5 de Noviembre de 2013 < Entrada Previa | Próxima Entrada >

Oliver Stone habla del aniversario del asesinato de JFK y de la historia no contada de Estados Unidos

En el programa de hoy nos acompaña Oliver Stone, director, productor y guionista de cine tres veces ganador del premio Oscar, para reflexionar sobre el cincuenta aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy perpetrado un 22 de noviembre, hecho que fuera relatado en su exitosa película JFK. Recientemente, Stone escribió —en colaboración con el profesor de historia y director del Instituto de Estudios Nucleares de American University Peter Kuznick— una serie de diez entregas llamada "La historia no contada de Estados Unidos, según Oliver Stone", para el canal por cable Showtime y un libro con el mismo título.

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Escuche/Vea/Lea (en inglés)

AMY GOODMAN: Este mes se cumple el 50 º aniversario de un asesinato que sigue obsesionando a la nación. El 22 de noviembre de 1963, al poco tiempo de haber cumplido sus primeros mil días en el cargo, el presidente John F. Kennedy recibió un disparo mortal durante el recorrido de su caravana presidencial por las calles de Dallas, Texas. Su muerte continúa rodeada de preguntas sin respuesta. Hoy dedicamos el programa a recordar la vida y el legado de Kennedy con nuestro invitado, el aclamado director de cine Oliver Stone. Su thriller político de 1991, JFK, analiza los acontecimientos que condujeron al asesinato de Kennedy y su presunto encubrimiento, desde la perspectiva del ex fiscal de distrito New Orleans Jim Garrison, interpretado por Kevin Costner. Este es el trailer de JFK.

NARRADOR: El impactante asesinato de un presidente.

JIM GARRISON: [interpretado por Kevin Costner] El asesinato de John F. Kennedy fue probablemente uno de los momentos más terribles de la historia de nuestro país.

NARRADOR: El escandaloso asesinato del sospechoso.

JACK RUBY: [interpretado por Brian Doyle -Murray] ¡Oswald!

PERIODISTA: ¡Le han disparado a Oswald!

NARRADOR: Un fiscal de distrito completamente obsesionado...

JIM GARRISON: ¿Quién mató al presidente?

DAVID FERRIE: [interpretado por Joe Pesci] ¡Ay, hombre!

JACK MARTIN: [interpretado por Jack Lemmon] ¿Tengo que deletreárselo, Sr. Garrison?

NARRADOR: … que va a arriesgarlo todo...

LIZ GARRISON: [interpretada por Sissy Spacek] Creo que te importa más John Kennedy que tu propia familia.

NARRADOR: … para descubrir la verdad.

X: [interpretado por Donald Sutherland] ¿Por qué mataron a Kennedy?

DAVID FERRIE: Hay un precio sobre mi cabeza, ¿sabes?

X: ¿Quién se benefició?

DEAN ANDREWS: [interpretado por John Candy] El gobierno se te va a echar encima, Jimbo.

X: ¿Quién tiene el poder para encubrirlo?

NARRADOR: ¿Quién mató a JFK?

JIM GARRISON: Hemos atravesado el espejo aquí, gente.

WILLIE O’KEEFE: [interpretado por Kevin Bacon] Esto se tiene que saber.

JIM GARRISON: Tenemos que empezar a pensar a otro nivel, así como hace la CIA.

WILLIE O’KEEFE: La gente tiene que saber por qué fue asesinado.

JIM GARRISON: La verdad es el valor más importante que tenemos.

LIZ GARRISON: Sólo quiero criar a nuestros hijos y tener una vida normal. ¡Quiero recuperar mi vida!

NARRADOR: Kevin Costner.

JIM GARRISON: Nada impedirá que siga adelante con la investigación del asesinato de John Kennedy.

NARRADOR: En una película de Oliver Stone.

JIM GARRISON: Yo digo, que se haga justicia o se venga el cielo abajo.

NARRADOR: JFK.

AMY GOODMAN: Esa era una parte del trailer de la película de Oliver Stone, JFK, de 1991. Cuando Kennedy fue asesinado, la versión oficial fue cuestionada inmediatamente. Casi cinco décadas después, una nueva encuesta concluye que la gran mayoría de los estadounidenses todavía sospecha que hubo una conspiración detrás del asesinato. Sin embargo, según la encuesta de Associated Press sobre JFK, el porcentaje de quienes creen que el tirador acusado, Lee Harvey Oswald, actuó por su cuenta, está en su momento más alto desde mediados de los años 60. Este sondeo, realizado a mediados de abril, dice que el 59% de los estadounidenses piensa que hubo muchas personas involucradas en una conspiración para matar al presidente, mientras que el 24% piensa que Oswald actuó solo, y el 16% todavía no está seguro. En el año 2003, una encuesta de Gallup había encontrado que el 75% de los estadounidenses creía que se trataba de una conspiración.

Nos acompaña durante el programa de hoy, el director, productor y guionista, tres veces ganador del Oscar, Oliver Stone. Es un veterano de la guerra de Vietnam que ha hecho alrededor de dos docenas de películas, aclamadas en Hollywood. Películas como Pelotón, Wall Street, Salvador, Nacido el Cuatro de Julio, JFK, Nixon, W., Al Sur de la Frontera y Wall Street: El dinero Nunca duerme. La próxima semana saldrá a la venta una edición conmemorativa de JFK en Blu-ray, por el 50º aniversario de asesinato que es el 22 de noviembre. Recientemente, Stone ha escrito una serie en varios capítulos para Showtime, llamada La historia no contada de Estados Unidos, por Oliver Stone, también disponible en Blu–ray, que incluye un libro con el mismo nombre.

