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2 de Mayo de 2011 < Entrada Previa | Próxima Entrada >

¿El ejército contra el pueblo?: informe especial de Democracy Now! desde Egipto

Dos meses después de la caída del régimen de Mubarak, la tensión entre las fuerzas armadas egipcias y los manifestantes a favor de la democracia aumenta rápidamente.

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12 de Abril de 2011

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Dos meses después de la caída del régimen de Mubarak, la tensión entre las fuerzas armadas egipcias y los manifestantes a favor de la democracia aumenta rápidamente.

El viernes, tropas egipcias irrumpieron en la Plaza Tahrir de El Cairo y mataron a dos manifestantes. El lunes, un tribunal militar egipcio condenó a un bloguero pacifista a tres años de prisión. Cientos y posiblemente miles de civiles siguen detenidos en la actualidad tras haber sido condenado por tribunales militares a lo largo de los dos últimos meses. La corresponsal de Democracy Now! Anjali Kamat informa desde El Cairo.

AMY GOODMAN: El gobierno egipcio pidió disculpas por la violenta represión de manifestantes que dejó un saldo de al menos dos muertos y decenas de heridos. La violencia se disparó después de que miles de personas se reunieran en la plaza Tahrir de El Cairo para pedir el procesamiento del ex presidente, Hosni Mubarak, y de otros miembros del gobierno. La del viernes fue la mayor manifestación en Tahrir desde la destitución de Mubarak hace dos meses. Los soldados atacaron a un grupo de manifestantes que habían permanecido en la plaza pacíficamente durante la noche y arrestaron a decenas de ellos, muchos de los cuales se enfrentan ahora a juicios militares. El lunes, el primer ministro egipcio, Essam Sharaf, dijo que el gobierno “lamentaba” la violencia y que abriría una investigación judicial.

La represión se da en un momento en el que muchos egipcios están cuestionando el papel del ejército de ese país en la era post-Mubarak. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas responsable del gobierno tuvo inicialmente un amplio apoyo popular. Pero, como la represión continúa y los sectores leales a Mubarak aún mantienen puestos clave, hay un miedo creciente de que los mismos usen las fuerzas armadas para contener la revolución que alguna vez apoyaron.

La corresponsal de Democracy Now! Anjali Kamat está en El Cairo cubriendo el levantamiento en Egipto y presentó el siguiente informe.

ANJALI KAMAT: “El ejército y el pueblo están unidos”. Esta era una de las consignas que más se escuchaba durante los 18 días de levantamiento en Egipto que destituyeron al ex presidente Hosni Mubarak. Este cántico comenzó cuando el ejército ocupó las calles de El Cairo tras al colapso de las fuerzas de seguridad y se hizo más fuerte aún una vez que Mubarak cayó y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas tomó el control de la transición de Egipto hacia una democracia civil.

Pero cada vez más, el ejército comienza a perder parte de esa popularidad. En las últimas semanas, en manifestaciones que hubo en toda la ciudad se escucharon consignas contra el General Mayor Mohamed Hussein Tantawi, líder de las fuerzas armadas. Si bien los egipcios tradicionalmente han tenido a las fuerzas armadas en gran estima, ahora muchos están empezando a sentir frustración por la lentitud con se producen los cambios y cuestionan los estrechos vínculos de Tantawi con Mubarak.

KHALED FAHMY: Pienso que el principal peligro en esta revolución es el Ejército egipcio. La gente, por supuesto, ha celebrado la postura del ejército, lo ha abrazado y lo ha reconocido por lo que es. El ejército inspira un enorme respeto y afecto. Eso es obviamente cierto. Pero en mi apreciación, el ejército se vio forzado a tomar la postura que tomó, no por ninguna fe genuina en la democracia, ni porque los altos mandos del Ejército egipcio crean realmente en la democracia —quizás algunos de ellos sí—, sino principalmente porque el ejército tiene mucho miedo de que el espíritu revolucionario pueda exceder las fronteras existentes y llegar a esa misma institución.

ANJALI KAMAT: Khaled Fahmy es el presidente del Departamento de Historia en la Universidad Americana en El Cairo. Fahny explicó que, si bien ciertas figuras del régimen de Mubarak fueron acusadas de corrupción, las mismas son principalmente figuras asociadas con el hijo del ex presidente, Gamal Mubarak, y pertenecen a la llamada nueva guardia de empresarios convertidos en políticos.

