¿Hacia una Tercera Guerra Mundial? Greg Grandin habla sobre Venezuela, la “Teoría del loco” de Trump y más

Reportaje17 de diciembre de 2025

El presidente Trump ha ordenado un “bloqueo total y completo” del ingreso y salida de Venezuela de buques petroleros sobre los que existen sanciones, como parte de la presión cada vez mayor que Estados Unidos está ejerciendo sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, que también incluye un importante incremento de la presencia militar estadounidense en la región. Recientemente, las fuerzas estadounidenses incautaron un buque que transportaba petróleo venezolano y, desde septiembre, el ejército estadounidense ha llevado a cabo al menos 25 ataques aéreos contra embarcaciones presuntamente dedicadas al contrabando de drogas en el Caribe y el Pacífico oriental cerca de Venezuela, en los que murieron al menos 95 personas.

Hablamos del tema con el historiador ganador del Premio Pulitzer y profesor de la Universidad de Yale Greg Grandin, quien plantea que las acciones del Gobierno de Trump contra Venezuela expresan una “renuncia total al internacionalismo liberal” y muestran hasta qué punto se está dejando atrás la idea de “un mundo gobernado por leyes consuetudinarias”. Además, Grandin destaca que estamos en un momento en el que América Latina está “en el filo de una navaja entre la izquierda y la derecha” y el Gobierno de Trump está ansioso por ayudar a que sus aliados autoritarios se impongan en toda la región.

Transcripción
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AMY GOODMAN: El presidente Trump ha ordenado un “bloqueo total y completo” del ingreso y salida de Venezuela de buques petroleros sobre los que existan sanciones como parte de la creciente presión de EE.UU. sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, que también incluye un importante incremento de su presencia militar en la región y que ocurre días después de que EE.UU. incautara un buque lleno de petróleo venezolano.

En una publicación en Truth Social, Trump escribió: “Venezuela está completamente rodeada por la mayor armada que se ha reunido en la historia de América del Sur. Esta armada solo se hará más grande, y el impacto que supondrá para ellos será algo nunca visto”.

Desde septiembre, el ejército estadounidense ha llevado a cabo al menos 25 ataques contra embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico, sin ofrecer pruebas de ello, en el Caribe y en el Pacífico oriental, cerca de Venezuela, en los que han muerto al menos 95 personas.

El martes, Vanity Fair publicó extractos de una impactante entrevista con la jefa de personal de Trump, Susie Wiles, en la que sugirió que el objetivo de los ataques contra esas embarcaciones es derrocar a Maduro. Wiles dijo: “[Trump] quiere seguir haciendo estallar embarcaciones hasta que Maduro se rinda. Y gente mucho más inteligente que yo en ese asunto dice que lo hará”.

Este martes, el presidente Maduro denunció las acciones de Estados Unidos.

PRESIDENTE NICOLÁS MADURO: Le decimos al pueblo de Estados Unidos nuestra verdad. Y nuestra verdad es muy contundente: el imperialismo y la derecha nazifascista lo que quieren es colonizar a Venezuela para apoderarse de la riqueza que tenemos en petróleo, en gas, en oro, en hierro, aluminio y muchos otros minerales. Y nosotros tenemos un juramento absoluto de defender nuestra patria, y que en Venezuela siempre triunfe la paz, la estabilidad, la felicidad compartida de un pueblo.

Al pueblo de Estados Unidos le decimos, una y mil veces: [en inglés] “Ni sangre por petróleo, ni guerra por petróleo”.

Las afirmaciones sobre el narcotráfico son noticias falsas, una mentira, una excusa. Como no pueden acusarnos de armas de destrucción masiva, armas químicas ni misiles nucleares, inventan otro pretexto para crear otro Afganistán, otra Libia. Y con autoridad moral y con la bendición de Dios, digo: [en inglés] “¡No más Vietnam! ¡No más Afganistán! ¡No más Libia! ¡No más Irak! ¡No más guerra interminable! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Basta!”.

Sabemos que moral y espiritualmente tenemos razón.

AMY GOODMAN: Para hablar más del tema, nos acompaña el historiador ganador del Premio Pulitzer Greg Grandin, profesor de la Universidad de Yale. Su último libro se titula “América, América: una nueva historia del Nuevo Mundo”. Y su artículo más reciente en The New York Times: “La estrategia de Trump nos encamina a otra guerra mundial”.