También nos acompaña Peter Kuznick, profesor de historia y director del Instituto de Estudios Nucleares de la American University, co-autor de La Historia no contada de Estados Unidos.

Bienvenidos ambos a Democracy Now! Oliver Stone, vamos a empezar contigo. ¿Cuáles son sus pensamientos en este 50 aniversario del asesinato de Kennedy?

OLIVER STONE: Gracias, Amy por haberme invitado nuevamente. Es bueno verte otra vez. Hola, Peter.

PETER KUZNICK: Hola, Oliver.

OLIVER STONE: Mis pensamientos. He visto la película por dentro estos últimos días, y he podido valorarla nuevamente, siguiendo los casos presentados más o menos desde afuera. No me he parado desde adentro. Es increíble para mí que la gente todavía lo niegue. Como ya sabes, yo fui parte de la infantería en Vietnam. He tenido una considerable experiencia en el campo de batalla. He visto gente volar en pedazos en combate. Si miramos nuevamente las cuestiones de base presentadas en la película —las balas, la autopsia, los análisis forenses, el recorrido de los disparos; y hacemos a un lado todo lo demás –los antecedentes de Oswald y Garrison, etc— y sólo nos concentramos en lo sustancial, las pruebas, lo que podemos ver con nuestros propios ojos en esos seis segundos de película, es increíble, ahí está todo claro. No se necesita una comprensión más elaborada de lo sucedido. Se puede ver con los propios ojos.

Se ve a Kennedy recibir un tiro en la garganta. Luego se lo ve recibir un tiro en la espalda. Enseguida se ve que recibe un tiro desde el frente. Cuando recibe ese disparo desde el frente, que es el cuarto o quinto disparo, se cae hacia atrás y a la izquierda. Esa es la prueba básica. Se ve que el hombre vuela para atrás, porque recibió un tiro aquí (en la sien). Muchos testigos de Parkland y de autopsia en Bethesda vieron un enorme orificio de salida de la bala en la parte trasera de su cráneo, sobre el lado derecho. La gente de Parkland, incluyendo al joven doctor McClelland, vieron su cerebelo, su cerebro al descubierto, casi saliéndose de la parte posterior de su cráneo. Más tarde, cuando se lo llevan —ilegalmente— a la base naval de Bethesda, Maryland, los militares...

AMY GOODMAN: ¿Por qué ilegal?

OLIVER STONE: ¿Por qué que?

AMY GOODMAN: Dijiste cuando fue llevado ilegalmente.

OLIVER STONE: Fue llevado inmediatamente, quise decir, en una hora o dos ya estaba; pero el vuelo hasta allí demora cuatro horas y la autopsia recién se lleva a cabo esa noche, más tarde. Y es manipulada. Los médicos que realizan la autopsia no son quienes están a cargo de la autopsia. Son técnicos navales, cirujanos. El ejército les dice lo que tienen que hacer.

Y cuando todo esto sale a la luz, lo que queda en el cuerpo son disparos extraños, con la parte posterior de la cabeza toda emparchada. Y lo que están buscando es cómo justificar el disparo que entró por la parte posterior hacia la parte frontal. Así que dicen que ese disparo, que vino de atrás, entró en su espalda y le dio a Connally. Se habla de tres balas. Una falló. La bala mágica, teoría concebida por Arlen Specter y otras personas, que traza un recorrido imposible. Tenemos siete heridas en dos personas, Kennedy y Connally.

La bala le da a Kennedy en la espalda, sale por su garganta, zigzaguea hacia la derecha, impacta en Connally por la izquierda, y baja a su muñeca derecha. Luego vuelve a rebotar hacia su rodilla izquierda. Es una farsa. Y se salieron con la suya, porque que es puro palabrerío pero utilizaron pruebas científicas. Pero quienes tienen experiencia en combate, ven ciertas cosas. Ahí se aprende a quedarse con lo que dice la herida de bala, que es lo básico. Y Kennedy recibió el disparo justo antes que Connally, en la espalda. La disparan a Connally...

AMY GOODMAN: El gobernador Connally.

OLIVER STONE: … y luego Kennedy recibe el disparo en la cabeza. Así que hay al menos cinco tiros aquí. Y esto se puede ver mirando la película de Zapruder una y otra vez, incluso si fue alterada.

AMY GOODMAN: Para la gente joven que no sabe quién era Zapruder, y de qué película se trata...

OLIVER STONE: Ah, Zapruder era una persona del lugar, que filmó lo sucedido, y la CIA y el Servicio Secreto se llevaron la película y la alteraron un poco, creo. Hay un montón de pruebas al respecto. Nos estamos metiendo en el terreno de lo científico con eso. Pero la película de Zapruder, incluso ahora, es la señal más clara. Da cuenta de los tiempos, en el momento preciso en el que sucedió todo. Muestra el, ¿cómo se llama? la linea de tiempo del asesinato.

Y tenemos una escena en la película en la que se ve al hombre tratando de hacer lo que hizo Oswald, con un rifle Mannlicher-Carcano de la Segunda Guerra Mundial, que es un arma muy mala, un arma italiana, un rifle de infantería. Y hay que hacer el disparo a través de un árbol, a un blanco en movimiento, que se va alejando. No se puede hacer. Dos equipos de expertos del FBI trataron de hacerlo, y también la CBS, creo, y varias organizaciones más han tratado de simular ese tiroteo en menos de seis segundos. Y no es posible. O sea que se trató de una emboscada muy sofisticada. Tuvo que haber un disparo frontal, hecho desde aquel frente, desde esa valla, y al menos un tirador que haya disparado desde el frente. Mínimamente uno.

