
El sábado 3 de enero, las fuerzas militares estadounidenses atacaron Venezuela y se llevaron por la fuerza al presidente Nicolás Maduro y a su esposa. Según los informes, unas 80 personas murieron en el ataque, entre ellas 32 ciudadanos cubanos.
Hablamos sobre el tema con tres invitados. Alejandro Velasco, profesor asociado en la Universidad de Nueva York, donde es historiador de la América Latina moderna. Velasco es ex editor ejecutivo de NACLA Report on the Americas y autor de “Barrio Rising”, un libro sobre la política popular urbana y la construcción de la Venezuela moderna. Velasco nació y creció en Venezuela. Miguel Tinker Salas, profesor emérito de Historia en Pomona College en Claremont, California. Es autor de “Una herencia que perdura, petróleo, cultura y sociedad en Venezuela” y “Venezuela: Lo que todo el mundo necesita saber”. Y Andreína Chávez, reportera y analista política residente en Caracas, Venezuela.
Transcripción
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Democracynow.org. Soy Amy Goodman.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró el lunes una reunión de emergencia después de que las fuerzas estadounidenses atacaran el sábado a Venezuela y se llevaran por la fuerza al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa en un operativo que muchos han catalogado como un secuestro. Las tropas de la Fuerza Delta capturaron a Maduro y su esposa en una base militar en Caracas. Los dos fueron trasladados en avión a Nueva York, donde comparecieron ante un tribunal de Manhattan para enfrentar cargos de drogas y armas. Según se informa, en el ataque estadounidense en Venezuela murieron unas 80 personas, entre ellas 32 ciudadanos cubanos.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y otros líderes mundiales criticaron el ataque estadounidense. Lula escribió en X: “Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente [cruzan] una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sienta otro precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
Existen grandes interrogantes sobre el futuro inmediato de Venezuela. El sábado, el presidente Trump dijo que Estados Unidos manejaría el país.
DONALD TRUMP: Vamos a dirigir el país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata.
AMY GOODMAN: Trump también dijo que Estados Unidos tomaría el petróleo de Venezuela, un país que tiene las mayores reservas de crudo del mundo.
DONALD TRUMP: Las compañías petroleras van a entrar. Van a gastar dinero. Vamos a recuperar el petróleo que, francamente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo.
AMY GOODMAN: El domingo, el secretario de Estado, Marco Rubio, pareció apartarse de los comentarios de Trump sobre los planes de Estados Unidos de dirigir Venezuela, pero el domingo por la noche Trump dijo a los periodistas a bordo del Air Force One que Estados Unidos ya está a cargo del país.
DONALD TRUMP: Estamos tratando con la gente. Estamos hablando con la gente que acaba de tomar juramento. Y no me pregunte quién está a cargo, porque le daré una respuesta, y será muy controvertida.
REPORTERA: ¿A qué se refiere?
DONALD TRUMP: Me refiero a que nosotros estamos a cargo.
REPORTERA: ¿Ha hablado con ella?
DONALD TRUMP: Nosotros estamos a cargo.
REPORTERA: ¿Ha hablado con ella?
DONALD TRUMP: No, no lo he hecho, pero otras personas lo han hecho.
REPORTERA: ¿Quisiera hablar con ella?
DONALD TRUMP: En el momento adecuado, lo haré.
AMY GOODMAN: En Caracas, la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, prestó juramento como presidenta interina de Venezuela. El sábado Rodríguez denunció el arresto de Maduro, pero el domingo publicó un mensaje en Instagram diciendo que su Gobierno está listo para trabajar con Estados Unidos. En una entrevista con The Atlantic, Trump amenazó a Rodríguez y dijo: “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.
El domingo, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, advirtió que Estados Unidos podría atacar a otros países de América Latina.
VLADIMIR PADRINO: “La Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechaza contundentemente el cobarde secuestro del ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro comandante en jefe, y de su señora esposa, la primera dama, Dra. Cilia Flores de Maduro, hecho perpetrado ayer, sábado 3 de enero de los corrientes, luego de asesinar a sangre fría a gran parte de su equipo de seguridad, soldados, soldadas y ciudadanos inocentes. […] Esto representa severamente una amenaza contra el orden global. Si hoy fue contra Venezuela, mañana puede ser contra cualquier Estado, contra cualquier país”.
AMY GOODMAN: Ese era el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino.
