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Haitianos deportados por el gobierno de EE.UU. son detenidos en condiciones "absolutamente horrendas" en Haití

Estados Unidos reanudó la deportación de haitianos a Haití en enero, a pesar de que ese país sigue devastado por un terremoto y una epidemia de cólera. En febrero, uno de los 27 haitianos deportados y enviados directamente a un centro de detención, murió con síntomas de cólera.

Amy_and_laura_raymond

30 de marzo 2011

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Estados Unidos reanudó la deportación de haitianos a Haití en enero, a pesar de que ese país sigue devastado por un terremoto y una epidemia de cólera. En febrero, uno de los 27 haitianos deportados y enviados directamente a un centro de detención, murió con síntomas de cólera. Haciendo referencia a las condiciones inhumanas de dicho centro, el Centro para los Derechos Constitucionales solicitó al gobierno de Obama que amplíe el estatus de protección temporal para los inmigrantes haitianos que estén en Estados Unidos.

Recientemente Amy Goodman de Democracy Now! habló con Laura Raymond, miembro del Centro para los Derechos Constitucionales en Puerto Príncipe. "Las paredes de este centro de detención estaban cubiertas de heces y vómitos y los baños no funcionaban, por lo que los hombres tenían que hacer sus necesidades en bolsas de basura. Estas condiciones durante una epidemia de cólera son, literalmente, fatales", explica Raymond.

AMY GOODMAN: Pasamos ahora a Haití, que continúa devastado por el potente terremoto que tuvo lugar hace más de un año. Más de 300.000 personas murieron y cerca de un millón y medio perdieron sus viviendas en uno de los peores desastres naturales de la historia.
Una epidemia de cólera se ha propagado en todo el país, dejando un saldo de más de 3.600 personas muertas. Las proyecciones de la ONU indican que el cólera podría infectar a 400.000 haitianos durante el curso de la epidemia, en tanto un nuevo estudio realizado por la Universidad de California y la Escuela de Medicina de Harvard prevé que la epidemia podría ser mucho peor.
Estados Unidos suspendió la deportación de haitianos poco después del terremoto. Luego, en enero de este año, las reanudó a pesar del brote de cólera. Activistas de los derechos del inmigrante han suplicado que se detengan las deportaciones, aduciendo condiciones inhumanas.
Mientras estaba en Haití la semana pasada, hablé sobre este tema con Laura Raymond del Centro para los Derechos Constitucionales.

AMY GOODMAN: Estamos aquí en Puerto Príncipe en el cuartel de la Policía Nacional, en la Police Nationale d’Haït, un lugar muy importante. Este es el lugar donde estuvieron prisioneros políticos destacados, como el famoso cantante So An y el Padre Jean-Juste, un sacerdote popular muy cercano a Aristide y a Lavalas. Ahora, aquí permanecen los haitianos deportados desde Estados Unidos, aún después del terremoto y aún con la epidemia de cólera. Los traen a este cuartel de policía donde, curiosamente, René Préval estableció un gobierno transitorio luego del terremoto.
En este momento me acompaña Laura Raymond del Centro para los Derechos Constitucionales. Estamos justo frente a la entrada de la prisión. En realidad, esto es una prisión. Laura, ¿por qué el Centro para los Derechos Constitucionales participa en esto?

LAURA RAYMOND: Estamos muy preocupados por las deportaciones recientes de Estados Unidos a Haití. Ese país detuvo las deportaciones justo después del terremoto, temporariamente, pero hace poco las reanudó.

El 20 de enero de este año, 27 hombres fueron deportados aquí, a Haití, desde Estados Unidos. El Centro para los Derechos Constitucionales ha estado trabajando con otras instituciones de Estados Unidos, como la Universidad de Miami, el Centro de Florida para la Defensa de los Inmigrantes y Alternative Chance entre otras, para advertir al gobierno estadounidense que la deportación representaría una condena a muerte para algunos de esos hombres, debido a la epidemia de cólera y al hecho de que el cólera está muy presente aquí en los centros de detención. A pesar de nuestras advertencias y a pesar de la petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que presentamos a principios de enero instando al gobierno de Estados Unidos a que detuviera las deportaciones debido a las condiciones que se viven en este lugar, Estados Unidos deportó a 27 hombres, muchos de los cuales están detenidos acá, en condiciones absolutamente horrendas.

Tuvimos noticias de estos hombres; hablamos con ellos después. Algunos de los colegas de la Universidad de Miami vinieron acá, hablaron con ellos y vieron que las paredes del centro de detención estaban cubiertas de heces y vómitos y los baños no funcionaban, por lo que los hombres tenían que hacer sus necesidades en bolsas de basura. Estas condiciones, durante una epidemia de cólera son, literalmente, fatales. Uno de los hombres, que otros deportados describieron como un verdadero líder comunitario que se hizo cargo de los otros hombres, tomó la iniciativa de limpiar la celda. Y lo que creemos que ocurrió es que, por el contacto con fluidos corporales, contrajo el cólera. Falleció con síntomas del cólera, sólo dos días después que su tía volara desde Estados Unidos y negociara su salida de este lugar. Murió en casa de su tía, dos días después.

AMY GOODMAN: ¿Cuál era su nombre?

LAURA RAYMOND: Su nombre era Wildrick Guerrier.

AMY GOODMAN: ¿Y por qué fue deportado desde Estados Unidos? ¿Por qué deportaron a estos hombres?

LAURA RAYMOND: En este momento, Estados Unidos está deportando a hombres que tienen órdenes de expulsión. Estos hombres han cumplido un tiempo de condena en Estados Unidos, y en muchos casos, ya hace muchos años que salieron y viven como ciudadanos productivos en sus comunidades. Pero, según nuestras leyes de inmigración, que son extremadamente duras, cuando una persona tiene una orden de expulsión después de una condena penal, se la deporta. Por lo tanto, esta es una política que está devastando a muchas comunidades en Estados Unidos, y ahora mismo, en particular, a la comunidad haitiana en Estados Unidos.

AMY GOODMAN: Esa fue Laura Raymond del Centro para los Derechos Constitucionales, mientras estábamos paradas afuera de la estación de policía a la cual los haitianos son deportados.


Traducido por Alejandra Burgos

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