AMY GOODMAN: Quiero recordar un fragmento de tu película, JFK, cuando el ex fiscal de distrito de Nueva Orleans, Jim Garrison, ve por televisión un informe periodístico sobre Lee Harvey Oswald, el presunto asesino. Luego llama por teléfono a su socio y le dice que investigue más a fondo la conexión de Oswald con Nueva Orleans.

PERIODISTA: ... de Lee Harvey Oswald.

MATTIE: [interpretada por Pat Perkins] Un hombre atractivo.

PERIODISTA: Luego de pasar una temporada en el Cuerpo de Marines, al parecer quedó fascinado por el comunismo.

BOB: Se cree que todavía es un marxista comprometido y un partidario fanático de Fidel Castro y las causas de extrema izquierda. El pasado verano estuvo en Nueva Orleans y fue arrestado allí, por una trifulca con exiliados cubanos anticastristas.

PERIODISTA: Y según parece Bob, Oswald había estado repartiendo panfletos de apoyo a Castro, para una organización …

JIM GARRISON: Hola, ¿Lou? Sí, lo siento por molestar tan tarde.

LOU IVON: [interpretado por Jay O. Sanders] Está bien. También lo estoy viendo.

JIM GARRISON: Sí, es una cuestión de rutina, pero mejor nos pongamos a investigar esta conexión de Oswald con New Orleans de inmediato.

LOU IVON: Mm- hmm.

JIM GARRISON: Bien, quiero que revises sus antecedentes, encuentra cualquier amigo o colegas con quienes se haya relacionado el verano pasado. Y hagamos una reunión con los asistentes e investigadores principales de la fiscalía pasado mañana, ¿de acuerdo?

LOU IVON: ¿Eso sería el domingo?

JIM GARRISON: El domingo, sí, a las 11:00.

LOU IVON: Bien.

JIM GARRISON: Bien, gracias Lou.

LOU IVON: Mm- hmm.

AMY GOODMAN: Ese era Kevin Costner, personificando a Jim Garrison, que es de hecho la figura central de tu película. ¿Por qué te centraste en Jim Garrison, el fiscal de distrito?

OLIVER STONE: Bueno, Jim Garrison fue el único funcionario público que presentó una demanda judicial en el caso. El abrió el caso judicial. Era algo muy difícil de hacer, presentar cargos contra una operación encubierta del gobierno estadounidense, que es lo que él consideraba que había pasado. Bueno, ahora que hemos vivido un poco más y somos más viejos, sabemos lo difícil que es. Tenemos el caso de Snowden, el caso de WikiLeaks, el caso de Manning. Todas estas personas no pueden lograr sacarlo a la luz. O sea, les ha costado. La gente no les cree. Cuando Garrison cree lo que pasó en esta historia, al igual que yo —yo era más joven— pasan varios años. Tres años más tarde, Garrison llama a David Ferrie. Habían sucedido cosas muy sospechosas en Nueva Orleans. Y él sospechaba, pero el FBI descartaba todos sus testigos. Tres años más tarde, se mete en el caso porque el senador Russell Long de Georgia...

AMY GOODMAN: De Louisiana.

OLIVER STONE: Eso. Le dice que él no creía esto de la Comisión Warren. Así fue que Garrison se puso a leer el informe completo de la Comisión Warren, y comenzó a ver todas sus inconsistencias, y comenzó a llamar a los testigos. Y se metió en camisa de once varas. La CIA seguía este tema muy de cerca. Ahora sabemos que tenían un expediente abierto sobre Jim. Pusieron micrófonos en sus oficinas. Le robaron documentos. Tenían informantes dentro de su equipo. Fue un caso imposible de llevar. Murieron tres de sus testigos. Otros, simplemente no fueron llamados a declarar, las citaciones fueron denegadas, etc. Había llamado a Allen Dulles. Había llamado a varios miembros de la CIA. Eso no estaba permitido.

AMY GOODMAN: Allen Dulles, el director de la CIA.

OLIVER STONE: Sí, Allen Dulles había sido director de la CIA, había sido despedido por Kennedy y fue quien encabezó la Comisión Warren y dirigió la comisión, lo que es muy bizarro.

AMY GOODMAN: La Comisión Warren es la que investigó el asesinato. Llevó a cabo una autodenominada investigación independiente.

OLIVER STONE: Sí. Me estás pidiendo que recorra el caso entero. Sí, la Comisión Warren es la Piedra Rosetta de este país. Es otra de esas nieblas que encubren.

Bueno, mira, este caso es muy similar, se ve en esa escena que mostraron recién, a lo que sucedió en las primeras apariciones de Snowden, que fue descrito como un narcisista solitario en busca de fama. Hay muchas similitudes con el caso de Oswald. Oswald fue identificado de inmediato, ese viernes por la tarde. Su perfil ya estaba preparado. Lo caracterizaron como un loco solitario, simpatizante del marxismo, que no sólo estaba alienado sino que evitentemente tenía aversión por Kennedy. Nada de eso es cierto, porque él no era ninguna de esas cosas. Y eso se puede ver fácilmente leyendo, o mirando la película. Pero la primera imagen es la que queda, al parecer, cómo sucedió con las armas de destrucción masivas en Irak. Hay algo fuerte en eso, en la primera caracterización que se hace cuando sale la historia. Es como la Resolución del Golfo de Tonkin, que dio inicio a la guerra de Vietnam o, para el caso, la explosión del Maine en el puerto de La Habana. Las historias se propagan y la primera impresión es la que queda. Y es una pena. Lo mismo con el incendio del Reichstag en Alemania.

