“Una estrategia de EE.UU. para sofocar el pueblo de Cuba”: la periodista cubana Liz Oliva Fernández habla sobre el impacto de los apagones y el bloqueo petrolero estadounidense

Original en Español01 de abril de 2026
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Un buque petrolero ruso cargado con alrededor de 700.000 barriles de crudo ha llegado al puerto de Matanzas, Cuba, lo que interrumpió el bloqueo impuesto por el presidente Trump hace tres meses. La escasez de combustible en Cuba viene provocando cortes de luz durante días enteros y está llevando a todos los sectores del país al borde del colapso.

La Casa Blanca ha declarado que el hecho de que Estados Unidos no haya impedido la llegada del petrolero ruso no indica un “cambio formal en la política de sanciones” y aclaró que, de ahora en adelante, las decisiones sobre el ingreso de cargamentos se tomarán caso por caso.

“El presidente Trump primero dijo que iba a arrasar con Cuba y después dijo: 'vamos a permitir este barco porque es por humanidad'. Y yo me quedo pensando: ¿cuál es la humanidad?”, afirma Liz Oliva Fernández, periodista cubana del medio Belly of the Beast.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org, el informativo de guerra y paz, soy Amy Goodman.

Un buque petrolero ruso cargado con alrededor de 700.000 barriles de crudo ha llegado al puerto de Matanzas, Cuba, lo que ha interrumpido el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos desde hace tres meses. La escasez de combustible en Cuba ha provocado apagones que han durado días enteros y ha llevado a todos los sectores del país al borde del colapso. Escuchemos al residente de La Habana Ismael de la Luz Caballero.

ISMAEL DE LA LUZ CABALLERO, RESIDENTE DE LA HABANA: Yo veo muy bien la llegada del buque, como lo dejaron entrar, pero hace falta que nos dejen entrar más. Porque un buque, eso son 70 y pico mil barriles, que eso dura 15 días. ¿Y… después? Vamos a seguir con los apagones, con los problemas de transporte. Estamos muy mal por ahí, pero hace falta que los americanos nos dejen vivir un poco, que nos dejen respirar. Porque ya estamos que no podemos ni respirar prácticamente.

AMY GOODMAN: La Casa Blanca afirma que la llegada del petrolero ruso, sin impedimentos de Estados Unidos, no indica un “cambio formal en las sanciones” y que las decisiones sobre futuros envíos se tomarán caso por caso. El presidente Trump habló el domingo con periodistas a bordo del avión presidencial.

PRESIDENTE DONALD TRUMP: Está bien si quiere hacer eso y si otros países quieren hacerlo, no me molesta. No va a tener un impacto. Cuba está derrotada. Tienen un mal régimen. Tienen un liderazgo muy malo y corrupto. Y si obtienen o no un barco de petróleo, no va a importar. Prefiero dejarlo entrar, ya sea de Rusia o de cualquier otra parte, porque la gente necesita calefacción y refrigeración y todas las demás cosas que son necesarias.

AMY GOODMAN: En La Habana, nos acompaña la galardonada periodista Liz Oliva Fernández de Belly of the Beast, que ha estado informando sobre los impactos de las sanciones de Estados Unidos durante años. Y a medida que estas sanciones y el bloqueo se intensifican, ella no solo informa sobre ello, sino que lo vive. Muchas gracias por estar en nuestro programa. Hable sobre esta situación, Estados Unidos está amenazando a países de todo el mundo, diciéndoles que no pueden romper el bloqueo o los sancionarán. O les impondrán aranceles. Pero ahora vemos al petrolero ruso llegar al puerto, claramente con la aprobación de Estados Unidos. Hable de la sorpresa de la gente, pero asumo también el alivio de los cubanos.

