
Liam Ramos, un niño de cinco años de edad que fue detenido la semana pasada en Minesota cuando regresó a su casa desde el jardín de infantes, está recluido en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, ubicado en la localidad de Dilley. Congresistas que visitaron a Liam informan que está deprimido y no está comiendo bien. Nos acompaña Javier Hidalgo, director legal de la organización RAÍCES, quien lleva años trabajando con familias recluidas en este centro de detención. “A menudo escuchamos que les dan comida que tiene insectos o gusanos, comida medio congelada, guardias que les gritan a las madres y padres si sus niños están haciendo demasiado ruido o piden una manzana extra”, señala Hidalgo. “No alcanza con hacerle reformas, lo que hay que hacer es cerrarlo”.
En una de sus visitas a este centro de detención, el abogado Eric Lee presenció una acción de protesta llevada a cabo por las familias inmigrantes allí recluidas para exigir la liberación de los niños y niñas. “El Partido Demócrata es tan responsable como Trump por la creación de la infraestructura de detención masiva para familias y personas adultas que existe en el país y lo mejor que puede hacer este movimiento de protesta es mantenerse a kilómetros de distancia del Partido Demócrata y orientar sus acciones hacia la clase trabajadora”, plantea Lee, quien tiene clientes que están detenidos en esta cárcel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde junio de 2025.
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