Y en el caso de Oswald, lo que más me molesta es que gente inteligente, como el New York Times, el tipo de la Vanity Fair, el de la New Yorker, escriben extensos artículos y lo que dicen, básicamente, en estos artículos es: "Bueno, de alguna manera la historia nos ha mostrado que Oswald actuó solo, hay concenso en eso." Bueno, pero no leen los libros de Bob Groden o de Cyril Wecht o el de James Douglass, JFK and the Unspeakable (JFK y lo indecible), o no toman en cuenta la balística, que es muy importante porque el argumento; bueno, Bob Groden ha hecho el mejor análisis fotográfico de las heridas de bala y la fotografía que hay, y él ha podido demostrar esto en su último libro. Este libro se llama Absolute Proof (Prueba Absoluta) y ya está por salir. Bob Groden ha estado en esto por 30 años. Es el mejor. Hay que hablar con la gente que realmente ha estudiado la patología, las autopsias y las pruebas fotográficas.

AMY GOODMAN: Y, Oliver Stone, ¿por qué es importante esto después de 50 años?

OLIVER STONE: Ah, buena pregunta. Buena pregunta. ¿Qué es lo que Kennedy estaba haciendo? Peter y yo analizamos esto extensamente en la serie La Historia no contada de Estados Unidos. Fue un presidente muy importante. Ten en cuenta que esto sucede 13 años después de la elaboración de la doctrina de seguridad nacional. El país estaba masivamente armado. Entre 1947, con Truman, y 1960, con Eisenhower, pasamos de tener 1.000 armas nucleares a 30.000. Para 1960, estamos en el pico. Somos la única superpotencia, de verdad. Estamos en un punto en que tenemos la capacidad, después de muchas crisis con la Unión Soviética, de muchas amenazas nucleares hechas por Eisenhower (y fueron varias, cinco, seis), de la política de provocación extrema en la que creía John Foster Dulles, ¿recuerdas esa política?; bueno, tenemos la capacidad de llevar las cosas al límite. Se decía que era la forma de contener el avance comunismo, pero en realidad lo estábamos haciendo retroceder, empujándolo hacia atrás. Éramos agresivos. Queríamos una guerra, básicamente, porque sabíamos que los soviéticos aumentarían su capacidad armada después de 1960, y que llegarían a alcanzarnos en eso. Temíamos eso. Nunca sucedió, pero nos daba miedo. En 1960, sabíamos que podíamos ganar cualquier enfrentamiento, si teníamos la situación de hacer el primer ataque, que podríamos sostener las represalias. Así que teníamos un Pentágono muy exaltado en este sentido.

Y se vio que en Berlín había un enojo hacia Kennedy, porque según ellos era blando con el comunismo, en el sentido de que había permitido que se construyera el muro. Recuerda que cuando se erigió el Muro de Berlín, Kennedy tuvo una gran declaración. Él dijo: "Prefiero tener un muro que una guerra." Y se lo veía como un hombre joven, no del todo satisfactorio, que no estaba a la altura de la condición militar de Eisenhower. Cuando sucedió todo lo de Cuba, él no apoyó la invasión a Bahía de Cochinos, y tampoco entró en Laos, que es lo que se esperaba de él. Y luego, cuando se dio la crisis de octubre del ‘62, se echó atrás. Así es como lo veían ellos. Que él se había echado para atrás, que había dicho que no a la invasión a Cuba y se había negado a atacar y bombardear los emplazamientos de misiles.

AMY GOODMAN: Es interesante, Oliver, que cuando difundimos ayer que venías al programa nos inundaron de preguntas.

OLIVER STONE: Es un tema muy importante.

AMY GOODMAN: Y en nuestra página de Facebook, Ronan Duggan publicó esta pregunta para ti: "¿Coincide en que gran parte de la historia de JFK ha sido idealizado y que se lo ha transformado en una especie de héroe liberal? La verdad es que era un belicista terrible." Esto es lo que dijo esta persona en Facebook.

OLIVER STONE: No, no. Por el contrario, Kennedy tuvo que, o sea, no podía llegar a ser presidente en la década de 1960 siendo blando con el comunismo. Había que ser un político de línea dura. Era la única manera de ganar las elecciones. Y sí, estuvo a la derecha de Nixon en ese punto, es cierto, pero no sabía cómo era realmente la brecha de los misiles. Creía la brecha de los misiles existía, eso era lo que se decía en esos momentos. Dentro de las seis semanas de haber asumido en el cargo, contrató a Bob McNamara, alguien que venía de afuera, de la empresa Ford, como Secretario de Defensa. E hizo que McNamara fuera al Pentágono y averigue dónde estábamos parados realmente. Y así se enteró de que eso de la brecha era un mito, que en realidad estábamos muy por delante de la Unión Soviética, en todos —todos— los niveles y que, por desgracia, estábamos en condiciones de hacer un primer ataque contra la Unión Soviética. Él se dio cuenta de que así estaba el ambiente, que sus generales realmente se estaban preparando para una guerra, porque su idea era que si no se combatía a los soviéticos en 1960, ellos se iban a poner al día en materia de armamento, y tendríamos todas estas crisis en Berlín, en Vietnam, en Laos, y en un futuro cercano, para 1970, habría una guerra. Entonces, ellos pensaban, mejor hagámoslo ya, hagámoslo ahora. ¿Te acuerdas de la película satírica Dr. Strangelove y toda esa cuestión de las represalias? ¿Te acuerdas del personaje Jack D. Ripper interpretado por Sterling Hayden? Ese personaje está basado en Curtis LeMay, que era jefe de personal de la Fuerza Aérea, y también en Thomas Power también, que más tarde fue también jefe de personal. Eran generales de la Fuerza Aérea. Esta gente quería guerra. Lo mismo que Arleigh Burke, de la Marina, o Lemnitzer, que era el jefe de todos ellos, el jefe de los jefes de personal. En su nuevo libro, Bob Dallek, que es un historiador oficial, que no está de acuerdo con nuestra concepción del asesinato, en este nuevo libro, Camelot’s Court (La corte de Camelot), entra en detalle sobre cómo Kennedy estaba confrontando en esos años con el ejército, en todos los frentes.

