En su libro “Aquí donde vivimos está nuestro país”, Molly Crabapple recupera la historia del judaísmo antisionista

Reportaje14 de mayo de 2026

Hablamos con la aclamada artista y escritora Molly Crabapple acerca de su nuevo libro “Here Where We Live Is Our Country: The Story of the Jewish Bund” (Aquí donde vivimos está nuestro país: la historia del Bund judío). Aunque hoy en gran medida ha caído en el olvido, la Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia —el Bund— fue un poderoso partido revolucionario laico y socialista que luchó por la libertad y la dignidad de la gente judía de Europa. El movimiento fue creado en los últimos tiempos del Imperio ruso, en una atmósfera de intenso antisemitismo, pero “desde el principio, rechazó los llamados a crear un etnoestado judío en Palestina”, señala Crabapple. “Sentían que el sionismo era una capitulación ante los mismos fanáticos que querían expulsar a los judíos de Europa”.

Desde la fundación del movimiento, en 1897, hasta su destrucción final en el Holocausto, los miembros del Bund, conocidos como bundistas, atravesaron profundos cambios históricos. Sin embargo, Crabapple —que estudió yidis para escribir el libro— dice que el Bund no solo es parte de la historia judía.

“Es una historia que pertenece a todos los rebeldes. Pertenece a todas las personas que creen en la necesidad humana de solidaridad”, afirma Crabapple.

Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman, con Nermeen Shaikh.

NERMEEN SHAIKH: Un nuevo estudio revela que Israel intensificó drásticamente sus ataques contra la Franja de Gaza en las cinco semanas posteriores a la suspensión de sus ataques aéreos contra Irán. Según la organización de monitoreo de conflictos ACLED —Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados—, Israel llevó a cabo un 35% más de ataques contra Gaza en abril que en marzo. El Ministerio de Salud de Gaza afirma que 120 palestinos, entre ellos 13 menores, han muerto a manos de Israel desde el 8 de abril. Todos los ataques se produjeron a pesar del alto el fuego mediado por Estados Unidos, que supuestamente entró en vigor en octubre de 2025.

Esta es Faiza al-Ajrami, una palestina desplazada que vive en una tienda de campaña en la ciudad de Gaza.

FAIZA AL-AJRAMI: La guerra aún no ha terminado. La guerra no ha terminado como para que yo me preocupe si se reanuda. La guerra continúa. Los bombardeos continúan. Y todos los días escuchamos que hay mártires aquí y allá. Existe un grave peligro en todas partes. Sabemos que en cualquier momento puede caer un misil sobre nosotros, sobre mi hijo o mi hija. Tenemos miedo.

AMY GOODMAN: Las fuerzas israelíes siguen ocupando más de la mitad de Gaza, y han obligado a más de dos millones de personas a hacinarse en una estrecha franja de tierra a lo largo de la costa. Más de un millón de personas viven en campamentos improvisados y el resto, en su mayoría, en edificaciones destruidas.

El 15 de mayo, los palestinos de los territorios ocupados se preparan para conmemorar el Día de la Nakba, el día en que se inició la expulsión masiva de palestinos de sus hogares durante la fundación de Israel en 1948.

NERMEEN SHAIKH: Hoy, durante el resto del programa, analizaremos una parte a menudo olvidada de la historia de los activistas judíos antisionistas en Europa del Este, que se opusieron a los llamados de principios del siglo XX a crear un etnoestado judío en Palestina. Nos acompaña la galardonada artista y escritora Molly Crabapple. Su nuevo libro se titula “Aquí donde vivimos está nuestro país: la historia del Bund judío”. El periódico The Guardian elogió el libro y escribió: “La relevancia de su material para nuestro momento actual es imposible de ignorar”. Molly Crabapple es una galardonada artista y escritora.

Gracias, Molly, por estar en nuestro estudio y hablar con nosotros. En primer lugar, felicidades por este espectacular libro. Para empezar, ¿puede explicar el título del libro, “Aquí donde vivimos es nuestro país: la historia del Bund judío”?

MOLLY CRABAPPLE: Es un honor estar aquí y hablar con ustedes sobre mi nuevo libro.

“Aquí donde vivimos es nuestro país” es el eslogan de un cartel de campaña bundista de 1918. Y lo elegí porque engloba este valor que el Bund siempre sostuvo del “doikayt”, el aquí. Nacido probablemente en el lugar más antisemita del planeta en 1897, el Bund construyó su filosofía sobre la insistencia desafiante de que Europa del Este era su hogar, y tenían derecho a vivir en libertad y dignidad y tener una vida hermosa y próspera allí. Y también rechazaron, desde el principio, los llamados a crear un etnoestado judío en Palestina.