KHALED FAHMY: Recién ahora se empieza a escuchar cierta información que podría involucrar a algunos de los miembros de la vieja guardia, amigos de Tantawi, como Zakaria Azmi, Ahmed Fathi Srour y Safwat El-Sherif. Ésta es gente que hizo su nombre en la década del sesenta. Es interesante ver que el ejército se mueve muy lentamente en esa dirección. Lo que el ejército básicamente ha estado diciendo es “vamos a juzgar a los grandes empresarios y a los empresarios asociados con Gamal Mubarak”. Se trata de la vieja rivalidad entre el ejército y Gamal Mubarak, de la que se ha estado hablando en los últimos ocho o nueve años. El ejército está aprovechando la oportunidad que le da la revolución para deshacerse de ese sector de una vez por todas. Pero, más allá de eso, hasta ahora se ha visto muy poco.

ANJALI KAMAT: El viernes, decenas de miles de personas se congregaron en la plaza Tahrir para pedir que Mubarak y su familia fueran procesados y para acusar al ejército de estar en connivencia con Mubarak. La presencia de algunas decenas de oficiales del ejército que dijeron estar hartos de la corrupción dentro de las fuerzas armadas alentó a los manifestantes.

TENIENTE PRIMERO: Creemos que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas está en connivencia con el antiguo régimen. No vemos que se estén dando pasos serios para llevar a los oficiales corruptos ante la justicia.

ANJALI KAMAT: Pero la protesta fue brutalmente reprimida por el ejército, que irrumpió en la plaza junto a la policía antidisturbios en la madrugada del sábado para dispersar a los pacíficos manifestantes.

KHALED FAHMY: El ejército está actuando mal en varios aspectos. Si le damos el beneficio de la duda, en el mejor de los casos decimos que no están bien preparados, que no tienen experiencia para dirigir un país tan complicado, sofisticado y con tantos problemas como Egipto. Y en el peor de los casos, que en realidad el ejército continúa las viejas políticas del régimen de Mubarak. En cierto sentido, el régimen de Mubarak no se ha derrumbado, sólo se derrumbó el ala civil. Pero el ala militar que era el corazón del ejército y del régimen realmente no se derrumbó todavía. Y lo último que estos generales querrían es que un ministro de defensa civil o un civil supervise el presupuesto militar y ni hablar de que las demandas revolucionarias de rendición de cuentas, justicia y transparencia se apliquen al ejército.

ANJALI KAMAT: Al menos dos personas murieron por la represión este fin de semana, y el ejército arrestó a otras 42 personas que serán sometidas a juicios militares. Pero ésta no es la primera vez que los militares reprimen a manifestantes pacíficos o que recurren a las mismas tácticas que usaba el odiado aparato de seguridad de Mubarak. Heba Morayef, de Human Rights Watch, ha seguido de cerca este tema.

HEBA MORAYEF: Los militares se desplegaron por las calles de las principales ciudades de Egipto el 29 de enero. A lo largo del período de Tahrir recibimos denuncias y hay casos documentados de manifestantes que los militares arrestaron y detuvieron arbitrariamente en las inmediaciones de la Plaza Tahrir o que los trasladaron a campos militares. Y todas las detenciones fueron, de hecho, desapariciones forzadas. Los militares detenían a las personas, sin permitirles ningún tipo de comunicación con sus familiares o abogados, y no hacían públicas dichas detenciones tampoco. Las detenciones duraban de 12 a 14 horas, y en el caso más largo duró 18 días.

A partir del 11 de febrero, después de que la gran protesta en la plaza Tahrir terminó, hubo varias ocasiones en las que los militares se movilizaron para despejar la plaza de manifestantes. En la tarde del 25 de febrero y el 6 y 9 de marzo se produjeron las mayores redadas. En esas ocasiones, de nuevo los militares hicieron uso de la fuerza y golpearon a los manifestantes, sólo para despejar la plaza. Además, arrestaron a una cantidad de manifestantes pacíficos, los golpearon y torturaron a decenas de ellos en el Museo Egipcio y en otros centros de detención. Luego los juzgaron en tribunales militares y cientos de ellos recibieron condenas –de los tribunales militares- de uno a cinco años de prisión.

