Una guerra por el petróleo: el economista Michael Hudson habla sobre la búsqueda de Estados Unidos por controlar el comercio mundial de petróleo

Reportaje03 de marzo de 2026

Hablamos con el economista Michael Hudson, quien analiza por qué el presidente Trump decidió atacar a Irán a pesar del progreso que se estaba logrando en las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní. “El motivo por el cual Estados Unidos atacó a Irán no tiene nada que ver con que [Irán] pudiera tener una bomba atómica”. El objetivo es que Estados Unidos pueda controlar el petróleo, plantea Hudson. Probablemente, el Gobierno de Trump quiere asegurarse de tener la capacidad de “cortar la energía” a los países que no se alineen con la política exterior de Estados Unidos, añade.

Transcripción
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AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, soy Amy Goodman, con Juan González.

“El ataque de EE.UU. e Israel fue para impedir que se alcance la paz, no para promoverla”. Este es el titular de un nuevo artículo en CounterPunch escrito por el economista Michael Hudson, que detalla cómo el presidente Trump optó por atacar Irán a pesar de los progresos realizados durante la semana pasada en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Ginebra. En él, Hudson escribe sobre la importancia de estos comentarios del ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien estuvo en el programa Face the Nation el viernes 27 de febrero, un día antes del ataque estadounidense.

BADR ALBUSAIDI: Si el objetivo principal es garantizar para siempre que Irán no pueda tener una bomba nuclear, creo que resolvimos ese problema en estas negociaciones al acordar un avance muy importante que nunca se ha logrado antes.

AMY GOODMAN: Para hablar más del tema, nos acompaña el economista Michael Hudson, presidente del Instituto para el Estudio de Tendencias Económicas de Largo Plazo, profesor investigador distinguido de economía en la Universidad de Missouri en Kansas City.

Muchas gracias por estar en nuestro programa. Parece que el ministro de Exteriores de Omán voló a Washington para poder abordar directamente este asunto, sus afirmaciones sobre que se han logrado más avances y que el acuerdo iba a ser mejor que el de Obama. El ministro no confiaba en los enviados del presidente Trump, Jared Kushner y también… no confiaba en Kushner para transmitir el nivel de progreso que se había alcanzado, así que él mismo habló directamente ante el pueblo estadounidense a través de la prensa de EE.UU. ¿Qué puede decir al respecto?

MICHAEL HUDSON: El hecho de que se estuviera progresando, y que los negociadores de Irán hubieran acordado no solo no tener una bomba atómica, sino también reducir su uranio refinado, trasladar el uranio refinado fuera del país y someterse a un nivel de supervisión sin precedentes, hizo urgente que Estados Unidos atacara a Irán de inmediato, porque lo que sucedió fue que después de que los negociadores iraníes volvieron a Irán, Jamenei y sus líderes religiosos y militares se sentaron juntos para tener una reunión y redactar su respuesta aceptando las demandas de Estados Unidos.

Pero, desde el inicio, nada de esto tenía que ver con la bomba atómica. La razón por la que Estados Unidos ha atacado a Irán no tiene nada que ver con la obtención de una bomba atómica, porque [Irán] no estaba fabricando una bomba atómica. El objetivo [del ataque] era el control por parte de EE.UU. del petróleo de Oriente Próximo. Y el general Petraeus, hace años, describió todo este plan al decir: “Vamos a conquistar siete países de Oriente Próximo, y culminaremos eso en Irán”. De hecho, los planes se remontan a 1974, cuando la OPEP cuadruplicó los precios, y Estados Unidos dijo: “Pueden cuadruplicar los precios, pero necesitamos controlar el comercio mundial de petróleo, porque el petróleo es un factor clave. Todo país necesita petróleo para su industria, para su transporte, para su electricidad, para calentar las casas. Y si podemos controlar el comercio mundial de petróleo, entonces lo podemos usar como un brazo de la diplomacia de EE.UU. Y no tenemos que adueñarnos del petróleo. No tenemos que derrocar a los países de la OPEP como hicimos con el Gobierno iraní en 1953 cuando querían nacionalizar el petróleo. Ustedes, los países de la OPEP, pueden nacionalizar su petróleo. Pueden tomar el control de Aramco y de los demás países. Pero deben acordar que todos los beneficios e ingresos derivados del petróleo se presten de nuevo a Estados Unidos, se reciclen en Estados Unidos, se valoren en dólares y se inviertan en valores del Tesoro estadounidense, bonos estadounidenses y acciones estadounidenses, para que el dinero, las enormes entradas de dólares de sus exportaciones de petróleo, formen parte de la economía estadounidense”.

Yo asistí a reuniones en la Casa Blanca en 1974 en las que se discutían estas cosas, porque yo había trabajado en Chase Manhattan como especialista en balanza de pagos para Estados Unidos y específicamente para la industria petrolera. Y, desde el principio, la política exterior de Estados Unidos se basó en que “si podemos controlar el comercio mundial de petróleo, entonces realmente tendremos el control de la economía mundial”. Pero, para hacer esto, tenemos que evitar que otros países compren petróleo de países que no están controlados por Estados Unidos: primero Irán, luego del derrocamiento del Sah; luego, no dejarlos comprar petróleo de Rusia después de 2022, por lo que se impusieron las sanciones contra Rusia y se destruyó aquel oleoducto; luego las sanciones contra Venezuela para evitar que los países compraran su petróleo; y ahora de nuevo a Irán para evitar que dicho país le venda su petróleo a China. El 80% del petróleo exportado por Irán estaba yendo a China.

Entonces, desde el principio, todo el plan consistía en consolidar la capacidad de EE.UU. de controlar el petróleo, y, por lo tanto, darle a Trump y al Gobierno estadounidense la capacidad de apagar las luces, cortar la energía y dejar sin electricidad a otros países si no aceptaban seguir la política exterior estadounidense, y de mantener las sanciones contra otros países petroleros, contra Rusia, también contra China e Irán, y seguir con el…

AMY GOODMAN: Michael Hudson, vamos a continuar esta conversación y publicaremos la segunda parte en democracynow.org. Michael Hudson, economista, enlazaremos a su artículo, “El ataque de EE.UU. e Israel fue para impedir que se alcance la paz, no para promoverla”. Michael Hudson es presidente del Instituto para el Estudio de Tendencias Económicas de Largo Plazo.

Soy Amy Goodman, con Juan González. El sábado estaré en Savannah, Georgia. Visite nuestro sitio web en democracynow.org.

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