AMY GOODMAN: ¿Por qué?

MOLLY CRABAPPLE: Las razones cambiaron con la evolución del sionismo, pero hubo dos razones importantes. La primera era que sentían que el sionismo era una capitulación ante los mismos intolerantes que querían expulsar a los judíos de Europa. En un momento en que todos estos Gobiernos decían que los judíos eran extranjeros orientales de tez morena que deberían largarse a otro lugar, para los bundistas, los sionistas parecían estar de acuerdo.

Pero después de que la Declaración Balfour le otorgara al sionismo el respaldo del Imperio británico y las bayonetas del Imperio británico, los bundistas se opusieron al sionismo por otra razón. Pensaron en el sionismo como una sirvienta del imperialismo. Y los bundistas apoyaron escrupulosamente… denunciaron escrupulosamente la brutalidad que siempre ha marcado al sionismo: la expropiación de tierras palestinas, los violentos desalojos de agricultores palestinos y la colaboración, mano a mano, con la ocupación británica.

NERMEEN SHAIKH: Y, Molly, usted ha mencionado que la Rusia zarista era quizás el lugar menos acogedor para los judíos de Europa del Este, y ese es el año en que el Bund fue… ese fue el lugar donde se creó el Bund, en el año 1897, que es el mismo año en el que Theodor Herzl fundó la Organización Sionista Mundial. ¿Puede hablar sobre esta simultaneidad entre las dos organizaciones y también sobre lo que dio lugar a las mismas en ese momento y lugar histórico?

MOLLY CRABAPPLE: Es una gran ironía de la historia que, en 1897, el mismo año en que 13 jóvenes marxistas rebeldes se estaban reuniendo en el ático de una casa clandestina en Vilna, Theodor Herzl estaba…

AMY GOODMAN: En Vilna, Lituania.

MOLLY CRABAPPLE: En Vilna, Lituania, que entonces era parte del Imperio zarista. Ese mismo año, Theodor Herzl estaba lanzando el Congreso Sionista en un lujoso casino en Suiza. Y los dos grupos se odiaban desde el principio.

Pero hablemos de Herzl. Herzl venía de un entorno muy diferente al de los bundistas. Él no era ciudadano del decrépito Imperio zarista. En su lugar, era un ciudadano del Imperio de los Habsburgo, que era mucho más liberal. Luego se mudó a Viena y amaba Viena. Lo único que quería hacer era adaptarse. Y, de hecho, incluso bromeó con que tal vez los judíos deberían convertirse al cristianismo. Pero él estaba reportando sobre el caso Dreyfus en Francia, en el que un oficial militar francés que obviamente era inocente, llamado Alfred Dreyfus, fue condenado bajo cargos falsos de espionaje y desterrado a la Isla del Diablo, y luego se produjeron grandes disturbios antijudíos por toda Francia. Esa experiencia de cubrir el caso Dreyfus como periodista marcó profundamente a Herzl y lo convenció de que Europa era racista por naturaleza y que mientras los judíos no tuvieran un Estado propio siempre estarían a merced del racismo europeo. Herzl pasó los siguientes años de su vida reuniéndose con cada déspota y autócrata que pudiera, para adquirir algo de tierra con el fin de crear este Estado judío.

AMY GOODMAN: Yo estuve en Vilna con mi madre y mi hermano, y una mujer partisana nos llevó al bosque. Y me pregunto si puede hablar sobre quiénes eran los partisanos judíos, una historia que no es muy conocida. ¿Cómo estaban conectados con el Bund? ¿Y qué buscaba el Bund en ese momento, ya que no apoyaban el Estado de Israel? ¿Cuál era su objetivo?

MOLLY CRABAPPLE: Cuando los nazis invadieron Polonia en 1939, el Bund era el partido político judío más popular en el país. Habían arrasado en las elecciones polacas. Tenían la mayoría de los escaños judíos en prácticamente todas las grandes ciudades del país. Y fueron capaces de mantener su clandestinidad durante toda la ocupación nazi. La clandestinidad significaba muchas cosas. Por un lado, significaba ser rebeldes, pero también significaba salvar a los niños, tener comedores clandestinos, distribuir periódicos clandestinos en todo el país. Un joven bundista llamado Zalman Friedrich de hecho estuvo infiltrado como trabajador ferroviario polaco y expuso la verdad ante el mundo sobre el centro de exterminio de Treblinka.