ANJALI KAMAT: Salwa al-Husseini es una chica de 20 años de una pequeña localidad en el delta que ha sido parte activa en las protestas en la plaza Tahrir desde el principio. Era una partidaria entusiasta del Ejército egipcio hasta hace un mes. El 9 de marzo, Salwa estaba entre las decenas de manifestantes pacíficos que hacían una sentada en la Plaza Tahrir cuando fueron detenidos por los militares para despejar la plaza por la fuerza. Dijo que a las 18 mujeres detenidas las hicieron desnudarse y las registraron. Las que no eran casadas fueron sometidas a lo que los militares llaman un “prueba de virginidad” y las amenazaron con presentar cargos por prostitución.

SALWA-HUSSEINI: Estaba aterrorizada. Tenía miedo porque un hombre me estaba examinando. Nadie tiene derecho, ni siquiera un médico, a hacerme eso sin mi consentimiento ¿Por qué nos hicieron esto? No estábamos haciendo nada malo. Estábamos defendiendo nuestro país.

ANJALI KAMAT: Aly Sobhy es un actor de 28 años de El Cairo. También fue detenido y torturado el 9 de marzo.

ALY SOBHY: Mientras el ejército dispersaba la sentada en Tahrir, yo estaba hablando por teléfono con abogados, periodistas y trabajadores de derechos humanos, transmitiéndoles los nombres de las personas que habían sido detenidas. Como estaba haciendo esto, un soldado me arrestó, confiscó mi teléfono y me llevó dentro del museo. Allí, un oficial me golpeó el pecho y me tiró al suelo. Después comenzaron los golpes con palos y las descargas eléctricas. Tenía el pelo largo entonces; me ataron del pelo a un poste y me golpearon en la espalda con un cable eléctrico. Colocaron delante de nosotros cuchillos y cócteles Molotov, después nos filmaron junto a ese material y eso salió por televisión. Por la mañana nos llevaron a la prisión militar y esa noche los fiscales nos interrogaron y nos dijeron que estábamos acusados de ser unos matones, de estar en posesión de armas letales y explosivos y de desafiar el toque de queda.

ANJALI KAMAT: El ejército acusó a muchas de las personas arrestadas de matones o de ser infiltrados responsables de la continua inestabilidad de Egipto.

HEBA MORAYEF: Hay preocupaciones legítimas por el aumento de la actividad delictiva en las calles. Lo que el ejército ha hecho, de todas maneras, es mostrar los arrestos masivos y el uso de tribunales militares como medidas drásticas para combatir esta actividad delictiva. Además, atribuyó todo esto a la existencia de matones y baltaguia [infiltrados], palabra que se ha convertido en la favorita del ejército. Los detenidos fueron acusados de intentar alterar el orden público y de frenar el camino de progreso que los militares han establecido. Así que hay mucho de esta idea de que cualquiera que se interponga en el camino del plan establecido por las fuerzas armadas podría ser considerado un matón.

ANJALI KAMAT: Cientos, y posiblemente miles de civiles permanecen detenidos hoy, después de haber sido condenados por los tribunales militares en los últimos dos meses.

HEBA MORAYEF: Las condenas no fueron ratificadas aún, así que existe la posibilidad de que no se ratifiquen y de que haya una orden para reducirlas. Creo que es aquí donde el papel de la sociedad civil se vuelve extremadamente importante, porque toda esta gente tiene que ser liberada inmediatamente conforme a la ley internacional. Ninguno debería haber sido juzgado por tribunales militares.

ANJALI KAMAT: Pero hasta ahora, los abusos de los militares han tenido poca repercusión en los medios egipcios.

HEBA MORAYEF: Sabemos por periodistas de algunos periódicos independientes que participaron en conferencias de prensa, hablaron con las víctimas de torturas, intentaron escribir sobre este tema e intentaron informar sobre estos casos, que esto fue bloqueado. Sabemos que criticar a las fuerzas armadas es uno de los límites de los medios y la semana pasada los periódicos y algunos abogados recibieron cartas de las fuerzas armadas diciendo que toda publicación o información sobre las fuerzas armadas debe tener una autorización previa de dicha institución.

ANJALI KAMAT: Un blogger que criticó abiertamente a las fuerzas armadas ahora está afrontando un juicio militar por sus comentarios en Facebook y en su blog. Maikel Nabil fue arrestado el 28 de marzo por insultar a las fuerzas armadas. Su amigo Sahar Maher explicó cuáles son los cargos contra Maikel.

