El Gobierno de Trump ha concedido una exención de 30 días para que los países compren petróleo ruso sancionado por EE.UU., que actualmente se encuentra varado en el mar. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que la medida era necesaria para estabilizar los mercados energéticos, que se han visto sacudidos por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Esta exención se produjo después de que drones ucranianos atacaran el jueves una terminal petrolera situada en la región rusa de Krasnodar, lo que provocó que tanques de combustible de una de las instalaciones de petróleo más grandes del sur de Rusia se prendieran fuego. Mientras tanto, funcionarios de Kiev afirman que los combates en Medio Oriente están agotando rápidamente las costosas municiones de defensa aérea estadounidenses que Ucrania necesita desesperadamente para interceptar los misiles y drones rusos.
En Ginebra, un grupo de investigadores presentó el jueves ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU evidencia sobre que Rusia ha estado llevando a cabo deportaciones y traslados de menores ucranianos desde que inició en 2022 su invasión a gran escala. Unos 20.000 menores han sido trasladados por la fuerza a Rusia y Bielorrusia, donde, en ocasiones, son sometidos a entrenamiento militar e incluso obligados a luchar contra Ucrania. Estas fueron las palabras expresadas por el presidente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, Erik Møse.
Erik Møse: “Durante largos períodos de tiempo, las familias no supieron dónde se encontraban los menores. Esto ha provocado una separación prolongada, [así como sentimientos de] angustia y sufrimiento. Estos actos han sido generalizados, sistemáticos y perpetrados como parte de una política, que equivale a desaparición forzada lo que constituye un crimen de lesa humanidad”.