Ahora, ¿quiénes eran los partisanos? Los partisanos eran jóvenes judíos, generalmente bundistas, sionistas de izquierda o comunistas, que lograron escapar al bosque, obtener armas de alguna manera, a menudo a través del mercado negro u ocasionalmente de destacamentos del Ejército Rojo, y luchar hasta el fin de la guerra. Y en realidad fueron los partisanos judíos quienes colaboraron con el Ejército Rojo para liberar Vilna de los nazis.

NERMEEN SHAIKH: Veamos algo de contexto. Como usted señala en el libro, esta historia, la historia del Bund, ha sido borrada casi por completo. ¿Cómo desenterró esta historia? Hable específicamente sobre su bisabuelo.

MOLLY CRABAPPLE: Bueno, yo crecí obsesionada con mi bisabuelo, Sam Rothbort. Primero fue mi mamá quien me enseñó a pintar, pero mi mamá lo aprendió de Sam. Entonces, toda mi vida he visto el hecho de que yo fuera una artista como una especie de regalo que yo había recibido de él a través del tiempo. Pero también era… él era todo un personaje. Crecí con sus pinturas a mi alrededor, sus esculturas, fotografías de él colgado de una barra de ejercicio por los tobillos a sus ochenta años o tragando fuego o tocando un violín que hizo con persianas venecianas.

Él tenía un conjunto de obras artísticas que me encantaban. Eran más de 600 acuarelas suyas sobre Vawkavysk, su ciudad natal en Bielorrusia, de la cual salió en 1904. Y representaban todos los aspectos de su vida: aparecía orando durante el Yom Kippur o siendo un niño maldadoso dibujando caricaturas ofensivas de su rabino en la escuela religiosa. Él tenía una pintura que siempre amé, era de una mujer joven que tenía una falda larga y el cabello recogido hacia arriba, y ella estaba parada en un camino de tierra bajo el crepúsculo, lanzando una piedra a través de una ventana. Y a su lado estaba su novio con más piedras, porque no se puede perder la caballerosidad, ¿no? Las damas no deberían llevar sus propias piedras. La pintura se llamaba “Itka la bundista”. Y este dibujo era tan diferente de lo que yo imaginaba debía ser la vida de una joven judía en la Rusia zarista de principios de siglo, que pensé que la clave del porqué Itka era tan diferente tenía que estar en esa palabra, “bundista”. Y así fue como encontré el Bund, a través de los dibujos de mi bisabuelo.

En 2018 exploré más a fondo el Bund, cuando escribí un artículo para The New York Review of Books, que ha sido el artículo más viral que haya escrito en mi vida, en el cual contaba la historia del Bund, desde su nacimiento durante el Imperio zarista, su papel en la Revolución rusa y la Polonia de entreguerras, hasta su destrucción en el Holocausto.

Y después de escribir este artículo, varias personas mayores increíbles se pusieron en contacto conmigo, personas como la pionera poeta lesbiana Irena Klepfisz, cuyo padre, Michał, fabricaba bombas en el gueto; personas como el gran líder sindical Mark Ehrlich, cuyo abuelo Henryk Ehrlich lideró el Bund en Polonia. Y cuando comencé a escuchar las historias de estas personas extraordinarias sobre sus familias, supe que yo no había terminado con este tema. Esto no iba a ser solo un artículo. Esto iba a ser mi vida por un buen tiempo. Y así fue como tomé la decisión de escribir este libro.

AMY GOODMAN: Hable más sobre esta historia desde el Bund y su papel en el levantamiento del gueto de Varsovia, algo que muy a menudo se ignora, hasta el movimiento antisionista en Estados Unidos. Usted está revelando una historia a través de su propia familia que le lleva directamente a sus maravillosas ilustraciones. Ha ganado dos premios Emmy por sus ilustraciones y sus escritos. ¿Cómo influyeron su abuelo y su bisabuelo tanto en su política como en su arte?

MOLLY CRABAPPLE: Gracias. A pesar de que Sam murió antes de que yo naciera, siento que es alguien que dio forma a toda mi vida, no solo por el hecho de que él era un pintor, no solo el hecho de que estar rodeada de pinturas me permitió soñar con ser artista. Fue el hecho de que Sam era un inconformista hasta la médula. Y era un izquierdista. Era alguien que, en un momento en el que el matrimonio mixto era una especie de tabú, recibió de buena manera a mi padre puertorriqueño. Fue alguien que creyó que todos somos creados iguales, a pesar de que pensaba que los artistas estaban un poco arriba. Y me siento moldeada por él.