Bienvenido de nuevo a Democracy Now!, profesor Grandin. ¿Puede empezar comentando lo que está pasando ahora mismo? Estamos emitiendo este programa antes de que el presidente Trump dé un discurso a la nación esta noche, del cual no se conoce el contenido. Pero hable sobre los últimos acontecimientos en Venezuela.

GREG GRANDIN: Estamos viendo un incremento sin precedentes de la presencia militar. Probablemente sea mayor que lo que el imperio español envió a retomar España en la década de 1820, en términos de fuerza destructiva. Y la clasificación del fentanilo como arma de destrucción masiva, y todos esos anuncios presidenciales que… ya sabe, están tratando de buscar una justificación legal para esto. Y, por supuesto, a medida que la situación se desarrolla, ellos siguen bombardeando lanchas rápidas en el Caribe y en el Pacífico. Y como acaban de mencionar, Susan Wiles, la jefa de Gabinete de Trump, dijo que esto no tenía nada que ver con el narcoterrorismo, y que Trump, de hecho, no está realmente preocupado por los narcóticos que están ingresando al país; esto va de allanar el camino con la esperanza de inducir un cambio de régimen en Venezuela.

Y Venezuela es solo el primer paso. Marco Rubio, el secretario de Estado, oriundo de Florida, del sur de Florida, cuya propia familia no es ajena al narcotráfico, ve esto en términos muy ideológicos. Él es, ya saben, cubano. Y por la razón que sea, ven a Venezuela como el primer paso hacia el objetivo de derrocar finalmente la Revolución Cubana y traer a Cuba de vuelta a la órbita de Estados Unidos. Y luego, lo siguiente, por supuesto, sería Nicaragua. Y acabamos de ver lo ocurrido en las elecciones en Chile, sobre lo que van a hablar más tarde con Ariel Dorfman. Pero América Latina está en una especie de filo de navaja entre la izquierda y la derecha. Vemos, en Argentina, a Javier Milei y lo que Estados Unidos está dispuesto a hacer para mantenerlo en el poder, [ofreciendo] miles de millones de dólares, no solo a través del Departamento del Tesoro, sino también a través del FMI, para hacer que suba el peso. Y en Honduras, donde se están produciendo todo tipo de maquinaciones con relación a las elecciones en las que EE.UU. estuvo involucrado.

Así que eso realmente deja a América Latina dividida, una división casi sin precedentes. En el pasado, América Latina tendía a ser coherente y tendía a tener todo dictaduras o todo presidentes de centro-izquierda. Y ahora tenemos un continente que se divide angularmente por la mitad. Y esa es una imagen bastante cruda. Tenemos a Brasil y México, que son los dos baluartes de América Latina. Y, en última instancia, si vas a colocar América Latina bajo tu control y a ponerla bajo el paraguas de EE.UU. vas a tener que confrontar a esos dos países. En última instancia, ese es el objetivo final.

Y esto se sitúa en el contexto más amplio de un cambio dramático de la política exterior estadounidense y de la renuncia total al internacionalismo liberal. Ahora bien, el internacionalismo liberal, como ideal, tenía una gran brecha entre en la práctica y en como realmente funcionó. Pero la idea era que Estados Unidos supervisaría un mundo regido por el derecho consuetudinario. El Gobierno de Trump anunció, en su documento de Estrategia de Seguridad Nacional que publicó hace una o dos semanas, que el consenso bipartidista que surgió de la Guerra Fría ha fracasado. Y lo que, esencialmente, se había anunciado, implícitamente, es que la intención es reemplazarlo por una Doctrina Monroe para el mundo entero, y que la forma en que Estados Unidos actuó con impunidad para tomar control, matar y sancionar, podría replicarse en cualquier lugar del mundo.

AMY GOODMAN: Lo que nos lleva a lo que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo en el Foro de Defensa Reagan, donde declaró que “la Doctrina Monroe está en vigor”.

SECRETARIO DE DEFENSA, PETE HEGSETH: Después de años de abandono, Estados Unidos restaurará su dominio militar en el hemisferio occidental. Lo usaremos para proteger nuestra patria y el acceso a terrenos clave en toda la región. También negaremos a los adversarios la capacidad para posicionar fuerzas y otros recursos amenazantes en nuestro hemisferio. Los Gobiernos pasados perpetuaron la creencia de que la Doctrina Monroe había expirado. Estaban equivocados. La Doctrina Monroe está en vigor y está más fuerte que nunca bajo el corolario de Trump, una sensata restauración de nuestro poder y prerrogativas en este hemisferio, de acuerdo con los intereses de EE.UU.