Durante los últimos dos días, Trump ha amenazado con tomar medidas contra Cuba, Colombia y México. Para hablar sobre el tema nos acompañan tres invitados. En nuestro estudio de Nueva York, Alejandro Velasco, profesor asociado en la Universidad de Nueva York, donde es historiador de la América Latina moderna. Velasco es ex editor ejecutivo de NACLA Report on the Americas y autor de “Barrio Rising”, un libro sobre la política popular urbana y la construcción de la Venezuela moderna. Velasco nació y creció en Venezuela.
Y desde California, nos acompaña Miguel Tinker Salas, profesor emérito de Historia en Pomona College en Claremont, California. Es autor de “Una herencia que perdura, petróleo, cultura y sociedad en Venezuela” y “Venezuela: Lo que todo el mundo necesita saber”.
Pero vamos a empezar en Caracas, la capital de Venezuela, con Andreina Chávez, una reportera que trabaja desde allí. ¿Puede responder a los impresionantes e impactantes acontecimientos que ocurrieron durante este fin de semana, desde la noche del viernes hasta la madrugada del sábado, con el bombardeo de Venezuela por parte de las fuerzas estadounidenses? Vimos lo que parecía un espectáculo de fuegos artificiales, que finalmente causó la muerte de unas 80 personas y el arresto del presidente venezolano. Cuéntenos cómo fue estar allí sobre el terreno y qué ha ocurrido, Andreína.
ANDREÍNA CHÁVEZ: Muchas gracias por invitarme. En efecto, el 3 de enero a las 2:00 a.m., toda Venezuela despertó de repente con el sonido de graves explosiones, con el sonido de aviones de guerra que estaban circulando por el aire venezolano. Hubo mucha confusión, podíamos ver que había lugares donde había fuego, donde había mucho humo. Sabíamos que estábamos pasando por una situación de agresión externa. Finalmente, todo se fue confirmando a medida que la madrugada de ese sábado 3 de enero prosiguió, supimos que, en efecto, habían bombardeado Caracas, la capital de Venezuela. Bombardearon diferentes estados, Aragua, Miranda, La Guaira, bombardearon sitios de poblaciones civiles, bombardearon sitios militares, bombardearon instalaciones eléctricas. Todavía en este momento hay muchas zonas de Caracas sin electricidad.
Como estabas diciendo, hubo varios muertos. Tenemos confirmación de que al menos 32 combatientes cubanos fueron asesinados durante estos ataques. Algunos de ellos estaban defendiendo directamente, pelearon directamente contra los atacantes, contra los soldados estadounidenses. Otros murieron a causa de los bombardeos. También tengo confirmación de que hubo, al menos hasta el momento, tenemos confirmación de una muerte de un civil, una mujer de 80 años. Su nombre es Rosa González, murió en un bombardeo que ocurrió en su localidad, en el sector La Soublette, Catia La Mar, estado La Guaira, Tenemos confirmación de que en esa misma comunidad hubo al menos nueve heridos, entre ellos también una mujer de 83 años, Tibisay Suárez, es una mujer con Alzheimer, y así también hemos ya empezado a recolectar información de diferentes comunidades en Venezuela, zonas residenciales que fueron atacadas y que tienen heridos, tienen personas que sus casas han sido destruidas, tenemos familias desplazadas ahorita mismo en Venezuela.
Y aparte de eso, lo que hemos visto ahora mismo es una resolución, una determinación del pueblo venezolano de decir no aceptamos esto, no aceptamos este bombardeo de Estados Unidos, no aceptamos este ataque imperialista cuyo propósito es simplemente robarse los recursos naturales de Venezuela, robarse el petróleo venezolano. No aceptamos que hayan secuestrado al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Esto es un cambio de régimen, es algo que Venezuela ha venido denunciando por décadas. Lo denunciamos en el momento en que Estados Unidos impuso sanciones unilaterales contra nuestra industria petrolera, causando una gran afectación económica y una grave crisis humanitaria. Lo hemos denunciado cuando Estados Unidos empezó a militarizar el Caribe y empezó a bombardear pequeñas embarcaciones con civiles bajo la narrativa de que eran botes que estaban exportando drogas. No existe ninguna evidencia de eso. De la misma manera que no existe ninguna evidencia de que Venezuela y su Gobierno estén involucrados en actividades ilícitas relacionadas con las drogas. Hay reportes internacionales, hay información verificada internacionalmente de que Venezuela no es productora de cocaína, Venezuela no es productora de fentanil y Venezuela es un actor insignificante en el transporte de drogas global. Venezuela no posee ningún rol significativo en las drogas que llegan hacia Estados Unidos.
