Continúan las protestas en España contra la especulación inmobiliaria tras el desahucio de una mujer de 87 años de su apartamento

Original en Español29 de septiembre de 2026
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La semana pasada, una mujer de 87 años de edad llamada María del Carmen Abascal Martín fue desalojada de su hogar en Madrid después de que su edificio fuera comprado por un fondo de inversión, que aumentó su alquiler a más del triple. Este desalojo se ha convertido en un símbolo del aumento del costo de vida en España y ha desencadenado movilizaciones en todo el país contra la codicia empresarial y la desigualdad económica. En estos momentos, más de 600 manifestantes están acampando frente a la sede del Gobierno regional de Madrid para demandar nuevas protecciones para las y los inquilinos.

“Hay mucha gente enojada, gente enfurecida, que le está demandando al Gobierno y a las instituciones públicas que nos den algún tipo de solución”, afirma Sabina Carrau, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, que se está posicionando a favor del “Decreto Maricarmen”, llamado así por la inquilina desalojada, el cual se debate en el Gobierno español esta semana.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org,
el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Hoy transmitiendo desde Londres. Mañana desde Copenhague y el resto de la semana desde Berlín.

Vamos ahora hasta la capital española, Madrid, donde un campamento de protesta por el costo de la vivienda y la inestabilidad de ese sector continúa. Más de 600 personas están acampadas frente a la sede del Gobierno regional en la Puerta del Sol para exigir nuevas protecciones para los inquilinos. Decenas de miles de personas marcharon por las calles de Madrid el sábado. También se están llevando a cabo manifestaciones en toda España.

Las protestas comenzaron el miércoles por el desalojo de María del Carmen Abascal Martín, de 87 años, conocida como Maricarmen, quien fue desalojada por la fuerza del que fuera su hogar por más de 70 años después de que un fondo de inversión comprara su edificio de apartamentos y aumentara su alquiler a más del triple.

La policía derribó la puerta de su casa y sacó a Maricarmen en una camilla mientras cientos de simpatizantes protestaban fuera. Más tarde, Maricarmen publicó un mensaje en video para sus simpatizantes desde su cama de hospital.

MARÍA DEL CARMEN ABASCAL MARTÍN: No lo he logrado, defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya. Mi casa ha sido mi vida y ahora tengo que dejarla atrás. Pero eso no significa que yo no vaya a seguir luchando.

AMY GOODMAN: Los manifestantes acampados en tiendas de campaña con sacos de dormir en la plaza de la Puerta del Sol dicen que no se irán a menos que el Gobierno tome medidas significativas.

SARA BARROS: Lo que reivindicamos es que se regule el mercado del alquiler porque los precios son impagables y la ciudadanía no puede afrontarlos. Y además está habiendo unos excesos que dejan… que pueden dejar en la calle a gente en situación de vulnerabilidad extrema como Maricarmen, una señora de 87 años con discapacidad y sin alternativa habitacional. Después de 70 años viviendo en su casa.

LUCAS GARCÍA: Nos vamos a quedar aquí hasta que cambien las cosas. Se está hablando del martes un decreto, pero no nos parece suficiente lo que se está proponiendo ahí y seguiremos aquí hasta que haya unas medidas que nos parezcan suficientes.

JORGE OTXOA: Para que se pueda reivindicar y que el Gobierno nos escuche. [Que] escuche a una sociedad que está cansada de la especulación, cansada de la corrupción y de un sistema que margina a la gran mayoría de la población, o sea, no… por eso estamos aquí.

AMY GOODMAN: Para más información, vamos a Madrid, donde nos acompaña Sabina Carrau, portavoz del Sindicato de Inquilinas. ¿Nos puede contar todo lo que ha sucedido desde el miércoles, cuando sacaron a Maricarmen de su casa en una camilla? Y hable de cómo se organizó la gente en la calle, incluso en el momento del desahucio había cientos de personas afuera.

