En el estado de Texas, excavadoras han entrado en el Parque Nacional Big Bend a fin de despejar terrenos de este monumento natural como parte de la iniciativa del Gobierno de Trump valuada en 46.500 millones de dólares para ampliar un muro fronterizo de gran tamaño y otras infraestructuras de seguridad a lo largo de la frontera con México. Grupos de manifestantes se congregaron el jueves en el Big Bend para bloquear la construcción del muro, luego de que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos eximiera a los contratistas federales de cumplir con una amplia lista de leyes ambientales, incluida la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
Mientras tanto, en el sur del estado de Arizona, en la pequeña localidad fronteriza de Lochiel, un campamento de protesta liderado predominantemente por activistas “queer” y personas LGBTQ con expresiones femeninas busca proteger álamos centenarios, al tiempo que los contratistas federales trabajan a toda máquina para construir otra parte del muro fronterizo de Trump en la frontera con México, cuyo costo ronda los 500.000 millones de dólares. En el centro de la protesta se encuentra un álamo de 200 años de antigüedad conocido como árbol “abuela”.