JUAN GONZÁLEZ: Ese era el secretario de Defensa Hegseth. Quería preguntarle, sin embargo, Greg… América Latina no es la misma región que era hace 100 años o 50 años. Y no estoy seguro de estar de acuerdo con esta división existente en la región que usted mencionó. Brasil, México y Colombia son las tres naciones más grandes de América Latina. Tienen la mitad de la población de toda la región y los tres países están aún siendo liderados por presidentes progresistas y de izquierda. Ninguno de esos países va a respaldar una invasión estadounidense, por no mencionar algunos de los países más pequeños como Cuba o Nicaragua. Estamos en una situación donde Estados Unidos está tratando de imponer un pasado que ya no existe. ¿Qué piensa sobre esto, incluso si la intervención se produjera, y es probable que vaya a suceder justo a tiempo para eclipsar cualquier noticia relacionada con la publicación de los archivos de Epstein? La capacidad de Estados Unidos para imponer un líder de su elección en Venezuela va a estar severamente restringida, no solo por la condena internacional, sino también por el hecho de que el ejército venezolano ha sido politizado directamente, desde hace años, como resultado de la revolución de Chávez, por lo que no es probable que simplemente depongan las armas y permitan que EE.UU. intervenga. ¿Qué opina al respecto?

GREG GRANDIN: Sí, estoy totalmente de acuerdo con usted. Y a eso me refería cuando dije que la región está dividida, y que, en cuanto a México y Brasil, si esos países no están aislados, entonces no hay una hegemonía más amplia de EE.UU. sobre la región, y ciertamente Colombia también, aunque pronto habrá elecciones en Colombia y dicho país va a ser un factor relevante. Pero creo que México y Brasil no corren peligro por ahora.

Pero, sí, y hablando de Venezuela, no está claro cuáles serán en realidad las medidas. Quiero decir, tan solo el bloqueo… Tan solo las sanciones y el bloqueo de los petroleros van a poner una enorme presión sobre Venezuela en cuanto a los alimentos, en cuanto a su capacidad de importar comida y alimentar a su gente, y ya veremos qué clase de desastre generará eso. Las sanciones ya son increíblemente punitivas. Ha existido un consenso bipartidista durante décadas, incluso en la era de Obama. Tal vez veamos alguna demostración de fuerza a gran escala, algunos ataques selectivos. Pero usted tiene toda la razón, Venezuela no es Libia. No va a colapsar. Creo que hay una especie de estructura arraigada, en la que, por un lado, hay un sector radicalizado de la población; por otro lado, hay personas que están involucradas en una especie de corrupción militarizada que determinan algunas de las formas en las que el país es gobernado. Y Maduro podría o no dejar el poder, pero eso no significa necesariamente que Estados Unidos va a lograr lo que quiere y va a poder instalar un títere como lo hizo en Chile en el 73 o en Guatemala en el 54, o cualquiera de los golpes de Estado en el pasado.

Es un juego muy peligroso. Hoy, mientras estaba sentado esperando en la sala de afuera, justo hace un momento, CNN habló de un segundo incidente en el que un jet privado casi choca con una aeronave de la Fuerza Aérea de EE.UU. Así que están llevando esto al límite extremo. Y, por supuesto, vemos estos asesinatos en alta mar. Y ahora tenemos la admisión por parte del Gobierno de que esto es solo… de que esto no tiene nada que ver con las drogas y tiene todo que ver con Maduro. Estas eran personas inocentes. [Trump] es como la Reina Roja en la historia de Alicia: ejecutas a alguien y luego le haces el juicio, dictas la sentencia y luego haces el juicio. Hace todo al revés. La política exterior para América Latina parece sacada de “Alicia en el país de las maravillas”.

Pero América Latina está confundida. Hay tensión dentro de América Latina. Petro dijo que no le daría la mano al presidente electo Kast porque es un nazi. Y esto generó el rechazo inmediato por parte de Boric, ya saben, un centroizquierdista. Así que también hay mucha tensión en América Latina sobre cómo se debe responder ante Estados Unidos. Ese tipo de unidad que existió a partir de la década de los 2000, cuando Chávez era presidente, Lula era el presidente de Brasil, Kirchner gobernaba en Argentina y Bachelet en Chile, era una forma de socialdemocracia muy retórica y dominante que tenía una gran influencia en el campo retórico. Creo que lo que estamos viendo es mucha confusión sobre cómo lidiar con Trump, la misma que hay en el resto del mundo. De alguna manera es la “teoría del loco” de la diplomacia, excepto que se suponía que la “teoría del loco” hablaba de una simulación, un acto, pero tenemos a un loco de verdad en la Casa Blanca, de alguna forma.

