El Gobierno de Trump ha activado el Tribunal de Deportación de Terroristas Extranjeros por primera vez desde que se estableció por ley en 1996. El Congreso de Estados Unidos aprobó la creación de este tribunal, compuesto por cinco jueces, para casos extraordinarios en los que los procedimientos habituales pudieran poner al descubierto información clasificada. La ley permite la rápida deportación de ciudadanos extranjeros a los que el tribunal considere “terroristas extranjeros”, junto con sus familiares directos.
La semana pasada, el Departamento de Justicia presentó la primera solicitud de la historia ante el tribunal, que había permanecido inactivo durante tres décadas. Los detalles de la solicitud presentada el 15 de julio se encuentran bajo secreto sumarial, con una portada que califica su contenido como clasificado. La jueza federal de distrito Joan Ericksen, designada por el expresidente George W. Bush, dictó posteriormente una orden en la que pedía al Gobierno de Trump que presentara una solicitud más “reflexiva”.






