Entrevista a Amy Goodman, para Democracy Now! en Español

Quebrar la barrera del silencio

27 de junio de 2009

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Amy Goodman dirige y conduce "Democracy Now!, el informativo de guerra y paz" desde hace 13 años. En estos años, DN! ha contribuido a darle visibilidad a temas, perspectivas y opiniones que no suelen tener espacio en los grandes medios. Desde sus inicios como editora de noticias en la emisora comunitaria WBAI, la radio en Nueva York de la pionera red Radio Pacífica, Amy se propuso como objetivo central en su labor periódistica "quebrar la barrera del silencio" y "darle voz a las mayorías silenciadas". En 2008 fue galardonada con el premio a la trayectoria Right Livelihood Award, también conocido como "el Premio Nobel Alternativo", por su trabajo para desarrollar "un modelo innovador de verdadero periodismo político independiente de base que acerca a millones de personas las voces alternativas que son excluidas de los grandes medios". Con motivo del lanzamiento del podcast en español de su columna semanal de opinión, nos concedió esta entrevista en la que hablamos sobre los orígenes de DN!, su trabajo como periodista, el papel de los medios comerciales e independientes en Estados Unidos y la importancia de amplificar las voces locales, en una comunidad crecientemente globalizada.

Democracy Now! existe hace más de 13 años y se define como un medio de comunicación de base, independiente y de alcance global. ¿Qué fue lo que te inspiró como periodista a desarrollar este proyecto?

Era muy importante que hubiera un programa en la radio –y a los pocos años en la televisión y en internet – que rompiera el cerco informativo y pasara a través de las mentiras que frecuentemente escuchamos en los medios, desenmascarando a ese pequeño grupo de “expertos” que saben tan poco acerca de tantas cosas y se la pasan explicándonos cómo funciona el mundo, pero en realidad no saben nada. Era importante ir a las bases, hablar con gente de diferentes comunidades que, en general, es efectivamente experta gracias a su propia experiencia de vida. Hablar con ellas sobre lo que sucede en el mundo. Por eso creamos Democracy Now! Comenzamos a trabajar en 1996, año de elecciones en Estados Unidos. La mayoría de la gente no iba a votar. Entonces, antes de las elecciones generales, fuimos a cada estado en el que había elecciones primarias para averiguar por qué la gente no estaba votando. ¿Cuáles eran los ámbitos de participación de las personas, en qué estaban involucradas? Muchas personas decían: “Es que la gente en Estados Unidos es apática, indiferente.” Yo nunca pensé que la gente fuera apática, pero no creía que las personas sintieran que su voto contaba para algo. Entonces, si votar no les interesaba, ¿qué era lo que les interesaba? Para saber eso bastaba con salir a la calle y hablar con la gente sobre los temas que consideraban importantes. Así es como comenzamos, en febrero de 1996.

Una parte importante de la trayectoria de DN! coincide con el gobierno de Bush, con sus guerras preventivas y la política exterior unilateral. Cuéntanos cómo este contexto afectó el desarrollo y trabajo de DN!

Cuando el Presidente Bush no encontró armas de destrucción masiva, se puso en evidencia que era un mentiroso, pero no fue el único. Si Bush hubiera salido a la puerta de la Casa Blanca a gritar con un pequeño megáfono: “¡Armas de destrucción masiva! ¡Armas de destrucción masiva!” alguna gente le hubiera creído. Pero él tenía algo mucho más poderoso que eso: tenía a los medios de comunicación estadounidenses. Tenía a los medios estadounidenses actuando como una cinta transportadora para las mentiras del gobierno, actuando como voceros de una desinformación total. "Armas de destrucción masiva" fue la razón que el Presidente Bush dio para ir a la guerra, fue la razón que dio para mandar a miles de hombres y mujeres jóvenes a pelear en otro país, a matar otra gente, o a terminar muriendo, y no era verdad. Este fue el pretexto que dio como resultado más de un millón de muertes en Irak, sin mencionar lo sucedido en Afganistán. Y no era verdad. Pero, los medios lo repitieron. La gente podía no creerle al Presidente Bush, pero tenían a todos los medios estadounidenses diciendo lo mismo. Y eso es muy convincente. Escuchas lo mismo una y otra vez, en todos lados. Lo que hacen y dicen los medios importa mucho. Los medios son las instituciones más poderosas en el mundo. Son más poderosos que cualquier bomba, más poderosos que cualquier misil. El Pentágono ha desplegado a su ejército de medios y nosotros tenemos que contraatacar.

¿De qué manera se puede contrarrestar este poder?

