En Indonesia, un terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el sábado fue seguido por casi 1.000 réplicas, lo que causó la muerte de más de 50 personas. El terremoto más fuerte se produjo justo al norte de la isla de Flores, seguido por un segundo sismo de magnitud 6,4 en la isla de Sumatra, en el oeste de Indonesia. Se estima que unas 5.000 personas han sido evacuadas mientras los equipos de búsqueda y rescate se apresuran a encontrar sobrevivientes. Muchos de los evacuados se han visto obligados a dormir en las calles por temor a más réplicas. Mientras tanto, se han instalado tiendas de campaña entre los escombros de los hospitales derrumbados para que funcionen como salas de emergencia improvisadas para atender a los pacientes heridos. Los deslizamientos de tierra también han bloqueado las carreteras en algunas zonas de la isla de Flores, lo que genera preocupación por la escasez de ayuda y recursos al tiempo que la gente denuncia estar pasando hambre.
Febronia Aselmia: “Mi esposo se llevó al bebé de Rohini por la mañana y fue a la tienda, y nos trajo tres hogazas de pan para compartir. Una hogaza de pan —me daba tanta lástima por mis sobrinas y sobrinos— tuvimos que dividirla en pedazos pequeños. Ella está embarazada. Siento mucha lástima por ella, así que solo comí un poco. Incluso solo una banana la repartimos entre tres personas. Estábamos desesperadamente hambrientos”.
Este es el terremoto más mortífero que ha ocurrido en Indonesia desde 2022, cuando un sismo en Java Occidental mató a cientos de personas.






