“La Universidad de Cornell en su totalidad le falló”: la violación en grupo sufrida por la joven identificada como “Jane Doe” indigna a la comunidad universitaria

Reportaje09 de octubre de 2026

Estudiantes de universidades de todo Estados Unidos realizaron una jornada nacional de protesta en solidaridad con la exalumna “Jane Doe”, identificada así para proteger su privacidad. En su demanda judicial, la estudiante afirma haber sido víctima de una violación grupal perpetrada por siete miembros de la fraternidad Chi Phi de la Universidad de Cornell en 2024. La denuncia ha reactivado la indignación por el mal manejo que hacen los campus universitarios y las fuerzas del orden locales de los casos de agresión sexual, así como por la desprotección en la que dejan a las personas sobrevivientes. Vamos al campus de Cornell en Ithaca, en el estado de Nueva York, donde el cuerpo docente ha presentado una moción de censura contra las autoridades universitarias.
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“El mensaje principal que expresa el estudiantado de Cornell es que el calvario de Jane Doe es solo la punta del iceberg, que existen muchísimos otros casos de mujeres que han sido agredidas sexualmente y violadas en la Universidad de Cornell y que tienen miedo de denunciarlo. No quieren acudir a las autoridades por temor a una investigación mal hecha o por temor a que las avergüencen”, afirma Paul Ortiz, profesor de historia laboral y principal promotor de la censura contra las autoridades universitarias.
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“La cultura de la violación y la agresión sexual es muy fuerte en el campus”, añade Saya Taylor, estudiante de segundo año en Cornell e integrante de la organización Students for a Democratic Cornell. “Lo que verdaderamente nos indigna de este caso no es solo lo que le sucedió a Jane Doe. Es el hecho de que esto le hubiera podido pasar a cualquiera y que tampoco se hubiera hecho justicia”.

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Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, Soy Amy Goodman, con Juan González.

Pasamos ahora a la indignación en todo EE.UU. por las recientes revelaciones de agresiones sexuales ocurridas en la Universidad de Cornell. Y una advertencia para nuestro público: las siguientes historias contienen descripciones gráficas de agresiones sexuales.

Según se informó, la exalumna que demandó a Cornell alegando que fue víctima de una violación grupal en 2024 a manos de siete estudiantes varones en la fraternidad Chi Phi se habría escondido en la casa de sus padres después de recibir amenazas de muerte. Los abogados de la mujer —”Jane Doe”, para ocultar su identidad— describieron el deterioro de su estado mental a CNN tras haber recibido una serie cada vez mayor de amenazas violentas. Eso incluyó un episodio de lo que se conoce en inglés como “swatting”, que causó que policías fuertemente armados se presentaran en la casa de su familia, con las armas desenfundadas, tras una denuncia falsa de que habían matado a personas en el interior.

Después de que Jane Doe presentara su demanda civil, los fiscales reabrieron una investigación penal, y la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, designó a la fiscal general del estado, Letitia James, como fiscal especial en el caso. La Universidad de Cornell contrató a Sally Yates, una destacada exabogada del Departamento de Justicia de EE.UU., para dirigir una revisión independiente de la forma en que la universidad manejó las acusaciones.

El jueves fue un día nacional de acción en solidaridad con Jane Doe y contra la impunidad de los agresores sexuales, en el que estudiantes de secundaria, universitarios y activistas realizaron paros, manifestaciones y vigilias en 40 estados. En la ciudad de Nueva York. decenas de estudiantes de Columbia y del Barnard College protestaron frente a las puertas de esa universidad para exigir a la administración que corten lazos con socios del fallecido traficante sexual convicto Jeffrey Epstein, incluida la miembro de la junta del Barnard College Francine LeFrak, quien fue invitada a pasar unas vacaciones con Jeffrey Epstein en 2010, dos años después de que Epstein fue condenado por solicitar servicios sexuales a una menor de edad. Esta es Marisol Bonifaz, estudiante de segundo año en el Barnard College.

MARISOL BONIFAZ: Mientras pienso en las acciones de la Universidad de Cornell me recuerdo a mí misma que el caso de Jane Doe no es un incidente aislado. Es parte de una cultura de violación que es permitida en todos los campus del país. Es una cultura que ignora a las sobrevivientes y menosprecia sus demandas. Y es un sistema que mantiene a los agresores sexuales en sus puestos de poder.

AMY GOODMAN: Mientras tanto, en la Universidad de Cornell, el profesorado presentó una resolución solicitando un voto de censura contra la administración del centro por su manejo de la denuncia de violación grupal en una fraternidad. El miércoles, grupos de estudiantes realizaron una sentada en el campus tras una gran manifestación celebrada el lunes. Esta es la estudiante Saya Taylor hablando durante la protesta del lunes.

SAYA TAYLOR: Jane Doe merecía una administración que garantizara un proceso judicial justo y adecuado. Jane Doe merecía un departamento de policía que realmente hiciera un seguimiento de su caso. En cambio, la silenciaron y sus violadores quedaron libres para poder caminar por el campus de Cornell bajo un sistema que puso a la universidad por encima de las estudiantes.

