El Líbano está observando tres días de luto después de que Israel asesinara el viernes al líder de Hizbulá, Hassan Nasrallah, en un ataque a gran escala que arrasó varios edificios de gran altura en un suburbio situado al sur de la ciudad de Beirut. Nasrallah había estado al frente de Hizbulá desde 1992 y era considerado una de las figuras más poderosas de Medio Oriente. Varios medios de comunicación informan que Israel probablemente utilizó en el ataque bombas BLU-109 de fabricación estadounidense, de unos 910 kilos. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta de ese país, Kamala Harris, afirmaron que la muerte de Nasrallah fue una “medida de justicia”. Por su parte, en las calles de Beirut, los residentes libaneses prometieron que seguirán resistiendo los ataques israelíes.
Françoise Azori: “No podrán destruirnos, hagan lo que hagan; no importa cuánto nos bombardeen o cuántas veces desplacen a nuestra gente. Nos quedaremos aquí. No nos iremos. Este es nuestro país y nos quedaremos aquí. Hagan lo que quieran. No nos importa”.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dio la orden de matar a Nasrallah poco después de pronunciar un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. En el momento en que Netanyahu era presentado, decenas de diplomáticos abandonaron el salón de la Asamblea General en señal de protesta.
En respuesta al asesinato de Nasrallah, Irán solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU y advirtió que Israel está “empujando a toda la región a una catástrofe total”. Un destacado general de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán también perdió la vida en el ataque del viernes contra el líder de Hizbulá.
En las últimas 24 horas, los ataques israelíes en el Líbano han causado la muerte de al menos 105 personas, con lo que el número de víctimas mortales en las últimas dos semanas asciende a más de 1.000, además de 6.000 heridos. Asimismo, cerca de un millón de personas han tenido que abandonar sus hogares a causa de los bombardeos israelíes. Más de 100.000 han huido a Siria.
Este lunes por la mañana, Israel mató al jefe de la organización Hamás en el Líbano, en un ataque contra su casa situada en un campamento de refugiados palestino, en el que también murieron su esposa, su hijo y su hija. En otro ataque ocurrido en Beirut, Israel mató a tres miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina.
Mientras tanto, crecen los temores de que Israel pueda iniciar pronto una invasión terrestre del Líbano. El jefe adjunto de Hizbulá, el jeque Naim Qassem, afirmó que el grupo está preparado para enfrentar una invasión israelí.