Cuando los y las periodistas estadounidenses viajan incorporados con las tropas en Irak, o sea, acompañan y cubren los movimientos de los soldados, sólo vemos las cosas desde una perspectiva. Tenemos la perspectiva de quien está con la mano en el gatillo. ¿Pero cómo se siente ser el blanco del disparo? Creo que la política de sumarse a las tropas para cubrir la guerra ha llevado al periodismo al peor desempeño de su historia. Si vamos a tener periodistas incorporados a las tropas en el frente de batalla, también necesitamos periodistas incorporados a los hospitales iraquíes y afganos, periodistas incorporados a las comunidades iraquíes y afganas, y periodistas incorporados en el movimiento por la paz en todo el mundo, en los movimientos de resistencia, para tener un sentido real de las implicaciones de la guerra. Y tener o no periodistas conviviendo con las tropas en el frente de batalla no es el único problema. El problema es que también están incorporados al establishment en Washington. Tenemos que apartarnos de eso. Se supone que nuestra función es hacer que los que están en el poder den cuenta de sus actos. Se supone que hacemos la cobertura de lo que sucede en el nivel del poder, no que encubrimos al poder. Se supone que somos el cuarto poder del Estado, no parte del poder del Estado, y nuestro trabajo es informar sobre los movimientos que crean estática y hacen historia. Informamos sobre la gente que se pone de pie y resiste en todo el mundo.

Uno de los lemas de DN! es “ir adonde está el silencio y darle voz a los que no la tienen“: ¿qué significa esta apuesta en el contexto estadounidense en particular?

En Estados Unidos hay un grupo minoritario de gente –y me refiero a una elite minoritaria, no a la gente de color–, un pequeño grupo de gente a la que se puede ver en todos los canales y que se dedica a promover la guerra. Si tomamos como ejemplo lo que fue la cobertura periodística previa a la invasión a Irak, el grupo Justicia y Precisión en la Información, FAIR por sus siglas en inglés www.fair.org hizo un estudio sobre los cuatro principales noticieros nocturnos de Estados Unidos y su cobertura previa a la invasión en febrero de 2003. FAIR encontró que hubo 393 entrevistas sobre temas vinculados a la guerra. Sólo 3 de ellas fueron realizadas con dirigentes que se oponían a la guerra. O sea, sólo 3 de casi 400. Y eso en un momento en el que la mayoría de la población en Estados Unidos, o por lo menos la mitad, estaba en contra de la Guerra. Medios así ya no dan cuenta de la opinión pública mayoritaria; representan un tipo de extremismo informativo, porque las personas que se oponen a la guerra, las personas que se oponen a la tortura, no son una minoría marginal. Ni siquiera son una mayoría silenciosa; son la mayoría silenciada. Silenciada por los medios de comunicación corporativos. Por eso es que tenemos que contraatacar.

¿De qué manera los medios independientes pueden ayudar a darle voz a esa mayoría silenciada?

Los medios funcionan como una fuerza ecualizadora, a través de la cual la gente puede ser escuchada. O no. Puede ser que sólo amplifiquen las palabras de unas pocas personas. De esta manera, simplemente, se refuerza el status quo. Y ya sabemos a dónde nos lleva eso: a la perdición. Por eso los medios independientes son tan importantes, porque los medios convencionales realmente marginan a la mayoría de la gente, no sólo a un pequeño grupo. Los medios independientes pueden abrir el juego. Podemos abrir la discusión. Romper la barrera del silencio. Veo a los medios como una enorme mesa de cocina que se extiende por todo el planeta, en la que todas las personas nos sentamos a debatir y discutir los temas más importantes del día. Como la guerra y la paz, la vida y la muerte. Ese es el rol que pueden jugar los medios independientes en todo el mundo: generar un espacio para que todos y todas podamos dialogar acerca de estos temas fundamentales. Y esto es importante, ser capaces de incluir a las personas en las discusiones sobre las políticas que las afectan. Porque los problemas no serán resueltos a menos que la gente más afectada por ellos esté sentada en la mesa de discusión.

En el año 2005, se lanzó DN! en Español, buscando llegar a audiencias de habla hispana en todo el mundo, y especialmente en el continente americano. ¿Por qué era importante asumir este desafío?

Sentimos que era importante acercarnos a ese público. No sólo en Estados Unidos, en los medios de comunicación angloparlantes, hay una fuerte concentración mediática. Aunque haya cientos de canales, la mayoría de ellos está en manos de sólo un puñado de magnates mediáticos; sólo unas pocas personas son dueñas de la mayoría de las cadenas. Eso sucede también en los medios de comunicación del mundo hispanoparlante. La información independiente es necesaria en todos lados. Y la posibilidad de traducir los titulares de Democracy Now! para que sean escuchados por la audiencia hispanoparlante es muy importante para las ciudadanas y ciudadanos de todo el mundo. Estados Unidos pronto será un país en donde las “minorías” serán mayoría. Muy pronto tendremos una mayoría. Y realmente es importante acercarnos a todos los sectores. Y cuanto más nos acercamos, más aportes recibimos también. Vivimos en una comunidad global y los medios no tienen fronteras. Necesitamos romper las barreras que nos separan y profundizar nuestra comunicación.

