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Desafiando al régimen golpista: Zelaya intenta regresar a Honduras

Manuel Zelaya, presidente hondureño depuesto, intenta un arriesgado regreso a su país tras el golpe militar del mes pasado. El régimen golpista hondureño amenazó con arrestar a Zelaya si éste ingresa, pero el mandatario exhortó a los soldados a ignorar las órdenes y declaró que tratará de regresar a más tardar el sábado.

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24 de Julio, 2009


Manuel Zelaya, presidente hondureño depuesto, intenta un arriesgado regreso a su país tras el golpe militar del mes pasado. El régimen golpista hondureño amenazó con arrestar a Zelaya si éste ingresa, pero el mandatario exhortó a los soldados a ignorar las órdenes y declaró que tratará de regresar a más tardar el sábado. Hablamos de esta situación con el historiador experto en Latinoamérica. Greg Grandin.

JUAN GONZALEZ: El Presidente derrocado Manuel Zelaya llegó a una ciudad nicaragüense que se encuentra al sur de la frontera con Honduras, en un segundo intento por regresar a su país. Zelaya lleva cuatro semanas en el exilio, después que fuera forzado a dejar el país tras un golpe militar. El pasado 5 de junio hizo su pirmer intento de regreso, pero los militares hondureños bloquearon la pista del aeropuesrto impidiendo así el aterrizaje de su avión. El régimen de facto ha amenazado con detener Zelaya si pone un pie en Honduras. Zelaya ha instado a los soldados a hacer caso omiso de las órdenes y dice que tratará de entrar en el país a más tardar el sábado. Antes de partir desde la capital nicaragüense, Managua, Zelaya dijo a los periodistas que viajaba desarmado y acompañado por su familia.

PRESIDENTE MANUEL ZELAYA: He pedido que me acompañen mi esposa y mis hijos; hago responsables a los militares por cualquier daño. Voy sin armas, de manera pacífica con el objetivo de que en Honduras vuelvan la paz y la tranquilidad.

JUAN GONZALEZ: Zelaya está acompañado por el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro. El gobierno de facto ha impuesto un toque de queda en las zonas situadas a lo largo de la frontera con Nicaragua, en un intento por mantener alejados a los partidarios de Zelaya.

AMY GOODMAN: El nuevo intento de regreso de Zelaya se presenta tras el fracaso, a principios de esta semana, de las conversaciones de mediación llevadas a cabo en Costa Rica. El Presidente costaricense y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, elaboró un plan detallado para facilitar el regreso de Zelaya, pero fue rechazado por el régimen golpista.

Desde Tegucigalpa, Honduras, se comunica con nosotros Greg Grandin, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Nueva York y autor de “Empire´s Workshop: Latin America, the United States, and the Rise of the New Imperialism” (El taller del imperio: Latinoamérica, Estados Unidos y el apogeo del nuevo imperialismo). Llegó a Tegucigalpa a principios de esta semana y se une a nosotros, desde allí, mediante comunicación telefónica.

Greg Grandin, ¿Qué está sucediendo ahora mismo en Honduras, cuando el Presidente Zelaya está a punto de intentar regresar a su país?

GREG GRANDIN: Bueno, es el segundo, el comienzo del segundo... Ahora es bien temprano aquí, son las 6:00 de la mañana, hay una diferencia de dos horas con Nueva York. Estamos comenzando el segundo día de una huelga de dos días, en la cual los sindicatos organizados han cerrado muchas instituciones estatales. En Tegucigalpa, hubo una serie de protestas itinerantes, incluyendo una que bloqueó la mayor parte del día la principal carretera entre Tegucigalpa y San Pedro Sula, que es el principal centro económico, San Pedro Sula. En las noticias, hubo informes de disturbios importantes con muertos en San Pedro Sula. Y, al parecer, simpatizantes de Zelaya se están movilizando hacia la frontera en autobuses y automóviles, pero los militares han bloqueado la carretera. Y como usted mencionó, hay un toque de queda a las 6:00 pm, básicamente, un estado de sitio en las fronteras meridionales, y los militares hondureños han sido movilizados, como un intento de... Es aún incierto por dónde va a intentar entrar Zelaya, si es que intenta entrar hoy —este es el plan— desde Nicaragua. Hay algunas dudas y un montón de rumores que corren por aquí.