SAHAR MAHER: Maikel fue acusado de insultar a la institución militar, publicar mentiras sobre ésta y amenazar contra la seguridad pública. Sobre todo, estaban preocupados por el último post en su blog, titulado “El ejército y el pueblo no están unidos”. Ésta fue la principal fuente para las acusaciones. Maikel vio que las fuerzas armadas habían cometido violaciones, habían torturado, golpeado y detenido a manifestantes en Tahrir, sin motivos claros. Maikel había sido franco en el pasado, por lo que el ejército ya lo tenía en la mira. Previamente había creado una página en Facebook llamada “No al servicio militar obligatorio”. Fue arrestado el 28 de febrero. Ya lo había arrestado antes por negarse a entrar al ejército y declararse objetor de conciencia.

ANJALI KAMAT: La familia y los amigos de Maikel Nabil están indignados porque Maikel fue juzgado por un tribunal militar simplemente por haber expresado su punto de vista.

SAHAR MAHER: Nadie debería ser sometido a un juicio militar por expresar su opinión. Acabamos de hacer una revolución. Lo que quizás hubiera sido aceptable antes de la revolución, no debería ser aceptable nunca más. En el nuevo Egipto que estamos construyendo, el pueblo no debería ser juzgado ni encarcelado por sus opiniones. Y encima se le hizo un juicio militar. Esto no pasaba antes.

ANJALI KAMAT: Un mes después de su terrible experiencia con los militares, Salwa al-Husseini no ha tenido respuestas satisfactorias todavía. Se pregunta por qué ella y muchas otras mujeres han sido sometidas a ese abuso por la propia institución que dice proteger la revolución.

SALWA AL-HUSSEINI: Para el ejército, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y Mubarak, Egipto es sólo un negocio, nada más. Este país no es el ejército o el gobierno; es el pueblo.

ANJALI KAMAT: Como la insatisfacción popular con el ejército está creciendo, muchos están empezando a cuestionar cómo el ejército puede guiar la transición hacia una democracia civil sin comprometer su propio poder.

KHALED FAHMY: Cuanto más rápido el ejército salga del medio, mejor será para su propia cohesión y para la propia revolución. Saben que esto es peligroso para sí mismos. Saben que quitarse del medio puede significar el verdadero control civil sobre el propio ejército. Creo que este es exactamente el tipo de negociación que están intentando diseñar ahora. En otras palabras, quieren salir del medio, pero de manera tal que puedan mantener sus privilegios -económicos, políticos y militares– y conseguir algún tipo de amnistía general por los abusos y la corrupción endémicos en el propio ejército. Esto es muy difícil, y ahí es exactamente donde viene el peligro, especialmente cuando pensamos en la conexión militar con Estados Unidos, porque Estados Unidos quiere el Ejército egipcio, pero no quiere que haya una verdadera transparencia en esa institución, ya que eso implicaría a muchas empresas, políticos y también a generales estadounidenses.

ANJALI KAMAT: Las fuerzas armadas egipcias recibieron 1.300 millones de dólares de ayuda estadounidense el año pasado y tienen una relación muy estrecha con Estados Unidos. El profesor Fahmy advierte que esta alianza podría resultar fatal para el futuro de la revolución egipcia.

KHALED FAHMY: La posibilidad de que haya una contra-revolución, si es que existe, en realidad no viene de lo que queda del Partido Nacional Democrático (PND) como teme la gente, ni definitivamente tampoco de que los grupos islamistas lleguen el poder. Una contra-revolución podría venir del lado del Ejército egipcio en connivencia con los Hermanos Musulmanes –y esto es posible. Pero más probable, el ejército en connivencia con el ejército de Estados Unidos y/o Israel para tratar de limitar el alcance de esta revolución, para detenerla, hasta cierto punto y hasta para revertir algunos de los logros de la misma.

ANJALI KAMAT: Para Democracy Now! soy Anjali Kamat, en El Cairo, Egipto.

AMY GOODMAN: Un especial agradecimiento a Ziyad Hawwas. Y una actualización del caso de Maikel Nabil, el blogger egipcio que fue arrestado por criticar al ejército: el lunes, Nabil fue condenado por un tribunal militar a tres años de prisión.


Traducido por Carey Beemer y Gabriela Diaz Cortez.

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