Irán e Israel intercambiaron ataques durante la noche del domingo al lunes, en lo que constituye la mayor escalada de los enfrentamientos desde la supuesta “tregua” declarada en abril entre Estados Unidos e Irán. En la mañana del lunes, Irán anunció la suspensión de sus ataques contra Israel, pero advirtió: “Si las agresiones y los actos hostiles persisten, incluidos los del sur del Líbano, habrá acciones mucho más severas y contundentes”. Poco antes, Irán lanzó una andanada de misiles contra el norte de Israel y afirmó que la acción se tomó en represalia a los bombardeos israelíes registrados el domingo en las inmediaciones de Beirut. Israel respondió con ataques contra Irán, que incluyeron explosiones en las ciudades de Teherán, Tabriz e Isfahán. El Ejército israelí también confirmó haber atacado una planta petroquímica en Mahshahr.
Los ataques israelíes contra Irán se produjeron a pesar de que el presidente Trump le dijo el domingo al medio Axios que tenía previsto llamar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para instarlo a no responder a la primera andanada de misiles iraníes. En declaraciones al periódico Financial Times, Trump también dijo que Netanyahu no tiene otra opción que aceptar un acuerdo con Irán y agregó: “Yo tomo todas las decisiones. Él no toma las decisiones”. En la mañana del lunes, el mandatario estadounidense escribió en la red social Truth Social: “Israel e Irán deben dejar ya mismo de 'dispararse'”.
Esto ocurre después de que la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos elevara recientemente a “crítico” el nivel de amenaza de contrainteligencia relacionado con Israel en medio de la creciente preocupación de que las agencias de espionaje israelíes estén interceptando las comunicaciones de los negociadores estadounidenses que están trabajando en un acuerdo de alto el fuego con Irán.