AMY GOODMAN: Vamos a un corte. Nuestro invitado de hoy es Oliver Stone, director, productor y guionista, tres veces ganador del premio Oscar. JFK es una de sus películas. Este mes se cumple el 50 º aniversario del asesinato del presidente Kennedy. Cuando regresemos, conversaremos también con Peter Kuznick, profesor de historia en la American University. Juntos, hicieron la serie La historia no contada de los Estados Unidos, por Oliver Stone. Esto es Democracy Now! Volvemos en un minuto.

[CORTE]

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! El informe de guerra y paz, en democracynow.org. Soy Amy Goodman. Nuestros invitados en el programa de hoy son Oliver Stone, varias veces ganador del Oscar, director, productor y guionista, y Peter Kuznick, profesor de historia en la American University. Ambos escribieron en conjunto la serie La historia no contada de Estados Unidos. Está en formato de libro, así como en DVD. Es una serie de Showtime. Quiero pasar ahora un fragmento de La Historia no contada de los Estados Unidos, que recuerda lo sucedido el 27 de octubre 1962, cuando estuvimos bien al borde durante la la crisis de los misiles en Cuba, y fue en última instancia un coronel soviético quien evitó una guerra nuclear.

OLIVER STONE: El 27 de octubre, ocurrió un incidente que según Schlesinger fue no sólo el momento más peligroso de la Guerra Fría Guerra, si no tambié "el momento más peligroso en historia de la humanidad." Los barcos rusos se dirigían hacia el cerco naval establecido por Estados Unidos. Uno de los cuatro submarinos soviéticos enviados para proteger a los barcos, estaba siendo perseguido por el portaaviones USS Randolph. A más de 100 kilómetros de la zona del bloqueo, el Randolph comenzó a lanzar cargas de profundidad, sin saber que el submarino portaba armas nucleares. La explosión sacudió al submarino, que quedó a oscuras excepto por las luces de emergencia. La temperatura subió bruscamente. El dióxido de carbono en el aire llegó niveles casi letales y la gente casi no podía respirar. Los hombres que estaban allí se debilitaron y empezaron a desmayarse. El sufrimiento duró cuatro horas. Luego, los estadounidenses nos golpearon con algo más fuerte. Pensamos: "Esto es todo, llegó el final.” Cundió el pánico.

El comandante Valentin Savitsky intentó, sin éxito, comunicarse con el Estado Mayor, asumió que la guerra ya había comenzado, y que iban a morir sin honores, por no haber hecho nada. Ordenó que se preparen para disparar los torpedos nucleares. Consultó con los otros dos oficiales abordo. Afortunadamente para la humanidad, el oficial político, Vasili Arkhipov, pudo calmarlo y convencerlo de no disparar, lo que probablemente evitó una guerra nuclear.

AMY GOODMAN: Ese era Oliver Stone narrando La historia no contada de Estados Unidos, la serie co-escrita por Oliver Stone y nuestro otro invitado, Peter Kuznick, profesor de historia en la American University. Sigue contándonos lo sucedido en ese momento, en 1962 y cómo fue que se evitó una guerra nuclear, Oliver.

OLIVER STONE: Bueno, fue durante esta crisis de octubre, la crisis de los misiles. Eisenhower le dijo a Kennedy, a través de un intermediario, que fuera y bombardeara. Pero no teníamos idea de lo que eran los rusos. Había 40.000 soldados rusos, soldados endurecidos, bajo el mando del comandante de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial, eran una unidad ruda y fuerte. Ellos hubieran ido hasta el fin. Tenían un centenar de armas nucleares listas para la batalla. No sabíamos eso. McNamara lo admitió, mucho más adelante en su vida. Los cubanos estaban armados, había como 200,000 cubanos, por lo que si invadíamos, nuestras bajas hubieran sido mucho más importantes de lo que pensábamos. Eso se hubiera convertido en una verdadera confrontación nuclear en el Caribe, y probablemente se hubiera extendido, me imagino que rápidamente, porque teníamos bombarderos preparados para ir sobre China, para bombardear China desde Okinawa. Estábamos listos para hacer volar la Unión Soviética. Ese era el plan de Eisenhower, porque lo que Eisenhower hizo en sus ocho años de gobierno fue desarrollar las armas nucleares como alternativa a las armas convencionales, porque no teneniamos la capacidad armada que tenían los soviéticos en armas convencionales, así que estábamos listos para usar las armar nucleares. Estábamos preparados para la guerra, y Washington estaba en la mira. El mundo entero, creo yo, hubiera estallado.

A último momento, Khrushchev y Kennedy —a través de Dobrinin y el hermano de JFK, Robert— básicamente dijeron no a sus políticos de línea más dura. Y les costó muy caro a ambos. Los generales estaban furiosos con Kennedy. LeMay estaba enojadísimo en la reunión que luego relataron McNamara y otros. LeMay dijo: "Hemos perdido, perdimos. Este era nuestro momento." Y Khrushchev también fue criticado por su gente, aunque la Unión Soviética era menos fuerte. Pero después de esta crisis se armaron, se armaron muchísimo, de modo que a finales de la década de 1970 casi estaban a la par nuestro. Así que se podría decir que Kennedy y Khrushchev, en un momento muy clave, salvaron al mundo. Le debemos mucho a este hombre.