AMY GOODMAN: Para hablar más del tema, nos acompaña desde Ithaca, Nueva York, Saya Taylor, estudiante de segundo año en la Universidad de Cornell que cursa una especialización en medio ambiente, sostenibilidad y políticas gubernamentales, y es miembro de la organización Estudiantes por una Cornell Democrática. Y también desde Ithaca nos acompaña Paul Ortiz, profesor de historia de los trabajadores en la Universidad de Cornell, patrocinador principal en el Senado Académico de la resolución de voto de censura.

Comencemos con usted, profesor Ortiz. ¿Qué está pidiendo que ocurra? ¿Qué busca con esta votación?

PAUL ORTIZ: Amy, esta es una resolución que establece que el cuerpo docente no tiene confianza en la capacidad de la administración central de Cornell para abordar de manera efectiva la crisis actual de agresiones sexuales en su campus. Las y los estudiantes se han acercado a los profesores, Amy. Muchos de nosotros hemos estado ofreciendo horarios de atención. Y el principal mensaje que tienen los estudiantes de Cornell es que Jane Doe… que el calvario que ha sufrido Jane Doe es la punta del iceberg, que ha habido muchos más casos donde mujeres han sido agredidas sexualmente y violadas en la Universidad de Cornell, y tienen miedo de dar un paso al frente. Tienen miedo de acudir a las autoridades porque la investigación puede hacerse mal o pueden ser humilladas. Por lo tanto, después de escuchar a una estudiante tras otra… y, Amy, no son solo estudiantes actuales, sino también exalumnas. Tuve exalumnas que compartieron historias sobre cómo fueron violadas en Cornell en el pasado. Y esto es lo que nos lleva a pedir que se vote una moción de censura sobre la administración central de Cornell.

JUAN GONZÁLEZ: Y, profesor Ortiz, ¿cómo respondería a quienes dicen que esta es en gran medida una votación simbólica, si es que se produce, y que no conducirá a la destitución del presidente o del rector?

PAUL ORTIZ: Bueno, respondemos a eso diciendo que… mucha gente se nos acercó mientras elaborábamos esta resolución. Es un proceso colectivo. Y lo que se nos ocurrió fue que, incluso si pudieras destituir a Mike Kotlikoff y a otros administradores —y, créanme, hay muchos estudiantes y profesores que no querrían otra cosa— el problema es que la destitución de una persona no va a cambiar la cultura. No va a cambiar… no va a cambiar la cultura de la violación en el campus. No va a cambiar el hecho de que generaciones de estudiantes, personal y exalumnas de Cornell han sido víctimas de agresiones sexuales, y la administración central ha fracasado a la hora de abordar esos traumas. Y a veces los estadounidenses tienen esta idea de que si simplemente reemplazas a la persona que está al mando, habrá cambios. Bueno, eso no cambiaría nada en Cornell.

AMY GOODMAN: Quiero volver a nuestra otra invitada, la estudiante Saya Taylor, que tiene 18 años y es estudiante de segundo año en la Universidad de Cornell. ¿Puede explicar lo que usted entiende que sucedió? Esto fue hace varios años, cuando Jane Doe, como la estamos llamando, dice que entró en la casa de la fraternidad Chi Phi y que fue violada por siete estudiantes varones. En este punto, el periódico de la universidad ha dado los nombres de esos estudiantes, ¿verdad? Dos de ellos fueron expulsados, pero varios siguen yendo a clase. A uno se le asignó escribir un ensayo y por eso vimos carteles en el campus que las y los manifestantes sostenían que decían: “Sentencias, no ensayos”. ¿Puede explicar lo que entiende que sucedió y por qué esto estalló en el campus ahora, Saya?

SAYA TAYLOR: Lo que sucedió, según lo publicado por The Cornell Daily Sun, fue un incidente muy horrible, muy detallado y muy gráfico. Lo que le sucedió a Jane Doe no fue solo el hecho de que fue a la casa de la fraternidad Chi Phi y siete hombres se aprovecharon de ella. Todo el sistema de la Universidad de Cornell le falló.

Las y los estudiantes están indignados, no porque estén indignados solo con estos siete hombres; están indignados con el sistema que la universidad perpetúa. La cultura de la violación y la agresión sexual proliferan en el campus. Aunque estoy en segundo año y tengo 18 años, durante mi primer año completo en la Universidad de Cornell he visto de primera mano como Cornell tiene un proceso judicial bastante corrupto. Prefieren encubrir muchos de los casos en lugar de permitir que haya juicios justos, investigaciones imparciales y un debido proceso. Así que la verdadera indignación en este caso no solo viene de lo que le sucedió a Jane Doe, sino al hecho de que podría haberle sucedido a cualquiera en el campus y aún así no se habría hecho justicia.

JUAN GONZÁLEZ: Saya, quería preguntarle… En universidades de todo el país, los profesores y el personal reciben una capacitación anual sobre acoso sexual y agresión sexual y sobre qué hacer al respecto, además de los requisitos del Título IX. Y, sin embargo, estos casos siguen ocurriendo. ¿Cuáles son los errores fundamentales en el proceso que estas universidades están llevando a cabo para educar a sus estudiantes y al personal?

