En el sur de Turquía, un adolescente de 14 años armado con cinco pistolas y siete cargadores abrió fuego el miércoles dentro de las instalaciones de una escuela secundaria. El atacante mató al menos a nueve personas y dejó heridas a otras 13 y luego, según se informa, se quitó la vida. Para perpetrar el ataque, el adolescente usó armas que le había quitado a su padre, un exagente de policía. Los tiroteos masivos son muy poco comunes en Turquía, que cuenta con estrictas leyes de control de armas de fuego; sin embargo, la masacre del miércoles fue el segundo tiroteo escolar en apenas 48 horas. Un día antes, en otra zona del sur de Turquía, 16 personas resultaron heridas luego de que un joven abriera fuego en las instalaciones de su antigua escuela secundaria. Estas fueron las palabras expresadas por un testigo de ese ataque.
Testigo presencial: “Era un chico, de unos 17 o 18 años, que de repente entró por la puerta principal de la escuela y […] desde el interior comenzó a disparar directamente a cualquiera que se le pusiera delante. Todos los estudiantes y docentes comenzaron a gritar y salieron corriendo en distintas direcciones”.






