
Cuando Becky Pepper-Jackson comenzó la escuela secundaria, quiso sumarse al equipo de atletismo de su escuela. Como muchas chicas de su edad, estaba emocionada por hacer nuevas amistades y cultivar su pasión por el deporte. Pero, a diferencia de las otras chicas del equipo de atletismo de su escuela, Pepper-Jackson es trans. Y como vive en Virginia Occidental, un estado que ha prohibido que las niñas transgénero sean parte de los equipos deportivos de las escuelas públicas, a Pepper-Jackson le fue negada una experiencia que es común y corriente en la infancia de sus compañeras de clase. Pepper-Jackson inició una demanda contra esta prohibición y, ahora, su caso ha llegado ante la Corte Suprema, cuya mayoría conservadora, después de los argumentos orales presentados el martes 13 de enero, parece dispuesta a ratificar este tipo de leyes en todo el país. “Los estados han intentado justificar estas medidas aludiendo a alguna supuesta ventaja atlética basada en el sexo biológico”, dice Karen L. Loewy de la organización Lambda Legal, que brinda acompañamiento jurídico a personas LGBTQ+. “De lo que realmente se trata es si el tribunal va a proteger la igualdad de oportunidades para las personas trans en todos los aspectos de la vida pública”.
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