SAYA TAYLOR: Como miembro de Estudiantes por una Cornell Democrática, nosotros, nuestra organización, junto con una coalición de 40 asociados en el campus, publicamos cinco demandas que queremos que la universidad vea y ponga en práctica en respuesta a este caso. Y una de las demandas de hecho habla de que se debe llevar a cabo, de manera obligatoria, una capacitación sobre prevención de agresión sexual. Tal como sucede ahora mismo en la Universidad de Cornell, debes completar un módulo en el verano antes de convertirte en estudiante de primer año. Dura 30 minutos y la mayoría de los estudiantes con los que he interactuado se lo saltaron por completo. E incluso, más allá de su componente educativo, la Universidad de Cornell no ve la agresión sexual como algo importante. Elaboran módulos de prevención de las agresiones sexuales en un curso rápido de 30 minutos, que no es lo que la gravedad de esta situación o de estos eventos ameritan.

AMY GOODMAN: Quiero preguntarle al profesor Ortiz… Repasando lo que ha sucedido, Jane Doe dijo en la demanda que llegó a la casa de la fraternidad Chi Phi una noche para reunirse con un amigo. A pesar de que ya estaba en estado de ebriedad, dice ella, dos de los miembros de la fraternidad, incluido su amigo, la presionaron para que inhalara ketamina y le dieron marihuana. Ella dice que le propusieron hacer un trío, estando ella demasiado incapacitada para dar su consentimiento, y luego la violaron. Luego, uno de los hombres envió un mensaje de Snapchat a un grupo de miembros de la fraternidad, diciendo que había “c*** gratis” arriba. Durante las siguientes horas, Jane Doe afirma que los siete hombres nombrados en la demanda se turnaron para violarla.

La gobernadora Hochul ha pedido que se ponga fin al vacío legal de la intoxicación voluntaria, que creo que existe en 20 estados, según la cual, si estás bajo los efectos del alcohol, no puedes presentar cargos de algo como una violación. Y se dice que la policía de Cornell, al remitir el caso a la policía de Ithaca y al fiscal de distrito, omitió la frase que ella dijo: “Estoy 100% segura de que me violaron”. ¿Profesor Ortiz?

PAUL ORTIZ: Sí, todo eso son hechos, Amy. Y creo que esta es la razón por la que el caso de Jane Doe ha movilizado a estudiantes, docentes y exalumnos, así como a muchas personas de todo el país. Mis estudiantes se me han acercado, todas mujeres, para hablar de sus traumáticas experiencias. Y la razón por la que el caso de Jane Doe las empujó a movilizarse es que, dicen ellas: “Vemos reflejadas nuestras experiencias en Cornell en las experiencias de Jane Doe. Hemos sufrido agresiones sexuales, y cuando intentamos alzar la voz, nos silenciaron”.

Existe una verdadera cultura del miedo en Cornell, Amy. Y no solo en Cornell, pero ahora mismo nos estamos centrando en Cornell. Las estudiantes han tenido miedo de hablar y decir cualquier cosa que la administración podría considerar impopular. Sabemos que hay represión a los manifestantes propalestinos y a los manifestantes contra la guerra. Lo que me cuentan mis estudiantes es que, en muchos sentidos, hay miedo de denunciar cualquier experiencia que la universidad no quiere que hagamos pública.

AMY GOODMAN: ¿Cerraron la fraternidad? ¿Cerraron Chi Phi?

PAUL ORTIZ: Sí, la cerraron. Y, Amy, esta mañana, hubo un artículo de opinión muy contundente escrito por un exmiembro de Chi Phi en The Cornell Daily Sun. Y realmente quiero exaltar el trabajo del Daily Sun como un verdadero ejemplo de excelente periodismo en el campus, el periódico estudiantil independiente. Pero ese exmiembro de Chi Phi detalló los brutales y muy sexualizados…

AMY GOODMAN: Vamos a…

PAUL ORTIZ: … rituales de iniciación. Sí.

AMY GOODMAN: Tenemos que dejarlo aquí. Quiero darles las gracias por acompañarnos. Sin duda, seguiremos cubriendo este caso. Paul Ortiz, profesor de historia de los trabajadores en Cornell, y Saya Taylor, de 18 años, estudiante de segundo año en Cornell con especialización en medio ambiente, sostenibilidad y políticas gubernamentales, y miembro de Estudiantes por una Cornell Democrática.

Con esto terminamos nuestro programa. “!Roba esta historia, por favor!”, el documental sobre Democracy Now!, se podrá ver en internet por primera vez en un evento especial exclusivo a partir del martes, 13 de octubre, a las 8 p.m., hora del Este. Si viven en Canadá y en Estados Unidos, pueden ver la película en su propia casa y participar, después de la proyección, en una sesión de preguntas y respuestas conmigo y con los directores, moderada por la periodista ganadora del Premio Pulitzer María Hinojosa. Para más información, pueden ir a StealThisStory.org. Soy Amy Goodman, con Juan González.

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