Estados Unidos continúa atacando Irán por noveno día consecutivo, después de que dos militares estadounidenses, procedentes de los estados de Hawái y Texas, murieran en un ataque iraní contra una base en Jordania. Un tercer soldado estadounidense perdió la vida en el norte de Irak durante una “detonación controlada” de un dron iraní derribado. El sábado, Estados Unidos bombardeó una planta de desalinización de agua en la localidad de Bonji, lo que interrumpió el suministro de agua potable a unos 10.000 residentes de una veintena de aldeas del sur de Irán. Según el medio Drop Site News, los ataques estadounidenses también han alcanzado, desde el miércoles, nueve puentes, dos aeropuertos, un cruce ferroviario y un túnel vial. Asimismo, el Organismo Internacional de Energía Atómica está investigando los informes sobre un ataque contra el emplazamiento de construcción de una futura central nuclear en la ciudad iraní de Darkhovin.
Durante el fin de semana, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una advertencia a los estadounidenses que residen en el extranjero, en la que los insta a extremar las precauciones. Esto se produce al tiempo que el medio Axios informa que Estados Unidos está enviando decenas de aviones de reabastecimiento de combustible a Israel ante el aumento de las operaciones militares contra Irán. Las autoridades iraníes informan que, en lo que va de este mes, los ataques estadounidenses han matado al menos a 41 personas y dejado heridas a más de 400. Estas fueron las palabras expresadas por Mohsen Rezaee, asesor del líder supremo de Irán.
Mohsen Rezaee: “Si en los próximos dos o tres días los estadounidenses continúan con la guerra, pasaremos a una fase de ofensiva y destrucción totales. […] Si intentan apoderarse de cualquier parte de nuestro territorio, podríamos entrar en esa misma fase ofensiva y dejar atrás nuestra postura defensiva, nuestra estrategia de disuasión y las medidas de reciprocidad”.