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Exactamente. Yo siento que este buque petrolero representa ahora mismo un salvavidas para Cuba. Solo también tengo un poco de miedo de que sea un espejismo y que sea… que le estemos dando o tengamos muchas más expectativas, sobre todo la gente, de lo que significa. Un buque petrolero ruso no resuelve el problema de Cuba de acceso a combustible durante tres meses y, sobre todo, es un buque que está llegando ahora, pero ¿cuándo es que llega el próximo? ¿No? Será que estoy siendo cínica, un poco [sarcástica] a la hora de que hablo de esto, pero me parece importante decirlo. Es ahora mismo un salvavidas, resuelve un problema enorme que tiene Cuba; pero también, ¿hasta cuándo puede durar este petróleo? Ese es el mayor temor que tengo, sobre todo porque la gente ha puesto muchas expectativas en lo que significa. La gente piensa que va a haber automáticamente menos apagones, que se va a restablecer el transporte, y nada que ver, porque me imagino que el país haya agotado las reservas que tiene, que gracias a eso ha podido mantener funcionando los hospitales en medio de varios apagones nacionales. Entonces sí lo es, es una ayuda tremenda, pero ¿cuánto resuelve? Y sobre todo, el problema mayor, que es el bloqueo petrolero que mantiene Estados Unidos contra Cuba.

AMY GOODMAN: Liz quiero pasar a Marco Rubio, el secretario de Estado, que es cubano-estadounidense, negando que haya un bloqueo naval contra Cuba.

MARCO RUBIO: No hay un bloqueo naval alrededor de Cuba. La razón por la que Cuba no tiene petróleo y combustible es porque lo quieren gratis, y la gente no regala petróleo y combustible gratis de manera regular, a menos que la Unión Soviética o Maduro los subsidiaran. Simplemente no ocurre. Pueden recibir un envío aquí o allá, pero no lo suficiente para mantener a su país.

En última instancia, la razón por la que Cuba es un desastre es porque su sistema económico no funciona. Es un sistema sin sentido. Y el pueblo de Cuba está sufriendo por las decisiones, por la falta de voluntad de sus gobernantes para hacer los cambios que deben hacerse para ser parte del siglo XXI. Es triste que los cubanos sólo puedan tener éxito si salen del país. Es algo muy triste. Y ves que los cubanos van por todo el mundo y encuentran el éxito, excepto en Cuba.

AMY GOODMAN: Escuchábamos al secretario de Estado Marco Rubio, quien es cubano-estadounidense. Liz Oliva, ¿puede responder a eso? Él dice que no hay bloqueo.

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Bueno, yo no tengo ningún tipo de problema con eso. Si él dice que no hay bloqueo petrolero en Cuba, yo estoy segura que las autoridades cubanas están más que abiertas y dispuestas de comprar petróleo venezolano nuevamente o de comprarle petróleo a Estados Unidos. ¿Por qué no hay un acuerdo comercial entonces? ¿Por qué el presidente Trump amenaza con poner tarifas a países que osen intentar venderle o llevar petróleo a Cuba? ¿Cuál es el sentido? Si no hay un bloqueo petrolero, ¿por qué hay también una amenaza, un decreto de emergencia nacional amenazando no solo a Cuba, sino a los países que intenten o osen venderle petróleo a Cuba?

Yo siento que al final todos ellos viven en un universo paralelo, porque se dicen y se contradicen constantemente. El presidente Trump primero dijo que iba a arrasar con Cuba y después dijo: “¡Ah!, pobrecitos, espérense, vamos a permitir este barco por humanidad. Y yo me quedo pensando, ¿cuál es la humanidad?

JUAN GONZÁLEZ: Liz Oliva, no se trata solo del petróleo. Como sabemos, desde hace décadas Estados Unidos ha venido imponiendo un bloqueo y un embargo unilateral contra Cuba, que prácticamente todos los países de la Asamblea General de la ONU han condenado. ¿Cómo ha impactado al pueblo cubano este aislamiento económico al que Estados Unidos ha buscado someter a Cuba por décadas?

