En Estados Unidos, la activista palestina Leqaa Kordia ha emitido su primera declaración desde que, a principios de esta semana, fue dada de alta de un hospital y enviada de regreso a una cárcel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). La familia de Kordia y los abogados que la representan pasaron varios días buscándola, debido a que el Servicio de Inmigración se negó a compartir información sobre su paradero. Kordia ha estado encarcelada durante casi un año en el Centro de Detención de Prairieland, una cárcel para inmigrantes situada en el norte de Texas. En su declaración, Kordia escribió: “Desperté en la unidad médica del Centro de Detención de Prairieland aterrorizada y confundida, después de haber sufrido la primera convulsión de mi vida. Después de haber soportado casi un año de cruel confinamiento en condiciones inhumanas, sufrí por primera vez en mi vida una convulsión. Todo lo que sentí fue miedo […] Durante tres días en la sala de emergencias, mis manos y piernas estuvieron atadas con pesadas cadenas […] Incluso se negaron a quitarme las cadenas cuando iba al baño o me duchaba. […] Inicialmente, la única razón por la que el ICE me detuvo es porque protesté contra el genocidio del Gobierno israelí en Gaza. Incluso ahora, bombas fabricadas en Estados Unidos continúan destruyendo hogares palestinos y matando a familias palestinas”. Leqaa Kordia también dijo: “Fue aterrador. Me sentí como un animal”.
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