Sabemos muy bien que todo esto es una narrativa que Estados Unidos está usando para bombardear Venezuela, para secuestrar a su presidente y para establecer un cambio de régimen con el propósito, dicho por el propio Donald Trump y por su secretario de Estado, Marco Rubio, con el propósito de tomar control del petróleo de Venezuela. De hecho, hay una frase muy significativa que ellos han dicho, que es que ahora “mucho dinero va a fluir desde Venezuela”, pero ellos dicen que ese dinero va a fluir hacia Estados Unidos, no hacia el pueblo venezolano, no hacia la soberanía de Venezuela. En los discursos que han dado en ningún momento se escucha la palabra “democracia”, en ningún momento se escuchó la palabra “estabilidad”. Lo único que se escucha es “vamos a tomar el petróleo, vamos a enriquecernos nosotros con ese petróleo, vamos a entregarle la soberanía de Venezuela a las corporaciones petroleras estadounidenses”, eso es lo que se escucha hasta ahora decir.
AMY GOODMAN: Miguel Tinker Salas, Andreína planteó esa cuestión del petróleo y, por supuesto, el presidente Trump no lo mencionó una vez, ni dos, ni diez, ni veinte, sino algo así como dos docenas de veces en su rueda de prensa justo después de que Estados Unidos bombardeara Venezuela y se llevara por la fuerza al presidente. No utilizó la palabra democracia. Habló del petróleo una y otra vez. Usted ha escrito extensamente sobre el petróleo de Venezuela, las mayores reservas de crudo del mundo. ¿Puede hablar sobre lo que Trump dijo, básicamente, que Estados Unidos gobernará Venezuela y controlará el petróleo? En esencia, que su petróleo es nuestro, de Estados Unidos.
MIGUEL TINKER SALAS: Es interesante que de nuevo estamos oyendo por parte de un presidente americano que el petróleo americano de repente apareció en Venezuela. Eso es algo que oímos claramente cuando estábamos discutiendo el tema de la invasión de Irak, y lo estamos oyendo de nuevo. Al mismo tiempo, estamos oyendo que el petróleo de Venezuela va a pagar por la intervención. Hay que reconocer que la industria petrolera venezolana, aunque tiene un gran potencial, no lo cumple hoy en día. La realidad es que la industria ha sufrido muchos estragos, debido a las sanciones en gran parte, y no logra captar más de 900.000 barriles al día.
Entonces creo que estamos ante una imaginación por parte de Trump, alimentada por la presencia del petróleo en Venezuela y la otra en gran parte por la noción de que Estados Unidos va a recobrar lo que perdió. De nuevo, Trump se presenta como el agredido por Venezuela, Venezuela fue la que le robó el petróleo, Venezuela fue la que le robó la industria, cuando en realidad Venezuela le proveía a ExxonMobil, la Standard Oil de Venezuela a la Standard Oil de New Jersey, que era su sucursal más viable, de más ganancia en la historia de su industria. Entonces, en ese contexto sabemos que Venezuela tiene el gran potencial, no lo va a cumplir con una invasión, no lo va a cumplir con una imposición. El petróleo es de Venezuela, pertenece a Venezuela, y Trump en su imaginación va a tener una pesadilla, no un sueño.
AMY GOODMAN: Alejandro Velasco, en este momento, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro, gran partidaria de Maduro, está ejerciendo como presidenta interina. Ella comenzó el sábado denunciando al Gobierno de Trump, y luego Trump la amenazó, diciendo que podría enfrentar un destino peor que el secuestro del presidente, sin dejar claro si se refería a su muerte o a qué se refería. Háblenos de quién es ella, quién es su hermano, quién es su padre y quiénes son los demás actores clave, al igual que hay muchos actores clave en la oposición. ¿Quiénes son los actores clave en el Gobierno de Maduro?
