tenía en la mira” para las elecciones de 2010, entre ellas Gabrielle Giffords. El mapa marcaba cada distrito con la mira de una pistola. Vinculó a dichas miras en el mapa con un mensaje de tweeter que decía “No se retiren, ¡RECARGUEN!”

La congresista Giffords habló directamente acerca del uso que Palin hacía de las miras de pistola cuando aparecieron por primera vez. Dijo en una entrevista en MSNBC:

(Gifford): “Hemos tenido a cientos y cientos de manifestantes en los últimos meses. Nuestra oficina se ha convertido en una zona de congregación para todo el movimiento del 'tea party', y la discusión está muy caldeada: no solamente hemos recibido llamadas, sino también correos electrónicos, insultos. La situación ha empeorado. Quiero decir que hay que pensarlo. Nuestra democracia es una luz, un faro en todo el mundo, porque afectamos el cambio en las urnas, y no debido a estos estallidos de violencia, en algunos casos, y a los gritos. El cambio es importante, es parte de nuestro proceso. Pero es realmente importante que nos centremos en el hecho de que tenemos un proceso democrático”.

(Periodista): “¿Considera que los diputados republicanos, los líderes republicanos, deberían haber sido denunciado más fuertemente esta violencia, o está conforme con lo que han dicho? Por ejemplo, el Líder de la Minoría John Baynor denunció la violencia en Fox News.”

(Gifford): “Creo que es importante para todos los líderes, no solo los líderes del Partido Republicano y del Partido Demócrata. Ciertamente hay muchos independientes que quizá no tengan mucha resonancia. Pero los líderes comunitarios, las figuras de nuestra comunidad deben decir 'No podemos soportar esto'. Es una situación en que la gente debe darse cuenta de ese discurso y del ataque a la gente, e incluso cosas por ejemplo, estar en la mira de Sarah Palin. La cuestión es el modo en que ella lo ha mostrado, tiene una mira de pistola sobre nuestro distrito. Cuando alguien hace eso, tiene que darse cuenta que hay consecuencias”.

El rival de Giffords en las elecciones parlamentarias, el veterano de Irak Jesse Kelly, que cuenta con el apoyo del movimiento conservador 'tea party', realizó un evento que en su publicidad decía “Ajusten el objetivo para la victoria en noviembre. Ayuden a sacar a Gabrielle Giffords del Congreso. Disparen una M16 automática con Jesse Kelly”.

Cuando el padre de Gifford corrió el sábado a verla al hospital, le preguntaron si ella tenía enemigos. “Sí”, dijo, “Todo el tea party”.

Si bien la campaña de Palin fue directa y agresiva, la misma constituyó una pequeña porción de la virulencia política que ha consumido a Arizona en los últimos años. La gobernadora republicana Jan Brewer ganó mala reputación a nivel nacional al promulgar el polémico proyecto de ley de inmigración S.B. 1070, al que Dupnik se opuso firmemente: “Cada hispano en este país, especialmente en Arizona, debe haberse despertado, y hablé personalmente con muchos, al día siguiente sintiendo que les habían dado una patada en la boca, sintiendo que ahora eran ciudadanos de segunda clase, que tenían una mira de pistola en la espalda, porque cuando salgan de su casa van a tener que llevar sus papeles y prepararse para que los paren e interroguen. Y esto, de la noche a la mañana, ha convertido a los hispanos en ciudadanos de segunda clase”.

Comparemos al Comisario Dupnik con el comisario del condado vecino de Maricopa, Joe Arpaio: “Si un oficial de la policía ve a alguien en actitud sospechosa o asustado, o lo que sea, o preocupado, y si esa persona habla y se ve de cierta forma, si parece que vinieran de otro país, podemos encargarnos de la situación”. Arpaio conocido por las malas condiciones en que tiene a los presos, alojados en carpas de lona bajo el intenso calor del verano. Prometió ampliar su 'ciudad campamento' para adaptarse al flujo de inmigrantes detenidos previsto. Arpaio está siendo investigado por una demanda federal de derechos civiles ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos por el trato a prisioneros e inmigrantes y por abuso de poder.

La República de Arizona informa que en condiciones normales, se hubiera decretado la prisión preventiva de Jared Loughner, acusado en un tribunal federal por los asesinatos y atentados, a efectivizarse en la prisión del condado de Maricopa, pero “considerando la gravedad del caso y la inclinación del comisario del condado de Maricopa, Joe Arpaio, a salir en los medios, Loughner fue trasladado a un establecimiento federal”.

Mientras el país se une contra el terror en Tucson, dejemos de apuntar a civiles inocentes y esperemos que la sensibilidad del comisario Dupnik prevalezca sobre la cruel virulencia de Arpaio y todos los de su clase.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 650 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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