AMY GOODMAN: Peter Kuznick, en ese momento, 1962, también comienza el embargo a Cuba, que sigue hasta la actualidad. ¿Puedes contarnos cómo ocurrieron las cosas?

PETER KUZNICK: Bueno, la política de EEUU realmente consistía en buscar el derrocamiento del gobierno de Castro, hacer todo lo posible por sabotear, socavar y derrocar el gobierno de Castro. Se temía que iban a venir movimientos revolucionarios de ese tipo en toda Latinoamérica, y que Cuba iba a servir como ejemplo. La política de Estados Unidos desde momento ha sido, no sólo aislar al gobierno cubano, sino también tratar de evitar que se produjecen levantamientos de izquierda similares en otros lugares.

Sí que hemos derrocado otros gobiernos por ahí. Por ejemplo, en nuestro abordaje sobre Vietnam en la serie, en el episodio 7, lo situamos en un contexto diferente. Quisimos mostrar que Vietnam no fue una aberración, así que comenzamos hablando del derrocamiento del gobierno de Brasil en el año 1964. Luego pasamos al derrocamiento del gobierno de República Dominicana en 1965. Mostramos el papel que tuvo EE.UU. en el baño de sangre de 1965 en Indonesia. Hablamos de la escalada que lleva a la guerra en Vietnam. También hablamos de la responsabilidad de EE.UU en el derrocamiento del gobierno de Allende en Chile.

La gran preocupación para EE.UU. no era Cuba en sí misma; era la posibilidad de que hubiera, en toda América Latina, en nuestro propio “patio trasero”, una serie de revoluciones comunistas y movimientos radicales. Bajo el mando de Kissinger, trabajamos con varios gobiernos derechistas de América Latina, en algo llamado Plan Cóndor, que fue básicamente una operación para formar escuadrones de la muerte en toda América Latina, para matar no sólo activistas revolucionarios, sino también reformistas y disidentes. Esta política continuó durante los años 1980, con el gobierno de Reagan, en toda América Central. Lo vemos en la colaboración de Estados Unidos con el gobierno derechista en El Salvador, en el papel de EEUU en Guatemala, en el apoyo de EEUU a los Contras en Nicaragua. Así que Cuba es sólo una pequeña pieza en todo este escenario.

Pero, como decía Oliver, la crisis de los misiles en Cuba es un momento crucial, un punto de inflexión. Es un punto de quiebre en la mente de Kennedy y en la mente de Khrushchev . Después de eso, Khrushchev le escribe una carta a Kennedy en la que dice: "El mal ha hecho algún bien. Nuestra gente ha sentido de cerca las llamas de la guerra termonuclear. Saquemos ventaja de esto". Y sigue: "Eliminemos cualquier foco de conflicto entre nosotros que pueda llevarnos a otra crisis de este tipo. Detengamos todos los ensayos nucleares. Eliminemos todos los problemas que haya nosotros". O sea, Khrushchev dice : "Desactivemos los bloques militares. Desactivemos la OTAN. Deshagamos el Pacto de Varsovia". Se acerca a Kennedy. Es realmente un momento, cuando él dice eso, en el que el mal puede traer algo bueno, porque tanto Kennedy como Khrushchev entendieron, a partir de la crisis de los misiles en Cuba, que a pesar de todos los esfuerzos que pudieran hacer para evitar una guerra nuclear, ante una crisis así, perdían el control. Realmente estuvimos muy cerca de la guerra nuclear, a pesar de que ellos dos estaban haciendo todo lo posible para evitarla. Por eso Khrushchev dice: "Vamos a deshacernos de todo lo que pueda provocar un nuevo conflicto".

Y durtante el año siguiente, hasta el asesinato de Kennedy, sucede que empiezan a cooperar en muchas cuestiones. Como Oliver decía antes, Kennedy tenía un montón de enemigos. Y la razón por la que tenía tantos enemigos es que se enfrentó a los generales, al Estado Mayor, a los servicios de inteligencia, al establishment, una y otra vez. Y entonces, en este período, hay un acercamiento. Firmamos el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en la atmósfera, en el espacio exterior y bajo el agua. Los Jefes del Estado Mayor estaban furiosos con este tratado. Fue el primer tratado para el control de armas nucleares que hubo. Hacia el final de su vida, comienza a acercarse a Cuba, buscando cambiar de enfoque en las relaciones con Cuba. Castro se decepcionó muchísimo cuando Kennedy fue asesinado. Kennedy estaba hablando de retirar las fuerzas estadounidenses de Vietnam. En el memorandum NSAM 263, habla de sacar mil soldado para finales de ese año y sacar todas las tropas para 1965. Su principal iniciativa, para muchas personas, fue la carrera espacial. Kennedy dice: "¿Por qué vamos a competir con la Unión Soviética sobre quién es el primero en llegar al espacio? Deberíamos trabajar conjuntamente, para una misión conjunta de exploración espacial y para poner, juntos, un hombre en la luna". Y en su discurso de junio de 1963 en la American University, básicamente exigió el fin de la Guerra Fría.

Por lo tanto, el Kennedy de 1963 , en respuesta a la persona que publicó aquello en Facebook,
tuvo mucho de visionario, realmente. Y Oliver y yo creemos que esa fue la última vez que tuvimos un presidente en Estados Unidos que estaba realmente dispuesto a cambiar la dirección del país, enfrentarse a los militaristas, hacer frente a los servicios de inteligencia y llevar a Estados Unidos en una dirección muy diferente. De modo que la tragedia del asesinato de Kennedy no fue sólo que perdimos a este hombre, sino que era un momento en que quienes gobernaban en Estados Unidos y en la Unión Soviética estaban dispuestos a llevar al mundo en una dirección muy diferente. Y Kennedy es asesinado. Khrushchev es derrocado al año siguiente. Y bueno, Kennedy, en su discurso de toma de posesión, había dicho que se estaba pasando la antorcha a una nueva generación de políticos. Y lo que nosotros decimos es que finalmente la antorcha pasó de nuevo a la vieja generación, la generación de Johnson, de Nixon, de Eisenhower, y el mundo se volvió a sumir, muy dramáticamente, en la Guerra Fría.