ALEJANDRO VELASCO: Sí, claro. Mira, en realidad en Venezuela lo que podemos ver entre, digamos, la élite, la cúpula gubernamental, son cuatro facciones: Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, ambos quienes tienen una trayectoria de izquierda muy larga en Venezuela, su padre fue guerrillero marxista en los años 60, fue asesinado en los años 70. Cuando se monta Chávez en el poder, en el 99, ellos comienzan a formar una parte muy esencial de ese movimiento, especialmente con los grupos de base comunitarios y también comunicacionales en Venezuela. Pero de ahí, Delcy en particular, se erige como una ficha clave en el entorno de Maduro. Funge como su ministra de Relaciones Exteriores, luego como presidenta de PDVSA y en ese sentido también ayuda a recalibrar la economía durante momentos de tremenda crisis en los años 2018, 2019, 2020. Y eso la perfila un poquito más moderada de lo que es su proyección pública, que es mucho más antiimperialista, mucho más animada. Entonces, en la política, en la práctica, ella es mucho más moderada.
Ahora, esa es una facción más civil. Ellos tienen el control sobre la Asamblea Nacional y quizá sobre algunas de las Cortes. Pero el otro control está en los militares y ahí está Vladimir Padrino López. Obviamente, él controla todo el estamento militar y lo que implica la presencia militar en la economía venezolana, que es extensa. Los militares en Venezuela tienen mucha presencia en factores de la economía. Y el otro clave es Diosdado Cabello, que es exmilitar, fue compañero de armas de Hugo Chávez durante el golpe de Estado que hizo Chávez en el 92. Siempre ha sido una figura central, especialmente en narrar, pues la la épica chavista, especialmente en aspectos comunicacionales, pero él tiene mucho arraigo con lo que son “colectivos” en Venezuela, grupos armados de base que han fungido como una especie de fuerza local para ayudar a propagar la revolución en Venezuela. Entonces, esos son los factores esenciales. Ahora la pregunta es si todos están involucrados y están cohesionados o si van a haber rupturas, en la medida que Delcy en particular va a tener que hacer lo que el Gobierno de Estados Unidos le está exigiendo, vamos a ver qué sucede.
AMY GOODMAN: Hablemos también sobre la oposición. Y para ello quiero traer a Andreína de vuelta a esta conversación. Creo que a muchas personas en todo el mundo les sorprendió que el presidente Trump se apartara de María Corina Machado. Se trata de la mujer que acaba de ganar el Premio Nobel de la Paz. ¿Puede hablar sobre su importancia? Trump dijo que ella no está lista ni tiene el respaldo en Venezuela para liderar el país. El Washington Post acaba de informar que el presidente Trump no estaba interesado en respaldar a Machado porque cree que ella debería haber rechazado el Premio Nobel de la Paz y haber dicho que le pertenecía a él. Para ser claros, ella le dedicó el Premio Nobel de la Paz a Trump, pero en realidad no lo rechazó. Así que eso pudo haber enojado a Trump. Pudo haber sido algo tan trivial y ridículo como eso. Pero ¿quién es ella?
Y hable también de quiénes son las mujeres, los poderes detrás del trono, por decirlo así. Por ejemplo, Cilia Flores, la esposa del presidente Nicolás Maduro, su influencia desde su apoyo a Chávez luego del fallido intento de golpe de Estado que este lideró, y su posterior trayectoria, así como la de Delcy.
ANDREÍNA CHÁVEZ: Sí. Bueno, María Corina Machado… Trump tiene razón cuando dice que no tiene el apoyo dentro de Venezuela, no tiene el apoyo popular, no tiene liderazgo para poder tomar las riendas en Venezuela de ninguna manera. Y creo que eso es algo que dentro de Venezuela lo sabemos. María Corina Machado no es una figura aceptada dentro de Venezuela por su radicalismo en cuanto es una figura que entrega completamente a Venezuela al imperialismo estadounidense. Es una figura que ha dicho en múltiples ocasiones, ha comparado a Venezuela con una mujer sexy, diciendo que una vez que derrotaran al presidente Nicolás Maduro o al Gobierno bolivariano, ella iba a entregar a Venezuela a Estados Unidos como si fuera una mujer sexy para que se la repartieran y básicamente ha entregado los recursos de Venezuela, los recursos naturales que nos pertenecen por soberanía. Entonces, María Corina Machado es una figura que dentro de Venezuela simplemente no es aceptada, porque, indiferentemente de las posiciones políticas que todos aquí en la población puedan tener, hay algo que la gente valora mucho, que es el hecho de ejercer soberanía sobre nuestros propios recursos, ejercer soberanía política, territorial, sobre el petróleo. Entonces, en ese sentido Trump tiene razón.
