En Ucrania, cinco personas murieron en la ciudad de Járkov después de que Rusia lanzara un aparente ataque de “doble impacto” contra personal médico que había acudido a extinguir las llamas provocadas por un ataque anterior. Otros ataques rusos en Zaporiyia y Sumy dejaron dos muertos y varios heridos. Entre las víctimas mortales se encuentra una mujer de 73 años cuyo automóvil fue alcanzado por un dron ruso. Rusia también lanzó sus mayores ataques contra Kiev en semanas, en los que cuatro personas murieron y más de 20 resultaron heridas. Los ataques causaron graves daños en el histórico Monasterio de las Cuevas de Kiev, un símbolo de la identidad cultural ucraniana, de casi 1.000 años de antigüedad, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Mientras tanto, Ucrania lanzó ataques con drones a gran escala contra instalaciones industriales rusas. El gobernador de la región rusa de Tula afirma que un ataque con drones ucraniano mató a tres civiles y dejó a otros tres heridos, incluido un menor de un año.
El domingo, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo que, previo a la cumbre del G7 que se celebrará esta semana en Francia, había hablado con el presidente Trump sobre los esfuerzos para poner fin al conflicto.