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Aplastante, sobre todo los últimos diez años, desde la primera administración de Trump hasta ahora, yo siento que el recrudecimiento de las sanciones ha ido directamente a la yugular de Cuba, ha atacado a sectores claves de la economía cubana, empezando por el turismo y las demandas que empezaron a través de la activación del Título 3 de la [ley] Helms-Burton, que limitó la llegada de cruceros a Cuba.

Luego, las misiones médicas cubanas alrededor del mundo, que siento que es una de las acciones de Cuba de las cuales uno se puede sentir más orgulloso, sin embargo, son diana también de la estrategia de los Estados Unidos para sofocar el pueblo de Cuba.

Y luego, punto por punto, yo siento que al mismo tiempo que intentamos, como país, buscar soluciones alternativas a lo que significan las sanciones que ha impuesto Estados Unidos contra Cuba, que es básicamente una guerra económica, una forma de castigo colectivo.

AMY GOODMAN: Liz, hable sobre el alcance de los efectos que han tenido estos apagones masivos sobre los cubanos de a pie. Y también, ¿está esto poniendo al pueblo cubano en contra de su propio Gobierno o en contra de Estados Unidos?

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Las dos, depende de a quién le preguntes. Yo siento que las opiniones están muy divididas. Cuando sales a la calle a hacer entrevistas puedes encontrarte de todo un poco, porque la estrategia está muy bien diseñada. Básicamente es la asfixia de la gente y sobre todo el desgaste, el cansancio, no solo [son] los apagones, es no tener gas para cocinar, es no tener agua, porque si no hay electricidad no tienes agua que te llegue a tu casa. Luego vas a un hospital, tienes un doctor que te reciba, pero luego no tienes medicamentos. Cuba solía producir el 60% de los medicamentos que se consumían dentro del país y ahora mismo no tenemos casi ni para acetaminofén.

Estamos hablando de un país que es capaz de producir vacunas contra el COVID 19, que es capaz de producir tratamientos específicos para el cáncer de pulmón que se ha demostrado que son efectivos, que es capaz de producir medicinas contra el alzheimer, y que no tenga dipironas o acetaminofenes para darle a su propia población.

Yo siento que el impacto es tremendo y sobre todo en esta altura la gente denota un cansancio, el cansancio de tener que sobrevivir en condiciones que no son auténticas, que son creadas por el Gobierno de los Estados Unidos.

AMY GOODMAN: Me pregunto si puede hablar sobre lo que sucedió la semana pasada, cuando el Gobierno cubano rechazó una solicitud de la Embajada de Estados Unidos en La Habana para importar combustible diesel para sus generadores, la cual calificó de “desvergonzada”, dado el bloqueo. Es bastante notable, Liz.

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Bueno, la verdad, yo me imagino que esto es un quid pro quo de alguna manera. Es como: “Bueno, ustedes no dejan que el petróleo llegue al país. Nosotros no le podemos permitir que ustedes importen petróleo”. Me parece muy cínico intentar crear una burbuja. Es decir, si estás dentro de Cuba, lamentablemente, tienes que sobrevivir a las condiciones que están creadas dentro de Cuba o que ustedes crearon dentro de Cuba. Y cuando digo ustedes me refiero al Gobierno de los Estados Unidos. No puedes aspirar a tener combustible, petróleo, como se dice aquí, “por un tubo”, como a gran demanda, y luego condenar a diez millones de personas a que no tengan acceso básico. Y cuando…

Y esto es importante porque Marco Rubio dice que estamos acostumbrados a tener petróleo gratis. Cuba no tiene ningún tipo de problema en pagar. No estamos hablando de un país que sea fallido, como les gusta decir. Yo estoy segura… Además los convenios que existen entre Venezuela o que existían entre Venezuela y Cuba no son gratuitos, son convenios de colaboración y están dentro de los convenios de cooperación Sur-Sur. Yo entiendo que para Estados Unidos esa palabra es rara, “cooperación”, no les suena de mucho, pero existe en el mundo.