SABINA CARRAU: Pues, desde el martes previo a… el martes 22 por la noche, previo al día en que estaba el desahucio convocado, hicimos un evento en apoyo a Maricarmen, también para generar más visibilidad, y acudieron muchísimas personas, tanto personajes públicos como personas que llegaron a apoyar y que se quedaron luego acampando delante del portal de Maricarmen para intentar frenar el desahucio del día siguiente.

A partir de las 5:30 a.m., 6:30 a.m., más o menos, empezaron a llegar “lecheras” de policía, empezaron a agruparse y agolparse delante del portal. Y sobre las… no lo recuerdo muy bien porque yo pasé la noche con Maricarmen, entonces las cosas de las que nos íbamos enterando desde dentro eran a través de las redes sociales internas que tenemos con el sindicato y de fotos y vídeos que iban compartiendo las compañeras y compañeros.

Entonces, sobre primeras horas de la mañana empezaron a retirar a la gente. Al principio pensábamos que no iban a hacer uso de violencia porque intentaban como retirar a la gente, pero luego se retiraban. Pero a medida que fueron llegando más efectivos policiales de antidisturbios, empezaron cada vez más a comportarse con muchísima violencia, usando puntos de dolor, semiasfixiando a la gente, metiéndole los dedos dentro de los ojos, arrastrándolos por la calle. Tenemos compañeros con quemaduras brutales en la espalda por haber sido arrastrados por la acera hasta el otro lado del bulevar.

Una vez que lograron retirar a todo el mundo de delante del portal, se metieron para adentro y empezaron… teníamos compañeras a lo largo de los seis pisos hasta llegar a la casa de Maricarmen, distribuidas por las escaleras y empezaron a coger a la gente que estaba en las escaleras. Desde la casa de Maricarmen, en la sexta planta, desde sus ventanas se podían oír constantemente los gritos de dolor, sobre todo de nuestras compañeras. Y eso realmente… desde el primer momento, ya con las cargas policiales en el portal, abajo en la calle, ya empezó a tornarse todo como muy de pesadilla, pero cuando ya empezamos a escuchar los gritos, además, algún grito de algún niño que vive en el edificio, que lloraba y gritaba por su madre, aquello ya empezó a subir la tensión.

Dos horas antes ya habíamos colocado una serie de muebles y cosas para intentar parar la puerta, porque la idea es que ella no salía por su propio pie de su casa, sino que era expulsada. Hasta que, finalmente, cuando lograron evacuar a todas las personas, las compañeras, que estaban en las escaleras, llegaron hasta la puerta de la casa de Maricarmen y tocaron el timbre unas tres veces. La primera vez con una voz… esto es de verdad de película de terror. Todas las personas que estábamos ahí dentro, entre familiares de Maricarmen, como su primo y su sobrina, hasta dos personas del sindicato, dos o tres periodistas y un cámara, en algún momento todos tuvimos nuestro momento de muchísima ansiedad, de llorar, intentando aguantar toda esa tensión para proteger lo más posible a Maricarmen de un contexto absolutamente violento. La policía tocó timbre y con una voz que parecía como de “el lobo disfrazado de cordero” empezaron a decir: “Hola, Maricarmen, somos la policía. ¡Venga, anda! Abre, por favor. ¡Anda!, que queremos ver si estás bien”. Como nadie respondía, tocaron una segunda y una tercera hasta que ya nos avisaron que como nadie abría la puerta iban a tener que entrar por la fuerza.