Ahora bien, en relación con el movimiento antisionista y el Bund y el gueto de Varsovia, la revuelta del gueto de Varsovia fue el trabajo de un grupo conocido principalmente como Organización Judía de Combate, formado por sionistas de izquierda, bundistas y comunistas. Había otras personas en el gueto que lucharon, pero ese fue el grupo principal. Y eran muy jóvenes. El más joven tenía 13 años, y era un bundista llamado Lusiek Blones. Tenían 50 armas del Ejército Nacional Polaco y una ametralladora y cócteles molotov caseros y bombillas llenas de ácido de batería. Y con eso, lanzaron la primera revuelta urbana en la Europa ocupada por los nazis, y mantuvieron a raya a los nazis por más tiempo que toda Francia. Pero, como sabemos, el coraje no puede competir en última instancia con aviones y bombas incendiarias, y los nazis aniquilaron al 90% de los judíos de Polonia.

Después de la guerra, se produjeron pogromos en Polonia que condujeron a que la mayoría de la comunidad judía huyera a campamentos de personas desplazadas en la Alemania ocupada por Estados Unidos. Y estos judíos pasaron años solicitando visas para las democracias occidentales, que se negaron a aceptarlos. Por otro lado, en los campamentos, los grupos sionistas tomaron rápidamente el control de las administraciones de los campamentos, y usaron ese poder, el poder de distribuir las raciones, el poder de dar a la gente empleo y vivienda, para obligar a la gente a unirse a la Haganá y eventualmente participar en la Nakba y en la creación del Estado de Israel.

Y a pesar de esta intensa presión, a pesar de los horrores indescriptibles que los bundistas habían atravesado, se mantuvieron firmes en su creencia en la solidaridad internacionalista y en su oposición a un Estado judío. Y hay una frase que me viene a la mente del gran pedagogo bundista Shloyme Mendelson, que está incluida en el último artículo que escribió antes de su muerte en 1948, donde dijo que era impactante que los judíos que habían sido las principales víctimas del fascismo ahora estaban adoptando sus métodos para reprimir la disidencia dentro la comunidad judía. Él escribió lo siguiente: “Es como si el matarife hubiera infectado a la víctima con sus gérmenes durante la matanza”.

NERMEEN SHAIKH: Y, Molly, quisiera hablar sobre… Una de las partes más interesantes, o, digamos, características del libro es la perspectiva desde la que se escribe. Su trabajo, me parece, sigue la tradición de las personas que escriben una historia desde abajo, que representan las voces de los oprimidos, los marginados y subalternos. Y usted ha dicho explícitamente que se dio cuenta de que no solo estaba escribiendo sobre el Bund, sino también “una historia del siglo XX desde el punto de vista de los derrotados”. ¿Puede hablar más sobre eso, y luego la idea que presenta una y otra vez, sobre que el Bund fue, de hecho, no un fracaso, sino que fue derrotado, lo cual es muy diferente?

MOLLY CRABAPLE: La historia del Bund de 1897 a 1945 es la historia del siglo XX en Europa. Es la historia de la Primera Guerra Mundial, del colapso de los viejos imperios multiétnicos y de la creación de nuevos etno-Estados violentamente nacionalistas. Es la historia de la Revolución rusa y de la guerra civil rusa. La historia de la Polonia independiente y la historia del Holocausto.

Y una de las citas, digamos, orientadoras que tenía en mente cuando estaba escribiendo este libro es de Mahmoud Darwish. Es la cita con la que empiezo el libro, y en ella él dice… Leámoslo: “Pronto buscaremos / en los márgenes de tu historia, en países lejanos, / lo que fue una vez nuestra historia”. Ese es Mahmoud Darwish en “Once estrellas sobre Andalucía”.

Y esta cita fue una guía para mí, porque el Bund nunca tomó el poder estatal. Fueron expulsados de Rusia por los bolcheviques. Lucharon una valiente pelea y se convirtieron en el más poderoso partido judío de la Polonia de entre guerras. Pero en última instancia, Polonia estaba dirigida por nacionalistas, nacionalistas polacos. Y [los miembros del Bund] fueron asesinados durante el Holocausto, y los que quedaron fueron después reprimidos por la dictadura respaldada por los soviéticos.

