El Pentágono ha preparado a 1.500 soldados de la undécima División Aerotransportada, con base en Alaska, para un posible despliegue en el estado de Minesota. Esto ocurre solo días después de que el presidente Trump amenazara con invocar la Ley de Insurrección para sofocar las protestas contra las redadas migratorias del Servicio de Inmigración de Estados Unidos.
Mientras tanto, el Gobierno de Trump afirma que ha iniciado investigaciones penales contra el gobernador de Minesota, Tim Walz, y el alcalde de la ciudad de Mineápolis, Jacob Frey, quienes han criticado duramente las tácticas implementadas por el Servicio de Inmigración. Walz declaró en un comunicado: “Usar el sistema de justicia como arma y amenazar a opositores políticos es una táctica peligrosa y autoritaria”.
El viernes, una jueza federal ordenó a los agentes del Servicio de Inmigración dejar de arrestar o rociar con gas pimienta a las personas que se manifiestan de manera pacífica en Mineápolis. Un grupo de personas interrumpió el domingo un servicio religioso en una iglesia de Saint Paul para manifestarse en contra de David Easterwood, uno de los pastores del templo, quien, según se informa, es un alto funcionario del Servicio de Inmigración en las “ciudades gemelas” de Mineápolis y Saint Paul. El Departamento de Justicia ha amenazado con investigar a quienes participaron en la protesta.
En otro acontecimiento, el Gobierno de Trump está siendo acusado de negar representación legal a muchas de las personas que han sido arrestadas durante las redadas migratorias. Varios abogados declararon a la cadena ABC que se les impidió ver a sus clientes detenidos en el edificio federal Bishop Henry Whipple, en Mineápolis.
Mientras tanto, los agentes del Servicio de Inmigración continúan realizando redadas. En Saint Paul, agentes armados y enmascarados forzaron la entrada a una vivienda y, sin contar con una orden judicial, arrestaron a un hombre que fue sacado de su casa en ropa interior, en temperaturas bajo cero. Resultó que el hombre, llamado ChongLy “Scott” Thao, era un ciudadano estadounidense naturalizado que nació en Laos. Más tarde, el hombre fue liberado y habló con la prensa.
ChongLy “Scott” Thao: “Y luego, de repente, nos apuntan con armas. Yo no podía creer lo que estaba pasando. Y después me ordenan: 'Usted, venga aquí'. Yo les digo 'Está bien', y voy hasta allí con las manos en alto. Y me dicen: 'Coloque las manos en la espalda'. Así lo hice. Y de repente me esposan”.
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