En Omán, dos personas murieron y varias resultaron heridas después de que drones iraníes impactaran en la provincia norteña de Sohar. De los 14 civiles que han muerto hasta el momento en países del golfo Pérsico, todos menos uno eran inmigrantes, en su mayoría ciudadanos del sur de Asia que trabajaban en empleos mal remunerados. Un trabajador paquistaní le dijo al medio Middle East Eye que, a pesar de los riesgos, debe seguir trabajando para no “pasar hambre”.
Mientras tanto, Arabia Saudí afirma haber derribado 56 drones iraníes desde la madrugada del viernes, incluido uno que tenía como objetivo una zona de alta seguridad de Riad que acoge las principales embajadas. Asimismo, la OTAN afirma que sus defensas aéreas en el Mediterráneo oriental derribaron un tercer misil balístico que fue disparado desde Irán hacia Turquía.
Los ataques iraníes continúan sacudiendo los mercados energéticos y el precio del petróleo ha subido a casi 100 dólares el barril, incluso después de que la Agencia Internacional de la Energía anunciara una liberación récord de reservas estratégicas de petróleo. El presidente Trump sugirió el jueves en su red social que el aumento vertiginoso de los precios del combustible es algo positivo: “Estados Unidos es, por un amplio margen, el mayor productor de petróleo del mundo; así que, cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”.