En ese momento subieron otros efectivos con un ariete y una radial y empezaron a cargar contra la puerta hasta que lograron moverla en diagonal un poco y pudieron en ese momento ir metiéndose mientras destrozaban los muebles que estaban contra la puerta. Hay muchas imágenes que habréis podido ver. En ese momento, todas las personas que estábamos delante de la puerta al final del pasillo reculamos hasta meternos en el fondo, en la habitación, con Maricarmen y quedarnos allí. Se metieron unos diez efectivos policiales. Uno de ellos le dijo que la apoyaba y que estaba con ella, pero que tenía una orden del juez, o sea, todo de un nivel de hipocresía impresionante. Y lo único que pudimos hacer nosotras es decirles y exigirles que por favor subiera el Samur médico, que Maricarmen no podía bajar con efectivos policiales, que si salía de su casa tenía que ser con asistencia sanitaria garantizada. En ese momento ya nos dijeron que teníamos que evacuar su casa y nos fueron acompañando y, bueno, nos hicieron bajar por las escaleras y cuando llegábamos al portal nos fueron identificando de uno en uno y luego nos sacaban y nos acompañaba otro efectivo policial al otro lado del bulevar [inaudible], donde tenían un cordón montado para que no pudiéramos volver a acceder.

AMY GOODMAN: Usted conoce a Maricarmen personalmente, ¿puede contarnos más sobre ella? Maricarmen ha vivido en ese apartamento 70 años, desde que tenía 17 años.

SABINA CARRAU: Sí, Maricarmen lleva prácticamente toda… la mayor parte de su vida viviendo en esta casa. Es en esta casa donde vio morir a su padre y a su madre y a su hermano. Ella empezó con toda esta pesadilla en 2020, cuando le llega el primer burofax, y a partir de ese momento se suceden una serie de acontecimientos, desde procesos judiciales, que nos llevan hasta lo que fue el cuarto intento de desahucio.

Maricarmen ha sufrido una degradación importante en su salud, lo más importante de 2024 a esta parte. De hecho, hay videos donde se nota muchísimo el bajón que ha pegado. Es una mujer muy luchadora que tiene claro cuáles son sus derechos, pero sostener a lo largo de siete años una lucha de este tipo, con esa espada de Damocles sobre su espalda, como ella lo dice tantas veces, al final va degradando no solo su salud física, sino también su salud mental. Pero aún hoy, desde el hospital, sin casa, sin alternativa habitacional, ella sigue pidiendo a todo el mundo que siga luchando. Y ella no está en [la Puerta del] Sol ahora mismo porque su salud no se lo permite.

AMY GOODMAN: ¿Puede hablar sobre cuál es la empresa que compró este edificio de apartamentos? Según la abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, una persona anónima se ofreció a pagar su alquiler, pero el propietario se negó a firmar un nuevo contrato de arrendamiento. ¿Qué empresa es y qué cree que pasará ahora?

SABINA CARRAU: Bueno, son un fondo buitre que se dedica a comprar casas para luego alquilarlas o reformarlas y transformarlas en pisos turísticos. Son dos hermanos propietarios de esta empresa que se llama Urbagestión. Es verdad que ha habido diferentes personas… esta persona anónima que se ofreció a pagarle el alquiler que estaban pidiéndole a Maricarmen y que ella no podía asumir con su pensión hizo este ofrecimiento justo el mismo día del… el día anterior o el mismo día —ya no lo recuerdo porque han pasado muchas cosas— se ofreció a pagar su alquiler hasta el final de sus días, pero ni nosotras desde el sindicato de Inquilinas ni Beatriz, que es su abogada, ni el Ministerio de Vivienda, ni la presidenta de Casa 47 (una empresa pública dependiente del Gobierno de España que gestiona el parque público de viviendas en alquiler asequible), nadie fue capaz de poder acceder a la empresa para poderles plantear esto y esa es la razón por la que luego el desahucio… el proceso siguió adelante.

AMY GOODMAN: Esto va más allá de Maricarmen. Han pasado 15 años desde el movimiento español de los indignados, o 15-M, que de hecho ayudó a inspirar el movimiento Occupy Wall Street en Nueva York. En el Gobierno español hay algunas de las mismas personas que lideraron ese movimiento y, sin embargo, en España se ejecutan unos 25.000 desahucios al año. Hable de este desafío y de la cantidad de personas que se están movilizando en este momento en todo el país, más allá de Madrid, hablamos de Zaragoza, Granada y otros lugares. ¿Qué cree que va a pasar?