Entonces, no hay fuentes sobre el Bund porque las hay sobre la gente que ganó, ¿verdad? No existen las cosas que uno puede leer sobre George Washington o Vladimir Lenin en este asunto. En cambio, escribir sobre el Bund fue un proyecto de búsqueda en los márgenes de otras historias, de leer las memorias de otras personas, de ir a países… fui a Ucrania durante la invasión rusa, fui a Lituania, fui a Polonia, e investigué en los márgenes. Además, los bundistas escribían en yidis, que es el idioma de los judíos de clase trabajadora de Europa del Este. Y no es un idioma que se hable mucho hoy en día. El yidis nunca tuvo poder estatal. Nunca tuvo los recursos para tener una Académie Française. Y para escribir sobre el Bund, tuve que aprender yidis. Y gran parte de este proceso tuvo que ver con revisar estos archivos, mirando páginas que se imprimieron con un hectógrafo, que estaban tan descoloridas y desmoronadas que apenas podía distinguir las letras. Fue como un acto de nigromancia y de recuperación.

AMY GOODMAN: Además, usted escribe al comienzo de su libro, Molly, que “la tradición no es el culto a las cenizas. Es la preservación del fuego”, una cita de Gustav Mahler. ¿Puede hablar sobre lo que eso significa para usted, y también del proceso de investigación, escritura, y sus viajes para este libro en medio de lo que Israel estaba haciendo en Gaza?

MOLLY CRABAPPLE: Usé esa cita porque para mí también… Este libro no solo está tomando algunos huesos de dinosaurio y poniéndolos en una vitrina en un museo. Esta es la preservación de nuestro pasado izquierdista. Es decir, el Bund es una historia judía, pero no es solo para judíos. Esto es una historia que pertenece a todos los rebeldes. Pertenece a todos los que creen en la necesidad de la solidaridad humana. Y vi este libro como mi contribución hacia la preservación de ese fuego.

La investigación que hice para este libro es un poco lunática, yo diría. Creo que al no tener un título universitario, tenía un sentimiento de inferioridad. Pensaba: “Debo aprenderlo todo. Leí todos y cada uno de los libros que pude en inglés, español, francés y, eventualmente, también en yidis. Tenía asistentes de investigación polacos y rusos que me mostraron perspectivas como la del gran socialista polaco Zygmunt Zaremba, un camarada de los bundistas. Traduje un sinfín de panfletos en yidis, entre ellos muchos panfletos que nunca antes se habían digitalizado, especialmente la literatura yidis antisionista del Bund. Traduje el trabajo de sus enemigos también, de los bolcheviques, de los sionistas.

Viajé a países donde la cuadrícula urbana de las calles por donde caminaron los bundistas ha sido borrada. Varsovia fue destruida sistemáticamente por los nazis durante la guerra. Las calles en las que vivía el Bund, donde tuvieron sus batallas, en gran medida ya no existen. Pero quería ver cómo era la luz del sol, y quería ver qué flores silvestres crecían allí. Y fui a la tumba de Pati Kremer, quien fue una de las pioneras del Bund. Su tumba estaba fuera de Vilna, en Ponar Forest. Y toqué la canción que ella cantaba con las mujeres antes de ser asesinada, que se llama “Di Shvue”, “El juramento”.

¿Cómo me sentí al escribir la mayor parte de esto durante el genocidio israelí en Gaza? Creo que eso me rompió por dentro de muchas maneras que tengo dificultades para expresar. Y hacer una reconstrucción forense del genocidio de los judíos de Varsovia mientras un país que usa el Holocausto como una especie de justificación enferma de sus crímenes perpetra un genocidio en Gaza, segmentando y liquidando Gaza cuadra a cuadra, mientras las excavadoras y las bombas israelíes borran Gaza como las bombas nazis borraron Varsovia… A menudo había protestas a favor de Palestina frente a la biblioteca donde trabajaba, y yo salía y me unía a ellos.

AMY GOODMAN: Molly Crabapple, autora del nuevo libro y éxito de ventas titulado “Aquí donde vivimos está nuestro país: La historia del Bund judío” Se convirtió en un éxito de ventas del New York Times incluso antes de que se publicara.

Eso es todo por hoy. Estaré en Atlanta, Georgia, el viernes por la noche, homenajeando a la emisora WRFG, y proyectaremos la película sobre Democracy Now!. Habrá una proyección. Esa proyección se llevará a cabo en Atlanta. El sábado, estaremos en Austin, Texas, y también estaremos en Houston, Texas, este fin de semana, homenajeando a la emisora KPFK [sic], así como a KOOP Radio en Austin. Puede consultar nuestro sitio web… KPFT en Houston, la cual sufrió un atentado del Ku Klux Klan cuando se fundó en 1970. Para ver el plan de viaje de este fin de semana y la proyección de “¡Roba esta historia, por favor!”, visite democracynow.org. Soy Amy Goodman, con Nermeen Shaikh.

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