Hay una broma que está circulando mucho ahorita en círculos populares, recordando que una vez María Corina Machado intentó insultar al presidente Hugo Chávez, durante una sesión de la Asamblea Nacional a principios de los años 2000, y lo intentó acusar de cosas, de delitos, sin pruebas. Y el presidente Chávez le respondió ahí en vivo: “Usted está fuera de ranking para discutir conmigo”. Y la gente le dice: “Bueno, ahora Trump le dijo exactamente lo mismo, pero en su propio idioma”, ¿no?, en el idioma imperialista que ella entiende. Y creo que eso también es un mensaje muy importante para toda la derecha regional que intenta como que agradar a Trump, intenta como estar siempre de su lado, ser sus aliados, para que sepan que Trump los va a tirar debajo del bus, los va a dejar completamente aislados y que realmente no le va a importar. A Trump le importa simplemente tomar control de los recursos naturales de Venezuela, sea como sea. Él no está fijándose en que María Corina sea la líder.
Ahora bien, muy importante lo que me preguntas sobre Cilia Flores, creo que es algo que lamentablemente no hemos hablado mucho, porque evidentemente el secuestro del presidente Nicolás Maduro ha acaparado toda la atención. Pero Cilia Flores es una persona fundamental dentro del movimiento revolucionario Venezuela, dentro de la política en Venezuela. Recordemos que ella fue parte de la defensa de Hugo Chávez cuando se intentó la rebelión militar en 1992 y él y otro grupo de militares fueron arrestados. Ella fue parte de esa defensa que logró la liberación de Hugo Chávez de prisión en 1994. A partir de ahí ella se une al movimiento revolucionario que Hugo Chávez inicia, ella es fundamental en la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998. Tras eso, se convierte en diputada de la Asamblea Nacional de Venezuela. En el 2006 logra ser presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela, convirtiéndose en la primera mujer que logra llegar a esta posición de alto nivel. Chávez también la hace procuradora general de la República en el 2012 y tiene este cargo hasta el 2013 cuando Chávez fallece. Y a partir de allí, digamos que ella tomó una posición muy simbólica como “primera combatiente”, esposa del presidente Nicolás Maduro, pero primera combatiente de Venezuela, un término que se adjudica para rechazar el término de “primera dama”, porque es algo como muy elitista, muy relacionado, muy vinculado al colonialismo y se convierte simbólicamente en primera combatiente y sigue siendo una figura fundamental dentro del movimiento revolucionario en Venezuela. Ahorita mismo, Cilia Flores es diputada a la Asamblea Nacional, ella fue electa diputada a la Asamblea Nacional en las elecciones del año pasado, del 25 de mayo del año pasado. Y se supone que Cilia Flores debería estar hoy en la Asamblea Nacional tomando juramento junto a los otros 284 diputados y diputadas para el nuevo año legislativo que se inicia hoy. Entonces, en efecto, secuestraron también… no solamente secuestraron al presidente [Nicolás Maduro], secuestraron a una líder política, una líder esencial de Venezuela, que es Cilia Flores.
AMY GOODMAN: Quiero volver al profesor Miguel Tinker Salas, quien ha analizado exhaustivamente la historia petrolera de Venezuela, que posee las reservas de petróleo crudo más grandes del mundo, y preguntarle específicamente sobre Chevron, que tiene su sede en California, la última gran petrolera estadounidense que aún opera en Venezuela y que ha tenido una presencia continua allí desde principios del siglo XX. Pero, ¿qué significa eso realmente?
Según un artículo en The New York Times, en los últimos años, Chevron ha sido la única compañía petrolera estadounidense que opera en Venezuela gracias al permiso de los Gobiernos de ambos países para producir y exportar petróleo allí. Las actividades de Chevron jugaron un papel importante en las deliberaciones de la Casa Blanca, ya que la compañía presionó al Gobierno de Trump para que extendiera la licencia otorgada durante la presidencia de Biden que le permitió continuar sus operaciones en Venezuela.
Por otro lado, un artículo del Financial Times afirma que un exejecutivo de Chevron está buscando 2.000 millones de dólares para proyectos petroleros venezolanos. ¿Puede hablar sobre lo que esto significa y lo que implica en el contexto actual?
