
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en Pekín para asistir a la muy esperada cumbre con su homólogo chino, Xi Jinping. Es la primera visita de Estado que hace Estados Unidos a China desde 2017, durante el primer Gobierno de Trump. Los principales temas que se están abordando en las reuniones son el comercio, la guerra en Irán, la inteligencia artificial y el destino de Taiwán, aunque no se sabe cuán probable es que se alcancen nuevos acuerdos. Junto a Trump, viajaron a China el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, así como una delegación de altos ejecutivos de empresas estadounidenses que incluye a Tim Cook, el director ejecutivo de Apple, Elon Musk de Tesla, y Jensen Huang, de Nvidia.
Hablamos con Zhao Hai, director de estudios políticos internacionales del Instituto de Economía y Política Mundial de Pekín quien señala que, si bien esta cumbre llega después de años de creciente hostilidad entre las dos superpotencias, ambos mandatarios reconocen la importancia de mejorar la relación bilateral. “Estamos en un momento histórico muy crítico [en] una encrucijada y ambas partes ahora están trabajando juntas para establecer una relación estable, algo que tendrá implicancias a nivel global”, plantea Hai.
También nos acompaña Jake Werner, historiador especializado en la China moderna y director del Programa sobre Asia Oriental del centro de estudios Quincy Institute for Responsible Statecraft. Werner señala que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el caos económico resultante han fortalecido la posición de China.
“China tiene vínculos con todos los países de la región. En el pasado ha mediado en las negociaciones para normalizar las relaciones entre Arabia Saudita e Irán”, dice Werner. “Así que tiene algo de experiencia en este ámbito, de actuar como un intermediario en pos de la paz”.
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