JUAN GONZALEZ: Y, Greg Grandin, ¿Cuál es la situación de los derechos humanos en este momento entre los hondureños? Ha habido algunos informes de ejecuciones extrajudiciales. ¿Podrías hablar de eso?

GREG GRANDIN: Sí. Ayer hubo una conferencia de prensa de una misión internacional de observación compuesta por quince grupos, organizaciones internacionales, principalmente de América Latina y Europa, de Dinamarca y Francia y otros países europeos. Y presentaron un informe bastante condenatorio, un informe preliminar. El informe final se dará a conocer en un par de semanas. Ellos llevan poco tiempo en el país, pero han visitado las afueras de Tegucigalpa, donde los periodistas extranjeros a menudo no van, algunas de las areas más vulnerables y aisladas.

Ellos dictaminaron que existe una grave y sistemática persecución política en el país. Tienen documentados siete asesinatos políticos, y por lo menos dos desapariciones. Y hablé con uno de los miembros de la comisión que me dijo que si hubieran tenido más tiempo, sin duda el número sería mayor. Han recibido denuncias de otros asesinatos, pero no los pudieron verificar. Al menos un cuerpo ha aparecido en un área que funcionó como cementerio clandestino de las operaciones de los escuadrones de la muerte en la década de los 80. Más de un millar de personas fueron detenidas en el marco del toque de queda. Hay también informes de intimidación política generalizada, en San Pedro Sula hay trabajadores que están siendo obligados a asistir a las manifestaciones a favor del gobierno bajo la amenaza de ser despedidos, y periodistas de medios de comunicación alternativo han recibido amenazas de muerte. En Honduras, la mayoría de los medios de comunicación, televisiones y los principales periódicos están controlados por las empresas. Pero en el campo y las ciudades provinciales suele haber estaciones de radio locales que tienen un poco más de libertad, y muchos de estos medios son blanco de ataques y han sido ocupados. Radio Progreso en la ciudad de Progreso, por ejemplo, está dirigida por un sacerdote jesuita, que fue sometido a una fuerte presión, pero creo que la radio ha sido reabierta.

JUAN GONZALEZ: Has informado acerca de la reaparición de uno de los tristemente célebres líderes del escuadrón de la muerte, el viejo Batallón 3-16 de la época de las guerras en Centroamérica. ¿Podrías hablar de ello?

GREG GRANDIN: Así es. Quiero decir, esta es la cosa. El gobierno de facto hace grandes esfuerzos para presentar una cara internacional democrática y moderna y abierta y constitucional, pero, en Honduras se percibe un sentido muy diferente de la "constitucionalidad" del golpe. Y, definitivamente, hay un resurgimiento de un cierto tipo doctrina de seguridad nacional, anti-comunista, de la guerra fría. Y uno de los más tristemente célebres es Fernando Joya, Billy Joya, quien fue, creo, teniente capitán o teniente en el Batallón 3-16, una de los más infames escuadrones de la muerte que operaron en Honduras en los años 80. Estuvo en el exilio durante bastante tiempo en la década de 1990, porque fue acusado de haber secuestrado y torturado a un número de estudiantes, así como también de estar implicado en distintas desapariciones y otros crímenes de lesa humanidad. Regresó a Honduras en algún momento antes del golpe como asesor de seguridad de una de las principales empresas de telecomunicaciones y de medios de comunicación que opera aquí. Y después del golpe, apareció cada vez más y más públicamente. Ha dado entrevistas. Y fue designado asesor especial de Micheletti, asesor en temas de seguridad del gobierno de Roberto Micheletti. En una de las marchas pro-gubernamentales, apareció caminando al lado de Micheletti. Y para los hondureños que recuerdan la guerra sucia de los 80, él, en particular, es un poderoso símbolo de lo reaccionario y retrógrado que es el golpe.

AMY GOODMAN: De hecho, profesor Grandin, ¿No estuvo Joya, Billy Joya, encarcelado durante casi un año después de regresar a Honduras?

GREG GRANDIN: Lo podría haber estado. No tengo esa información. Sé que estuvo en el exilio en España y que hubo intentos de extradición. Y luego, la gente con la que hablé, me dice que muchos están sorprendidos de que, de repente, él regresó a la vida pública y goza de bastante reputación. A menudo aparece en los noticieros como un analista internacional.