AMY GOODMAN: Volvamos...

PETER KUZNICK: Johnson no pierde tiempo.

AMY GOODMAN: Quiero pasar otrp fragmento de La Historia no contada de Estados Unidos, donde ustedes analizan la transición de Kennedy a Lyndon Johnson.

OLIVER STONE: El ascenso del vicepresidente Lyndon Johnson traería cambios importantes en muchas de las políticas de Kennedy, en particular con relación a la Unión Soviética y Vietnam.

PRESIDENTE LYNDON JOHNSON: Voy a dar mi mejor esfuerzo. Es todo lo que puedo hacer.

OLIVER STONE: En su discurso inaugural, en los albores de la década, en enero de 1961, Kennedy había dicho:

PRESIDENTE JOHN F. KENNEDY: Que se corra la voz, aquí y ahora, tanto para amigos como para enemigos, que se ha pasado la antorcha a una nueva generación de estadounidenses.

OLIVER STONE: Pero con su muerte, la antorcha volvió a la vieja generación, la de Johnson, Nixon, Ford y Reagan. Líderes que destruirían sistemáticamente la promesa de Kennedy del año anterior, pues llevaron de nuevo al país a la guerra y a la represión. Si bien la visión que habían expresado Khrushchev y Kennedy caería con ellos, no moriría. Las semillas que habían plantado germinarían y seguirían brotando mucho después de sus muertes.

AMY GOODMAN: Ese era Oliver Stone, narrando La Historia no contada de Estados Unidos.

OLIVER STONE: Sí, sí. Han sido cinco años de mi vida. Es quizás mi proyecto más ambicioso.

AMY GOODMAN: ¿Por qué es tan importante para ti este proyecto? De hecho, el punto de inicio es ¿cuándo? ¿en 1898? Un año después de que naciera mi abuela.

OLIVER STONE: Comenzamos con la Guerra hispano-estadounidense y lo que sería realmente el primer esfuerzo de EE.UU. para expandirse en el extranjero. Ahí conquistamos Filipinas, y de alguna manera, también Cuba. Todos los eventos que siguen, desde 1898 hasta 2013 son, en un sentido, una forma de luto. El luto de un país que pudo, tras la Segunda Guerra Mundial, haber tomado otra dirección. O si Roosevelt hubiera vivido un poco más, podría haber sido así, o si Henry Wallace había hubiera sido verdaderamente el vicepresidente. Y lo que estamos haciendo, Peter y yo, es analizar; bueno cuando George Bush estaba terminando su segundo mandato en el gobierno, en el 2008, nos preguntamos: "¿Se trata de una aberración, o está continuando un patrón?" Así que volvimos para atrás, a nuestra niñez, en la década de 1940, y nos pusimos a estudiar este patrón. Y vemos que sí hay un patrón. Si miras todos los capítulos de la serie seguidos, en 12 horas, puedes sentir el ideal, el ideal febril, la agresión, el militarismo, el racismo hacia el Tercer Mundo —y no se acaba— la explotación. Hay cosas buenas, también. No sólo estoy diciendo que son sólo cosas malas. Hemos tratado de señalar las esperanzas.

AMY GOODMAN: De hecho, ¿acaso no empezaron este proyecto con la idea de contar la historia de Henry Wallace? La mayoría de las personas que nos están mirando ahora ni siquiera saben quién era Henry Wallace.

OLIVER STONE: Henry Wallace es un personaje maravilloso, pero no el único personaje en esta historia. No, lo más importante para mí —yo nací justo después de eso— fue la bomba atómica. Siempre había aceptado, así como acepté la historia del asesinato de Kennedy, que teníamos que lanzar la bomba para ganar la Segunda Guerra Mundial, porque los japoneses
eran unos fanáticos. Bueno, sentíamos que teníamos que volver a ese mito, y explorarlo en profundidad. Y lo conseguimos; creo que pudimos mostrar que el uso de la bomba fue criminal e inmoral. Y que con eso demostramos a la Unión Soviética, y al mundo entero, que podíamos ser tan bárbaros como los nazis.

AMY GOODMAN: Explícanos por qué piensas que el mundo sería muy diferente si este vicepresidente de la década de 1940, Henry Wallace, hubiera seguido siendo vicepresidente con el gobierno de Roosevelt.

OLIVER STONE: Sí. Bueno, porque era una persona que buscaba la paz. Él era un hombre con visión internacional. Dijo que había llegado el “siglo de la gente común”, contraponiéndose a Henry Luce, de la revista Time, que había anunciado en un discurso la llegada del “siglo de Estados Unidos.” La forma de hablar de Luce era muy parecida a la de Hillary Clinton hoy en día. Entonces, Wallace le respondió con: "no, Estados Unidos debe defender a la gente común en todo el mundo". Era un internacionalista. Estaba por los derechos de las mujeres, de los trabajadores; detestaba el colonialismo, odiaba al Imperio Británico y todo lo que representaba la lucha de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial. Eran enemigos. Roosevelt estaba de acuerdo con él en un montón cosas, pero estaba enferm y debilitándose, y el país estaba cada vez más temeroso con los problemas de la posguerra. Wallace aguantó lo más que pudo, a pesar de que le habían robado la vicepresidencia en una convención en el 44. Se quedó en el gobierno de Truman como Secretario de Comercio todo el tiempo que pudo, luchando por la paz después de la guerra. Por supuesto, fue tildado de comunista y todo eso, pero en realidad era liberal.

