
El presidente Trump afirma que los ataques que Estados Unidos llevó a cabo en Nigeria el día de Navidad estaban dirigidos contra combatientes del Estado Islámico y formaban parte de una campaña para detener un supuesto “genocidio” anticristiano en el país. Pero los residentes del área dicen que no hay un historial registrado de terrorismo anticristiano, y las organizaciones que monitorean la violencia en la región dicen que no hay evidencia que sugiera que los cristianos sean asesinados más que los musulmanes y otros grupos religiosos en Nigeria. Esto se produce al tiempo que un atacante suicida detonó un explosivo dentro de una mezquita en el estado nigeriano de Borno el día de Navidad, ataque que dejó un saldo de cinco fieles fallecidos y 35 heridos.
“Nigeria tiene un problema muy grave de inseguridad que afecta a un amplio rango de nigerianos, especialmente a aquellos que viven en las zonas más remotas del país”, pero la violencia afecta “a los musulmanes más que a los cristianos”, afirma Yinka Adegoke, editor de la sección África de la plataforma de noticias internacionales Semafor. Adegoke sostiene que el enfoque religioso de Trump tiene más que ver con las guerras culturales de Estados Unidos y con apaciguar a sus bases evangélicas que con los problemas de pobreza y violencia que padece Nigeria, que según el experimentado periodista se vieron exacerbados por los recortes que el Gobierno de Trump impuso sobre las agencias y programas estadounidenses de ayuda internacional.
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