¿Cuáles son los motivos por los que decidiste comenzar a escribir una columna semanal y difundirla tanto en formato de texto como en podcast de audio?

La columna es una forma de sintetizar un montón de ideas en poco espacio. Es un modo conciso –sale una vez por semana– de hacer foco en un tema. También es una manera de tener presencia en los medios masivos. Se publica una vez por semana en periódicos de todos lados, no sólo en Estados Unidos, sino mucho más allá. La hacemos en inglés y luego la traducimos al español. Con frecuencia, incluimos testimonios, de manera que se puede conocer a las personas a través de sus propias palabras. En las últimas semanas hablamos sobre la expansión de la guerra en Afganistán, sobre el golpe de Estado en Honduras. Hablamos sobre el sistema de salud. ¿Cómo es posible que haya más de cien millones de personas en Estados Unidos que no tienen cobertura médica o tienen una con poco alcance? Supuestamente vivimos en el país más poderoso del mundo. Y, sin embargo, no tenemos un sistema que proteja a la gente que vive en este país, una cobertura de salud básica, algo que debería ser un derecho. Estos temas —la guerra a escala mundial, las guerras en Irak y Afganistán, el calentamiento global, el medio ambiente, la crisis económica mundial, el sistema de salud, el tema de la equidad, la forma en que nos relacionamos con otros países, dónde estamos parados en relación con América Latina, con Europa, con África, con Asia— son temas que encaramos, y estamos acercándoselos a la gente, tanto en como en audio y por internet. El podcast permite escuchar las voces relaes de las personas que yo cito en los artículos. Es otra manera de atravesar la barrera del silencio. Es otra manera de acercarnos a muchas y diversas poblaciones y brindarles un mapa de ruta, como si hubiera flechas apuntando a los medios independientes que dijeran: “si estás interesada o interesado en este tema, hay todo un universo de medios independientes que quizás te interese conocer.”


Traducida del inglés por Verónica Gelman y DN! en Español

Invitamos a todos los medios de comunicación interesados en emitir y/o publicar esta entrevista a Amy Goodman en sus medios y páginas web a que nos escriban un correo electrónico a spanish@democracynow.org para incluir la información de su proyecto de comunicación en la lista de medios asociados a Democracy Now! en español.

Entrevista Publicada en:

Revista Cara y Señal-AMARC

Observatorio de Medios UTBA

Revista La Voz Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson.

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El proyecto Democracy Now!

El noticiero independiente "Democracy Now!, el Informativo de Guerra y Paz" se produce diariamente en Nueva York, y en una hora repasa las informaciones más importantes del mundo y de EE.UU. Nació en 1996 con motivo de la cobertura para Radio Pacífica del proceso electoral que dio como resultado la reelección de Bill Clinton. Poco después del 11 de septiembre de 2001 comenzó a emitirse en televisión y a ampliar su temática a la cobertura de la política exterior estadounidense y, en especial, a noticias relacionadas con la guerra y con los derechos humanos. Actualmente se emite simultáneamente en radio, televisión e internet, en más de 800 emisoras públicas, estudiantiles, vecinales y comunitarias en Estados Unidos y el mundo, con retransmisión en inglés, español y japonés. DN! tiene como un objetivo fundamental de su trabajo potenciar las redes de medios alternativos e independientes, para fortalecer así el acceso democrático a la información y contraponerse a los efectos de la concentración de los medios masivos en manos de las grandes cadenas. Su financiación está enteramente basada en donaciones de los oyentes y de organizaciones no gubernamentales.

Desde 2005 está a disposición de las radios de habla hispana el servicio gratuito "Democracy Now! en Español", que cuenta con tres propuestas estables —"Los titulares de hoy", "El Resumen Semanal de DN!" y, desde abril, la "Columna Semanal de Amy Goodman"—, además de contenidos y coberturas especiales que se pueden encontrar en la página web www.democracynow.org/es.

DN! en Español colabora de cerca con las principales redes de radios comunitarias de América Latina y España y cuenta con un Consejo Asesor compuesto por Elena Poniatowska, Noam Chomsky, Eduardo Galeano y Dolores Huerta. Las radios inetresadas en emitir DN! pueden escribir a spanish@democracynow.org.