JUAN GONZÁLEZ: Bueno, pero todo esto… El asunto es… Claramente, el aspecto clave en cuanto a Venezuela, lo que distingue a Venezuela de todos los demás Gobiernos en la región que tal vez no le gustan a Trump, son sus vastas reservas de petróleo.

GREG GRANDIN: Sí.

JUAN GONZÁLEZ: ¿Puede hablar, por un lado, sobre la importancia de estas reservas de petróleo, y también sobre el hecho de que, según todas las encuestas, la población estadounidense, en general, no tienen ningún interés en que EE.UU. inicie una guerra contra Venezuela, porque Venezuela no ha representado ninguna amenaza para Estados Unidos?

GREG GRANDIN: Sí, y eso es interesante. Creo que esa es una de las razones por las que a Trump le está tomando tanto tiempo decidir qué hacer. Puede que sea un loco, pero no es completamente irracional. Él es calculador. Y obviamente no hay un deseo sanguinario dentro de las filas del Gobierno de Trump para iniciar una guerra en suelo venezolano, y ciertamente no en la totalidad de su territorio, así que él está respondiendo a eso. Luego está el cálculo de, bueno, la distracción de los archivos de Epstein. ¿Esto distraerá a la gente o la gente hará la conexión de que lo estamos haciendo para distraerlos? Hay una gran cantidad de… Hemos escuchado como el ecosistema republicano, su entorno informativo, está casi fracturándose y desmoronándose, se están atacando entre ellos.

Venezuela tiene petróleo, pero, como saben, hay muchas maneras de obtener el petróleo de Venezuela. Es decir, Maduro prácticamente lo ha ofrecido. Chevron, mientras hablamos, está bombeando petróleo y enviándolo a Port Arthur, en Texas, para que sea procesado. Y hay muchas maneras de obtener el control. Entonces, una guerra con Venezuela por el petróleo es una guerra ideológica y está liderada por la facción de Marco Rubio, la parte belicista dentro del Gobierno de Trump, que ve a América Latina en términos muy ideológicos en los cuales Venezuela es el primer paso para contener a la izquierda, una izquierda que, sí, todavía es fuerte y todavía tiene una gran influencia. Es decir, incluso en Chile, ¿verdad?, el 42% de la población votó por una mujer comunista, en uno de los países más socialmente conservadores de América Latina. Eso no es insignificante. Y, bueno, es una pena que haya ganado el nazi, pero el 42% del país votó por Jeannette Jara, quien es una mujer comunista. Eso habla, creo, de la fuerza, la continua fuerza de la izquierda.

Pero no hay una estrategia coherente sobre cómo lidiar con Estados Unidos. ¿Va a venir algún país en ayuda de Venezuela para tratar de sacar el petróleo? No creo que Colombia pueda arriesgarse a eso. Uno podría imaginarse algunas formas en las que Colombia podría tratar de sacar el petróleo venezolano de allí, pero ¿querrán provocar a Estados Unidos de tal manera? No hay nada muy claro. Creo que todo está en el aire y todas las opciones están sobre la mesa. Cualquier cosa puede pasar. Y supongo que se aclararán muchas cosas durante el discurso [de Trump], o no.

AMY GOODMAN: Greg Grandin, quiero darle las gracias por acompañarnos. Profesor de historia de la Universidad de Yale, escritor ganador del Premio Pulitzer. Su último libro se titula “América, América: una nueva historia del Nuevo Mundo”. Y enlazaremos a su artículo en The New York Times titulado “La estrategia de Trump nos encamina a otra guerra mundial”. Tendremos el enlace en democracynow.org/es.

A continuación, Chile ha elegido su presidente más derechista desde Augusto Pinochet. Desde Santiago nos acompañará el renombrado escritor chileno Ariel Dorfman. Esto es Democracy Now! También, más adelante en la transmisión, analizaremos la historia no contada de cómo Jeffrey Epstein se hizo rico. Volvemos en 30 segundos.

[Pausa]

AMY GOODMAN: “Una Canción”, del músico cubano Silvio Rodríguez, cantando en el Central Park de Nueva York hace varios años.

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