AMY GOODMAN: Fue candidato a la presidencia en 1948.

OLIVER STONE: Sí, por un tercer partido.

AMY GOODMAN: Pero en el 44 fue puesto a un lado, y el candidato a la vicepresidencia de Roosevelt terminó siendo Truman.

OLIVER STONE: Sí, aunque Wallace era el hombre más popular en la en la convención demócrata. Tenía al 65% de los votantes demócratas a su favor. Y estuvo a punto de ganar la primera noche, pero fue bloqueado. La convención se cerró. Las salidas de emergencia estaban cerradas, o algo así. Truman tenía un 2% de los votos. Truman era alguien insignificante, que de la noche a la mañana se convirtió en candidato; y sin saber mucho acerca de los planes de Roosevelt. Pero, la Gran Alianza…

AMY GOODMAN: ¿Y cuál es la importancia de que Truman asumiera la presidencia luego de que Roosevelt muriera en el cargo? Fue él quien tiró la bomba.

OLIVER STONE: Truman, tras dos semanas como presidente después de la muerte de Roosevelt, insultó al ministro de asuntos exteriores soviético. Es decir, en un período de 11 días, nuestra política hacia la Unión Soviética cambió completamente y así se quedó. Y si lees lo que dicen los historiadores revisionistas que han escrito sobre este tema en profundidad, Estados Unidos adoptó una postura hostil. Roosevelt tenía la mirada de generar una gran alianza con la Unión Soviética y el Reino Unido. Quizás era algo muy difícil de sostener. Requería ser un gran hombre. Roosevelt era esa clase de pensador. Wallace también. Y nosotros afirmamos que Kennedy también lo era. Y para el amigo que dijo por facebook que era un belicista, por favor, lo insto a que reconsidere a Kennedy, y analice todo lo que estamos hablando aquí. Es un tema muy importante. Pero la cuestión es que perdimos aquella Gran Alianza. Perdimos ese liderazgo, que se trataba de algo más fuerte que meras diferencias ideológicas y económicas, es algo que nos marca en Estados Unidos. Nos hemos rendido a lo que Peter nombro como militarismo, como tú bien sabes.

AMY GOODMAN: Al volver de la pausa, quisiera preguntarte sobre este capítulo de la historia estadounidense que viene ahora, sobre el espionaje y el uso de aviones no tripulados; sobre el presidente Obama y dónde crees que él está parado y también sobre el nuevo proyecto en el que estás trabajando, relacionado con el Dr. King.

OLIVER STONE: Bueno.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Estamos con Oliver Stone y Peter Kuznick. Quédense con nosotros.

[corte]

AMY GOODMAN: Nuestro invitado de hoy en el programa, el director, productor y guionista, tres veces ganador del premio Oscar, Oliver Stone, hizo las películas Nacido el cuatro de julio, Pelotón, Wall Street, Salvador y JFK, así como la serie de Showtime, en diez episodios, llamada La Historia no contada de Estados Unidos, que ya salió en DVD, con dos capítulos extra. También tenemos como invitado a Peter Kuznick, co-autor del libro y la serie, profesor de historia en la American University. Peter Kuznick, ¿cómo ves este próximo capítulo de la historia, lo que estamos viviendo hoy en día en Estados Unidos?

PETER KUZNICK: Es una continuación de esa tendencia de la que Oliver y yo estábamos hablando, que viene desde 1890 hasta la actualidad. Teníamos mucha esperanza puesta en Obama cuando fue elegido en el 2008. Supongo que fuimos algo ingenuos, ya que Obama, en lugar de romper estos patrones estadounidenses de imperialismo y militarismo, los ha continuado en su mayor parte. Ari Fleischer, que fue secretario de prensa de Bush, ha dicho que en realidad, lo que estamos viviendo ahora es un cuarto período de gobierno de George W. Bush. Y en algunos sentidos, eso es verdad, y es muy decepcionante. Desde el principio, Obama se rodeó de asesores muy conservadores. Su equipo en materia económica, por ejemplo, fue descripto por el New York Times como una constelación de Rubines, es decir, seguidores de Robert Rubin. Sus equipos en materia militar, de defensa, de política exterior, fueron conformados principalmente por “halcones” (con posturas belicistas), gente como Hillary Clinton, Robert Gates, el general Jones; y esto se ha reflejado en sus políticas.

Oliver y yo lo vemos meramente como un administrador más eficiente del imperio estadounidense, no como alguien que esté rompiendo con el imperio. Ni siquiera está pensando desde una perspectiva diferente. Por ejemplo, hace poco convocó a una conmemoración por el 13° aniversario de la guerra de Vietnam, proponiendo que revisemos la forma en que entendemos la guerra de Vietnam. Esto puede ser muy peligroso. Una encuesta reciente muestra que el 51% de las personas entre 18 y 29 años, piensa ahora que la guerra de Vietnam valió la pena, consideran que esa guerra era importante para Estados Unidos. La gente de nuestra edad, en un 70%, considera que la guerra de Vietnam fue un error, o algo peor. Pero el hecho de que la gente joven no esté aprendiendo de la historia y esté asumiendo una perspectiva más positiva sobre la guerra de Vietnam es un síntoma de lo que a Oliver y a mí nos inquieta, que la comprensión que tiene la gente sobre la historia está distorsionada de una manera que contribuye a perpetuar estos patrones, que para nosotros son muy, pero muy, objetables.

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