AMY GOODMAN: Hablános de lo que está sucediendo ahora en la frontera. ¿Qué crees que vamos a ver cuando el Presidente Zelaya trate de regresar? ¿Qué está pasando?

GREG GRANDIN: Bueno, como has mencionado, Zelaya salió de Managua ayer en un jeep. Ha dado varias entrevistas. Dijo que iba a ir hasta la frontera y pasar la noche en una ciudad fronteriza de Nicaragua, y que iba a intentar entrar a Honduras con su familia. Sé que ha habido esfuerzos por parte de sus seguidores -y, de nuevo, muchos de ellos provienen del campo. A menudo sólo vemos imágenes de aquí, de Tegucigalpa, de San Pedro Sula, pero gran parte de la base de apoyo de Zelaya está en las zonas rurales. Él viene de una familia ganadera, y, de hecho, muchas de sus reformas beneficiaron a las zonas rurales. Y muchos de sus partidarios se están movilizando y avanzan hacia el campo. Pero hay noticias de que los militares los están parando a unos diez kilómetros de la frontera.

Parece que sólo hay dos alternativas que podrían ocurrir si Zelaya cruza la frontera: puede que sea arrestado, o que los soldados lo acepten como presidente legítimo, opción que parece, francamente, un poco dudosa. El jefe de los militares, Romero Vásquez, que fue quien protagonizó el golpe de Estado, hizo ayer una declaración que se podría leer como una no muy sutil amenaza de muerte contra Zelaya. Dijo que Zelaya podría ser asesinado por sus propios partidarios, en un intento por convertirlo en un mártir. Una declaración que creo que muchos de los aquí presentes leería como una no muy sutil amenaza de asesinato por parte de las fuerzas armadas de Honduras.

JUAN GONZALEZ: Y, Greg, el fracaso de las conversaciones que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias trataba–mediaba, en algún sentido- ¿Hizo Arias alguna declaracion después sobre la causa del fracaso de la negociación?

GREG GRANDIN: Bueno, no estoy seguro de cómo está siendo reportado en Estados Unidos, pero aquí es bastante —en América Latina, no tanto en Honduras, no en los medios de comunicación hondureños—, es bastante claro que la causa del fracaso fue la absoluta intransigencia del gobierno golpista de Roberto Micheletti. Zelaya aceptó inmediatamente la totalidad de los siete puntos de Arias, aunque, en muchos sentidos, la gente lo vio como una gran concesión que daba legitimidad al gobierno de facto. Muchas personas instaron a Zelaya a no aceptar ninguna condición, cualquiera que fuera. Zelaya las aceptó. Eran condiciones en las que se indicaba que él presidiría un gobierno de reconciliación, que adelantaría las elecciones, que habría una amnistía, una amnistía general, para todos los implicados, durante un período determinado de tiempo. Y Zelaya aceptó de inmediato. Y esto se entiende como, básicamente, la propuesta promovida por Estados Unidos a través de Oscar Arias. Y Micheletti la rechazó de plano.

Quiero decir, el gobierno de facto está realmente entre la espada y la pared. Incluso si ellos obtuvieran mayores concesiones, que establecieran su legitimidad, el sólo hecho de que Zelaya regrese, bajo cualquier condición, creo que envalentonaría a los movimientos sociales en este país a un grado que realmente sería un desafío para la oligarquía gobernante, sin importar qué concesiones estén escritas en el papel. Por eso han rechazado el retorno de Zelaya, sin aceptar ninguna condición, con la excepción del arresto. Y creo que han recibido intensas presiones de Washington para que acepten las propuestas de Arias, pero hasta el momento se están resistiendo.

Ahora, lo que está pasando, es decir, parece que América Latina, en particular América del Sur —concretamente Brasil y Chile— están tomando un papel más activo en las negociaciones. Había una sensación de que Sudamérica había cedido esta crisis a Washington. Ya sabes, si te acuerdas del año pasado, hubo dos grandes crisis en América Latina-América del Sur, que resolvieron por su cuenta: el ataque de Colombia en Ecuador y el intento de desestabilizar el gobierno boliviano. Ambas crisis se resolvieron en el marco de la diplomacia sudamericana. Y había una sensación de que América del Sur le cedió esta crisis a Washington. Y obviamente, Washington ha fracasado y no ha sido capaz de resolverla. Y ahora, creo que, tal vez, esperemos, lo que vamos a ver es un renovado compromiso por parte de Brasil, de Venezuela, de Chile, de intentar llevar esta crisis a una resolución.