Y si es así, bueno, si ellos quieren tener petróleo para abastecer a su cuerpo diplomático y a sus embajadas, como es obvio, entonces deberían estar abiertos a que Cuba pudiera conseguirlo, así sus embajadas lo adquieren dentro del país sin ningún problema.

AMY GOODMAN: Danny Valdés es un cubano-estadounidense nacido en Miami que recientemente viajó a Cuba con el convoy Nuestra América, junto con otros cubano-estadounidenses, para llevar ayuda humanitaria a la isla. Él habló con Belly of the Beast en La Habana.

DANNY VALDÉS: Hay dos millones y medio de cubanos viviendo en Estados Unidos, y la gran mayoría de ellos quieren que se normalicen las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Hay un lobby cubano de derecha muy bien organizado y poderoso, que incluso tiene presencia en el Congreso y determina cuál es la política de Estados Unidos hacia Cuba. Pero sentimos que ahora es un momento muy importante para decir: “No en nuestro nombre”.

En última instancia, yo no pago impuestos al Gobierno cubano. No tengo ninguna influencia política sobre la política de Cuba, pero sí pago impuestos a un Gobierno que está usando esas contribuciones, de nuevo, para imponer escasez y hambre en un país de 11 millones de personas. Estar aquí, especialmente anoche cuando hubo un apagón en todo el país, y mirar las calles en completa oscuridad, fue bastante perturbador y un golpe de realidad. La oscuridad no se debía a un accidente o un desastre natural o algo así, sino a una política que creo que nosotros como estadounidenses, especialmente como cubano-estadounidenses, tenemos el deber de cambiar.

AMY GOODMAN: Danny Valdés hizo parte de ese convoy integrado por diferentes grupos, desde CodePink hasta la Internacional Progresista. Liz, ¿puede hablar sobre el impacto de este convoy que llevó ayuda humanitaria desde el extranjero, pero que, por supuesto, no pudo llevar todo lo que Cuba necesita?

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Yo siento que el efecto más grande que tuvo el convoy fue visibilidad. En un mundo ahora mismo donde se están viviendo tantas cosas horribles, la visibilidad es un cosa, un tema importante, sobre todo porque el tema Cuba ha estado en la agenda política de Estados Unidos por más de 60 años, pero no siempre merece la visibilidad que tiene, a no ser que pase algo importante o una catástrofe, generalmente, que volvemos a estar en la palestra pública.

¿Y por qué la visibilidad es importante? Porque la gente tiene que entender que las sanciones de Estados Unidos a Cuba no son cosa del pasado. ¿Que la guerra económica contra Cuba no es una cosa del pasado, es una cosa del presente que la gente está viviendo y experienciando todos los días y que básicamente se ha mantenido en lugar demasiado tiempo, y que está afectando y que está provocando hambre, escaseces, crisis, incluso muertes en Cuba.

Recientemente, Ed Austin, un periodista británico, sacó un artículo en The New York Times donde hablaba con doctores estadounidenses y reafirmaba esto de que hay gente que está muriendo porque no tiene acceso o tiene enfermedades o patologías que pudieran ser completamente evitables. Y eso es algo que Belly of the Beast ha comprobado en su propio quehacer periodístico.

Dos domingos atrás, como parte de estas visitas que hicieron el convoy, recuerdo haber estado en un hospital pediátrico de niños hablando con un doctor anestesiólogo, y él estaba hablando de lo que pasa en un periodo de apagón, entre el apagón nacional y que empiece a funcionar el generador. Son minutos, de cinco a siete minutos, pero son minutos que se sienten como si fueran horas. Porque si tienen bebés ventilados tienen que ir a ventilar los manualmente, y si no están ventilados, si están en una incubadora porque están en cuidados especiales, igual significa un retroceso en la salud del bebé, porque pierden todos los parámetros que habían logrado acomodar hasta ese momento y tienen que empezar de nuevo. Ellos no pueden asegurar que realmente los apagones están matando bebés, pero, definitivamente, contribuyen a que su estado general se deteriore o se demore mucho más en responder positivamente a los tratamientos.