MIGUEL TINKER SALAS: En el contexto de Venezuela, Chevron ha tenido una larga historia, una presencia en el país desde el siglo XX y continúa teniéndola en el 2007, cuando hubo el intento de reformar la ley de petróleo para la zona del Orinoco. ExxonMobil, en vez de tratar de negociar con el Gobierno… ConocoPhillips, en vez de negociar con el Gobierno, decidió enfrentar al Gobierno, hizo una demanda de 16.000 millones de dólares en contra del Gobierno de Venezuela, algo que una corte redujo a 1.600 millones. Chevron acotó el cambio en Venezuela, aceptó los cambios prevalentes en Venezuela, continuó operando en el país. Y su argumento hacia el Gobierno de Biden y hacia el Gobierno de Trump ha sido que es importante que Chevron mantenga su presencia para mantener la presencia de Estados Unidos en el petróleo, pensando a largo plazo, pensando no a corto plazo, sino a largo plazo.
Y otro punto que ellos alegan es que su presencia ayuda a reducir el impacto de China, porque si Chevron no está presente en Venezuela, según ellos, entonces el petróleo estaría en manos de India, de China, de Rusia, de otros países. Entonces, el argumento histórico de los empresarios de Chevron ha sido que ellos son parte de este proceso y que ellos son parte de la producción petrolera de Venezuela y que ellos mantienen la presencia de Estados Unidos en Venezuela.
Creo que su política ha sido la del buen vecino en cierta forma, y hace recordar lo que fue la industria petrolera, digamos, en los años 40 y 50, donde se alineaban con el proyecto del país, dentro de una parte y, por otra parte, por supuesto, buscan sacar ganancias porque el petróleo de Venezuela les da tremendas ganancias a largo plazo para su presencia en la producción petrolera de Venezuela. Su visión es a largo plazo, que es distinto a las demás empresas.
AMY GOODMAN: Vamos a concluir con Alejandro Velasco. Este fin de semana pasaron muchas cosas. Me pregunto dónde estaba usted cuando se enteró, ¿estaba durmiendo y lo despertaron las notificaciones en su teléfono o algo así? Hable también sobre lo que esto significa exactamente, lo que cree que sucederá esta semana. Nosotros estamos en Nueva York, no muy lejos del tribunal donde se presentaron cargos federales contra el presidente Maduro y su esposa, quienes han estado recluidos en el Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn. Fueron trasladados en helicóptero para evitar el tráfico del lunes por la mañana en el puente hacia el sur de Manhattan.
Tenemos que recordar continuamente que el presidente Trump, hace solo un mes, indultó al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, un narcotraficante convicto que fue condenado por traer alrededor de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos. ¿Qué significa esto? Y también, ¿pensó usted que su país estaría en el centro de la política exterior estadounidense de esta manera con el Gobierno de Trump?
ALEJANDRO VELASCO: Bueno, para esa última pregunta, creo que no es sorpresivo que Venezuela sí figure de manera así tan central en los diseños políticos de la administración Trump, obviamente fue parte de la primera administración. Vimos intentos de derrocar al Gobierno de Maduro en ese entonces. Cuando fue anunciado que Marco Rubio iba a ser el secretario de Estado, creo que muchos de nosotros que trabajamos en Venezuela sabíamos que Venezuela era ficha excepcional para entonces tratar de avanzar otras agendas dentro del Gobierno de Trump.
Creo que lo que a mí me ha sorprendido, y bien decías, yo estaba dormido en la madrugada del sábado y a eso de las 2:15 a.m. recibí la primera llamada de mi hermana, que había recibido una llamada de un amigo de ella que había visto las bombas comenzando a ser detonadas. Y al principio dije “no sé lo que está pasando” y me metí en WhatsApp, me metí en X a ver si podía recibir información y creo que la primera imagen que tuve, que en realidad, más allá de las bombas, me confirmó que lo que estábamos viendo era un acto surreal, de cierta manera, fue la línea de helicópteros sobre Caracas, no uno, no dos, no tres, ocho helicópteros, grandes helicópteros. No sé si has ido a Caracas, pero Caracas es un valle y es difícil de maniobrar en el espacio aéreo y el hecho de que tenían completo control sobre ese espacio, que podían permanecer sobre ese espacio aéreo por 90 minutos y más para mí fue algo, como venezolano, que no sé cómo decirte, me sentía violado, ¿no?, viendo esas imágenes. Y, obviamente a lo largo de ese día tratando de ubicar a mis seres queridos, a mis amigos, ver si estaban bien, gracias a Dios todos están bien, sanos y salvos, pero muy estresados y ansiosos, obviamente, ¿no?
