En el Líbano, las fuerzas armadas israelíes afirman haber hecho estallar más de 1.000 toneladas de explosivos, lo que provocó una actividad sísmica equivalente a un terremoto de magnitud 4,1, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Israel sostuvo que los explosivos se utilizaron para destruir dos túneles operados por Hizbulá debajo de la cresta montañosa de Ali Taher. Esto se produce a pesar de un alto el fuego mediado por Estados Unidos que está vigente desde junio. Las fuerzas armadas israelíes continúan ocupando el 5% del territorio libanés. Según la ONU, unas 330.000 personas en el Líbano han sido desplazadas por los ataques israelíes.
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