AMY GOODMAN: Antes de terminar, una de las cosas por las que Cuba es conocida en todo el mundo es por enviar médicos a diferentes países. Estados Unidos ha presionado a los países para que pongan fin a este programa, lo cual han hecho Guatemala y Honduras, por nombrar algunos, que han devuelto a los médicos a Cuba. México se ha resistido hasta ahora. ¿Puede hablar del significado de esto?

LIZ OLIVA FERNÁNDEZ: Yo siento que es sobre todo mi experiencia, porque mi mamá es doctora y estuvo en una misión médica en Venezuela. Cuando yo escuchaba de niña las historias de mi mamá, de cómo las personas estaban agradecidas por el trabajo de los doctores, de los médicos cubanos, cómo los querían, cómo los apreciaban, en el medio de los cerros de Caracas donde no tenían absolutamente nada y estaban desprovistos de todo.

Yo no lograba entender exactamente cuál era el impacto. Yo decía: “Bueno, mi mamá es mi mamá y todo el mundo la quiere”, ¿no? Pero en algún momento, ya de grande, como periodista, me he dado cuenta, ya con una visión más crítica del fenómeno, del impacto enorme que tienen los países. Los médicos cubanos no llegan a zonas donde ya las personas tienen acceso a salud pública. Los médicos cubanos llegan a zonas donde probablemente [inaudible] visto un médico o dos en muy poco tiempo, donde han recibido tratamientos y están enfermos de manos de un doctor nunca. Yo siento que la misión internacionalista de los médicos cubanos es una misión para el mundo. Es una de las, vamos a decir, campañas o iniciativas más altruistas que ha creado el Gobierno de Cuba en su historia, sobre todo porque está pensada para beneficiar a aquellos que nunca han tenido acceso, a aquellos que están marginalizados, olvidados en sus propios países. Y es una de las cosas por las cuales yo me siento más orgullosa de Cuba.

Verla bajo el ataque de los Estados Unidos es, qué te puedo decir, me produce muchas emociones incómodas, porque sobre todo es un ataque a Cuba directo, obviamente, pero también es un ataque a esas personas que se estaban beneficiando de esos sectores. Ver ahora mismo como los países se están retirando o están cancelando acuerdos médicos con Cuba. Evidentemente, los Gobiernos están dándole el lugar, están sucumbiendo a las demandas del Gobierno de los Estados Unidos que decide quién tiene relaciones con Cuba y quién no, pero definitivamente no están pensando en las personas que están siendo beneficiadas. Y cuando dicen que esto es un negocio para Cuba, no es un negocio, no lo es. No tiene sentido que sea un negocio, porque las primeras misiones médicas que Cuba envió al mundo la mayoría de ellas eran de manera gratuita. Sobre todo… bueno, si hay países ahora que pueden pagar por estos servicios que Cuba ofrece, bien, pero la mirada humanista o la concepción humanista de estos fenómenos, siento que cuestionarla es cosa de locos.

Y lo otro, no tiene sentido que sea un negocio cuando Cuba tiene una Escuela Latinoamericana de Medicina, que es la ELAM, donde forma a estudiantes del sur global y los ayuda a convertirse en médicos. No tiene sentido que tengamos un negocio y luego formemos algo que ataque directamente o que ponga en peligro el negocio, porque la idea es que estas personas se formen como médicos y regresen a sus propios países y hagan la labor que los médicos cubanos han estado haciendo durante tanto tiempo.

AMY GOODMAN: Liz Oliva Fernández, muchas gracias por pasar este tiempo con nosotros, galardonada periodista cubana del medio Belly of the Beast. Se comunicó con nosotros desde La Habana, Cuba.

Para ver nuestra entrevista en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman, con Juan González. Gracias por acompañarnos.

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