SABINA CARRAU: Bueno, primero quiero señalar que hay una diferencia entre lo que fue el 15-M… es verdad que ahora estamos casi a 15 años de ese 15-M, pero hay una gran diferencia entre lo que fue ese movimiento y lo que es este de ahora. En ese momento hubo un descontento muy generalizado. En esta ocasión, esto es una concentración promovida por varias organizaciones, pero sobre todo por el Sindicato de Inquilinas y tenemos un objetivo muy específico en esta ocasión, que es, además de introducir y promulgar el “decreto Maricarmen”, es llegar al objetivo máximo, que es cambiar este modelo de vivienda. Y ahora mismo, incluso con más organizaciones, estamos viendo esta interseccionalidad de luchas que no solo pasa por la vivienda, sino que también pasa por la salud y por la educación pública y también por el trabajo.

Entonces, ahora mismo no sé la cantidad de personas que hay congregadas en la propia plaza, pero sí sé que esta mañana había 350 carpas. Carpas, no personas, personas, muchísimas más. Y ayer había aproximadamente 300.000 personas en esa… perdón, el sábado había 300.000 personas en esa manifestación, de las cuales muchísimas luego acudieron a [la Puerta del] Sol. Yo creo que lo que ha sucedido con la acampada en Sol es algo hacia lo que venimos caminando desde el sindicato de Inquilinas, que el año que viene cumplirá diez años. Esto es hacia donde venimos caminando, a esta congregación de luchas.

Hay una cantidad ingente de generaciones de personas que sienten mucho descontento y rabia porque ven que desde las instituciones públicas no reciben soluciones a cosas tan básicas como la vivienda, porque nadie puede desarrollar su vida sin un techo debajo del cual colocarse. Entonces, ¿qué pasa?, que aquí hay una cuestión que tiene que ver con… que está cuestionando la democracia, que es que nos han aislado tanto en nuestras luchas que nos han obligado a mirar el tema de la vivienda desde un lugar individual. Que si yo no puedo pagar mi alquiler, tengo que buscar una casa que sea más barata. Que si yo no puedo vivir en ese barrio, tengo que irme más lejos del barrio donde estoy viviendo. Y cuando nos juntamos en la plaza, además de poner el cuerpo a esta lucha, nos encontramos entre nosotras y descubrimos que si nos organizamos y nos unimos sí que podemos empujar para gestionar estos cambios y, sobre todo, ir a ese cambio de modelo que estamos buscando.

Porque hay que entender que los derechos no nos cayeron del cielo y que hay que lucharlos, pero para eso necesitamos estar juntas y organizadas. Da igual lo que pase mañana por la mañana en el Consejo de Ministros. Bueno, perdón, no da igual lo que pasa en el Consejo de Ministros, pero si no se aprueba [un decreto] con las demandas que estamos exigiendo, siendo una de ellas la más importante de todas, que es los contratos indefinidos o, dicho de otra forma, la renovación automática de los contratos, entonces vamos a tener que seguir presionando y vamos a tener que seguir organizando a más personas, a más vecinas, a más bloques, hasta que nos escuchen y las cosas cambien. Porque esta ciudad… ahora mismo tenemos la duda de si realmente estamos siendo gobernadas por lo que se llama el Gobierno más progresista de la historia de España o nos están gobernando los fondos buitre. Porque si no son capaces de tomar esta decisión, entonces este Gobierno no tiene absolutamente ningún sentido.

AMY GOODMAN: Sabina Carrau, quiero agradecerle por estar con nosotros. Portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid. Visite democracynow.org para ver nuestra entrevista en inglés, en la cual también participó Tesh Sidi, miembro del Parlamento español y única diputada saharaui en esa cámara —su familia es del Sáhara Occidental—. Soy Amy Goodman, gracias por acompañarnos.

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