En la ciudad de Chicago, un juez federal ordenó el miércoles a las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos mejorar las condiciones de los inmigrantes detenidos en el centro de detención de la localidad de Broadview. Numerosos testimonios judiciales detallaron celdas peligrosamente abarrotadas, que, en ocasiones, albergan a hasta 150 personas; baños desbordados; falta de camas y agua potable, que, según una persona detenida, “sabía a agua de alcantarilla”. La orden del juez exige que los funcionarios proporcionen a las personas detenidas una colchoneta limpia y suficiente espacio para dormir, así como jabón, toallas, papel higiénico, cepillos de dientes, pasta de dientes, productos de higiene menstrual y medicamentos recetados. Las personas detenidas también deben poder ducharse al menos cada dos días y recibir tres comidas completas y agua embotellada, a pedido.
Mientras tanto, una jueza federal del estado de Oregón ha vuelto a prohibir que el Gobierno de Trump envíe a efectivos de la Guardia Nacional a la ciudad de Portland para reprimir las protestas contra el Servicio de Inmigración que allí se llevan a cabo.






