Cientos de personas han huido de los intensos combates que se están librando en el este de la República Democrática del Congo después de que combatientes del grupo rebelde M23 se enfrentaran con las fuerzas armadas congoleñas respaldadas por miles de soldados burundeses. Los enfrentamientos se produjeron en la llanura de Ruzizi, cerca de las fronteras de la República Democrática del Congo con Ruanda y Burundi. Personas sobrevivientes describieron cómo caían bombas sobre civiles que huían de un ataque inicial contra sus comunidades.
Marie Mapenzi: “Estábamos por subir la montaña que está justo después del puente Luberizi. Cuando llegamos a las primeras casas de Mutarule, quienes estaban adelante y atrás de nosotros no fueron alcanzados, pero nosotros, los que íbamos en el medio, recibimos el impacto de las bombas, que cayeron en sucesión: una primera, una segunda y una tercera. Algunas personas comenzaron a caerse y otras murieron en el acto. Yo resulté herida y pensé que solo había sido yo, pero mi bebé, que llevaba en mi espalda, también recibió el impacto”.
Los combates se registraron solo un día después de que el presidente Trump recibiera a los líderes de la República Democrática del Congo y de Ruanda en Washington D.C., en el Instituto de la Paz de Estados Unidos, que el Departamento de Estado ha rebautizado como “Instituto de la Paz Donald J. Trump”. Allí, los mandatarios firmaron un acuerdo destinado a poner fin al conflicto que azota desde hace décadas el este de la República Democrática del Congo. En la ocasión, Trump afirmó haber traído la paz a la región y describió el acuerdo como un “triunfo glorioso” y un “milagro”.