Ahora, ¿qué significa esto para los días próximos? Estoy viendo dos escenarios. El primero es lo que está sucediendo aquí en Nueva York. Y parte del reto de la administración Trump, bien como decías, es, “habíamos perdonado a este narcotraficante en la misma corte que ahora estamos diciendo que este otro presidente es narcotraficante”. Entonces, ¿cómo lidiar con ese argumento? También, la imputación que hemos visto es muy aparte de la narrativa de un líder de un Cártel de los Soles que maneja toda América Latina y el Tren de Aragua y etcétera, pero la imputación no menciona nada de eso. Entonces, ¿cuál es el golfo, digamos, entre lo que han dicho y lo que en realidad van a poder comprobar en la corte? Eso es algo que estamos a punto de ver. Pero el otro es, ¿qué va a pasar en Venezuela en las próximas horas? Es posible que Delcy Rodríguez cohesione la cúpula de poder, es posible que mantenga ese doble filo, por una parte, la soberanía de Venezuela, pero por otra parte, tener esta “espada de Damocles” en el Caribe, con 15.000 tropas estadounidenses, con esta amenaza de que si no hace lo que decimos, vamos a entonces quizás hacerle peor que lo hicimos a Maduro, ella ya va a tener un problema muy grande en tratar de maniobrar esa espada de doble filo. Entonces, eso lo vamos a ver en las próximas horas y eso nos va a dar alguna indicación del futuro de Venezuela a mediano plazo.
AMY GOODMAN: También le quería preguntar sobre todo el espectro de fuerzas pro y anti-Maduro. ¿Está viendo una inconformidad generalizada, por decir lo menos, con lo que ha sucedido? Me refiero tal vez a una indignación por parte de aquellos que están muy en contra de Maduro pero que no se sienten cómodos con lo que está sucediendo, ¿o ve mucha celebración de quienes están en contra de Maduro?
ALEJANDRO VELASCO: Lo que decía Andreína al principio es verídico. En realidad hay dos Venezuelas, bueno, hay muchas Venezuelas, pero, digamos, hay dos: una que está dentro de Venezuela y una que está fuera de Venezuela. Y en el marco de los que están fuera de Venezuela, hay gente que absolutamente está celebrando. No le importa el tema de la soberanía como tal, lo que le importa es que “regresemos al poder”. María Corina Machado no ha emitido ningún comunicado sancionando lo que acaba de pasar. De hecho, Edmundo González, su proxi en las elecciones pasadas, tampoco ha dicho nada. De hecho, han celebrado esta intervención.
Entonces, ¿qué sucede?, si esta separación entre… Más allá de chavismo, antichavismo, madurismo, antimadurismo, es, ¿que pensamos de un poder externo diciendo que somos su colonia? ¿Estamos de acuerdo con eso? Más allá de cualquier ideología política, ¿dónde se queda la nación y la idea de la nación? Eso va a ser bien complicado para María Corina Machado tratar de lidiar, más allá de lo que había dicho anteriormente, ¿cómo se perfila como una allegada, ni siquiera allegada, como una avasallada de lo que es la administración Trump? Muy difícil de ver.
AMY GOODMAN: Quiero agradecerles a todos por estar con nosotros. Esta es una conversación que continuará de diferentes maneras esta semana y el futuro próximo. Alejandro Velasco es profesor asociado en la Universidad de Nueva York, donde es historiador de la América Latina moderna, ex editor ejecutivo de NACLA Report on the Americas y autor del libro “Barrio Rising”. Velasco nació y creció en Venezuela. También hemos estado hablando con Miguel Tinker Salas, profesor emérito de historia en Pomona College en Claremont, California, autor del libro “Una herencia que perdura: petróleo, cultura y sociedad en Venezuela”, así como de “Venezuela: lo que todo el mundo necesita saber”. Y desde Caracas, Venezuela, se comunicó la reportera Andreína Chávez. Gracias a todos por estar en el programa.
Para ver nuestra conversación en inglés, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman. Gracias por acompañarnos.







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