La televisión estatal iraní afirma que los ataques estadounidenses e israelíes han matado a 787 personas desde el sábado, cuando el presidente Trump se unió al primer ministro Benjamín Netanyahu para dar inicio a una campaña de bombardeos a gran escala contra 153 ciudades y más de 500 objetivos en diferentes partes de Irán. La mayoría de los ataques están dirigidos a la capital de Irán, Teherán, donde, por tercera noche consecutiva, se escucharon explosiones ensordecedoras que se extendieron hasta el amanecer. Al despertar, los residentes de Teherán se toparon con escenas de destrucción generalizada y calles repletas de escombros de edificios derrumbados. Un ataque que impactó en la plaza Niloofar, en el este de Teherán, destruyó varios edificios y se cobró la vida de al menos 20 personas. El medio independiente Drop Site News informa que dos ataques impactaron en el área. Primero se produjo uno más pequeño y, luego, un “segundo golpe” más grande devastó gran parte del vecindario. En la ciudad de Minab, miles de personas celebraron el lunes un funeral masivo para las 165 personas que murieron el sábado, el primer día de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, cuando un misil impactó en una escuela primaria de niñas. Entre las víctimas fatales hay estudiantes y miembros del personal de la escuela.
Mientras tanto, se han activado sirenas de alerta roja en gran parte de Israel, al tiempo que las fuerzas armadas israelíes han informado sobre la intercepción de misiles en Jerusalén Occidental, Tel Aviv y Eilat. El lunes, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, advirtió: “A diferencia de Estados Unidos, Irán se ha preparado para una guerra de larga duración”.






