Rusia lanzó el fin de semana una oleada de ataques con drones y misiles contra Ucrania, que las autoridades de Kiev han calificado como una de las más devastadoras desde el inicio, hace casi cuatro años, de la invasión rusa a gran escala. Los ataques dañaron instalaciones eléctricas en ocho regiones ucranianas y volvieron a dejar sin suministro eléctrico externo a la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, lo que obligó a recurrir a generadores diésel de emergencia para evitar un desastre nuclear. Estas fueron las palabras expresadas por Olena Khomik, quien presenció un ataque ruso que provocó un incendio en un depósito próximo a su casa, cerca de Kiev.
Olena Khomik: “Necesitamos con urgencia ayuda militar; que el mundo se una, nos ayude y nos escuche. Necesitamos que el señor Trump, que está siendo engañado, nos escuche. No se puede negociar con Rusia; no es un país que vaya a ceder. Si Ucrania cae, Rusia buscará apoderarse de otro lugar. Miren lo que está sucediendo con Abjasia en Georgia, en lo que han convertido una región que antes era próspera. Eso mismo están haciendo ahora con Ucrania”.
El domingo, el hijo mayor del presidente Trump, Donald Trump Jr., criticó duramente al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, por un escándalo de corrupción y dijo que el Gobierno de Estados Unidos podría abandonar las conversaciones de paz.
Los comentarios se produjeron al tiempo que el Kremlin acogía con satisfacción la nueva estrategia de seguridad nacional impulsada por Trump, que busca restablecer la “estabilidad estratégica” con Rusia. En el documento al respecto se sostiene que Europa se enfrenta a la “cruda perspectiva de una eliminación de la civilización” e insta a Estados Unidos a apoyar a líderes y partidos populistas, ultraderechistas y antiinmigrantes, como Alternativa para Alemania y el primer ministro autoritario de Hungría, Viktor Orbán.






