
En la ciudad de Greeley, Colorado, más de 3.000 trabajadores empacadores de carne están en huelga desde mediados de marzo. Se trata de la primera gran huelga laboral que se realiza en la industria cárnica de Estados Unidos desde 1985. Los trabajadores de la empresa JBS USA, subsidiaria de la multinacional brasileña JBS, tomaron esta medida para protestar contra lo que denuncian como condiciones laborales injustas y peligrosas, que incluyen bajos salarios, falta de equipos de protección personal y discriminación contra la fuerza de trabajo de la planta, que es mayoritariamente inmigrante. “Ésta es una de las empresas más ricas del mundo y los aumentos salariales que están ofreciendo simplemente no se ajustan a la realidad económica y el alto costo de vida”, afirma Kim Cordova, presidenta del sindicato que representa a los trabajadores de JBS en Greeley. “Estos trabajadores literalmente alimentan a Estados Unidos”, agrega la activista Caitlyn Clark, directora de la organización de derechos laborales Essential Workers for Democracy. “Es realmente una huelga histórica. Los trabajadores están defendiendo no solo su propia planta, sino la industria cárnica en su conjunto”.
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