AMY GOODMAN: Alejandro Díaz, un inspector jefe de policía de Honduras, dijo, "¿Detenerlo yo? Ja, ja, ja" —el hombre en la frontera— "¿Qué dice usted? "Así que parece que no está claro lo que sucederá en la frontera. Pero en términos del rol que tiene Estados Unidos en estos momentos, porque usted está diciendo que Estados Unidos ha sancionado claramente lo que ha sucedido en Costa Rica, continúa el envío de ayuda por 180 millones de dólares a Honduras, y el hombre que usted ha dicho que dirigió el golpe de Estado, Vásquez, fue formado en la Escuela de las Américas, en Fort Benning.

GREG GRANDIN: Así es. Quiero decir, hay una serie de cosas que Estados Unidos podría hacer para intensificar la presión sobre Honduras, como cortar el resto de la ayuda. Podría congelar las cuentas bancarias y revocar visas a los golpistas, algo que no tendría ningún impacto sobre los pobres de Honduras, como muchos críticos han asegurado que pasaría si se tomaran medidas del tipo de sanciones que cortaran el comercio y la ayuda. Hay una serie de cosas que Estados Unidos podría hacer.

Pero, obviamente, el Departamento de Estado mantiene, está tratando de mantener sus cartas. Hillary Clinton tiene una estrecha relación con algunas personas que están haciendo lobby a favor del régimen golpista. Lanny Davis, ex asesor, un ex asesor de Hillary Clinton, ha sido contratado por asociaciones empresarias y de negocios —la comunidad empresarial hondureña— para que, básicamente, ejerza presión en nombre de ellos para que Washington reconozca al gobierno. Así que creo que, tal y como hay divisiones en Honduras, creo que hay divisiones en EE.UU. sobre cómo responder a esta situación. Y obviamente, Obama, en muchos sentidos, está ocupado por otros problemas y ha dejado que el Departamento de Estado haga frente a esto, que de momento, no ha sabido solucionar hasta la fecha.

JUAN GONZALEZ: Y, por último, Greg, Zelaya, supuestamente, intentará ingresar a Honduras desde Nicaragua. ¿Hay alguna señal de que el gobierno de Nicaragua esté concentrando tropas en la frontera, o que, de un modo u otro, pueda terminar involucrándose en esta crisis?

GREG GRANDIN: Creo que, ciertamente, el gobierno hondureño está reclutando...cuanto más esté bajo estado de sitio, más divisiones empezarán a aparecer dentro de la coalición golpista. Creo que están desviando y buscando chivos expiatorios. Están centrando cada vez más la atención en Venezuela. La obsesión con Chávez que tienen los grandes medios en este país es bastante sorprendente. Y sin duda, quieren pintarse a sí mismos como nacionalistas, como resistencia a la intervención extranjera, y que esta intervención extranjera procede de Nicaragua, Venezuela y Bolivia. No creo que... Nicaragua, obviamente, apoya a Zelaya. Hay informaciones de que Edén Pastora está, ahora, viajando con Zelaya. Pero yo no diría que están desplegando tropas. Creo que probablemente prestarán algún tipo de seguridad, pero no creo hay ninguna beligerancia por parte de Nicaragua. Del otro lado, el gobierno de Honduras está acorralando a immigrantes nicaragüenses, personas que sólo trabajan en el mercado, que no tienen nada que ver con la política, y quedan detenidos indefinidamente. Esa es otra de las violaciones que fue documentada por la misión de observadores internacionales.

AMY GOODMAN: Bueno, Greg Grandin, queremos darte las gracias por estar con nosotros, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Nueva York, autor de Empire´s Workshop. Además, su último libro se llama Fordlandia. Greg ha estado hablando con nosotros desde Tegucigalpa, la capital de Honduras. Vamos a continuar siguiendo la evolución de este golpe y el intento de regreso del Presidente Zelaya.


Traducido por Núria Ferragutcasas y Democracy Now! en español

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