La ciudad estadounidense de Mineápolis aceptó un decreto de consentimiento federal que exige reformas en su departamento de policía. Según el acuerdo, Mineápolis debe supervisar e investigar las denuncias de mala conducta policial, limitar el uso de la fuerza, mejorar la formación de los agentes y respetar los derechos de los manifestantes garantizados por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Las autoridades se apresuraron a concretar el acuerdo antes de que Donald Trump asuma la presidencia del país, ya que el anterior Gobierno de este se opuso al uso de decretos de consentimiento para reformar los departamentos de policía. El acuerdo llega más de cuatro años y medio después de que George Floyd fuera asesinado por el ex agente de policía de Mineápolis Derek Chauvin, lo que desencadenó un movimiento a nivel mundial por la rendición de cuentas de la policía, la abolición de las prisiones y la justicia racial.
Esto ocurre apenas unos días después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentara su propuesta de decreto de consentimiento acerca de las condiciones inhumanas y brutales que enfrentan las personas recluidas en la Cárcel del Condado de Fulton, situada en la ciudad de Atlanta, estado de Georgia. Decenas de reclusos han muerto en los últimos años en ese centro penitenciario, incluido Lashawn Thompson, un hombre negro que estaba recluido en el ala psiquiátrica de la cárcel, donde su familia dice que fue “devorado vivo” por insectos y chinches en su celda.






